0

Cuida tus tesoros

Una joven, de una familia muy prestante que todo lo tenía, un marido maravilloso, hermosos hijos, un muy buen empleo, una família unida. Pero aún con todo esto no conseguía conciliar su vida, el trabajo y los quehaceres le ocupaban todo el tiempo y su vida siempre estaba fallando en algún área.

Si el trabajo le consumia mucho tiempo, ella lo quitaba de los hijos, si surgían problemas, ella dejaba de lado a su esposo. Y así, laspersonas que ella amaba eran siempre dejadas para después.

Un día, su padre, un hombre muy sabio, le dio un regalo, una flor muy rara, pero muy hermosa y también única. Y le dijo: Hija, esta flor te va a ayudar mucho, mas de lo que te imaginas. Tan sólo tendrás que regarla y podarla de vez en cuando,
y a veces conversar un poco con ella, te dará a cambio ese perfume maravilloso y esos hermosos colores.

La joven quedó muy emocionada, a fin de cuentas, la flor era de una belleza sin igual.

Pero el tiempo fue pasando, los problemas surgieron, el trabajo consumía todo su tiempo, y su vida continuaba tan confusa como antes, esto no le permitía cuidar de la flor.

Cuando llegaba a casa, miraba la flor y todavía estaba allí, no mostraba señal de flaqueza o muerte, apenas estaba allí, linda y perfumada. Entonces pasaba de largo.

Hasta que un día, sin más ni menos, la flor murió. Ella llegó a casa y se llevó tremendo susto, estaba completamente muerta, su raíz estaba reseca, sus colores se habían perdido y sus hojas estabana ya amarillas. La joven
lloró mucho, y contó a su padre lo que habia ocurrido.

Su padre entonces respondió: No te puedo dar otra flor, porque no existe otra flor igual a esa, ella era única, al igual que tus hijos, tu marido y tu familia.

Todos son bendiciones que el Señor te dio, pero tú tienes que aprender a regarlos, podarlos y darles atención,
pues al igual que la flor, los sentimientos también mueren.

Te acostumbraste a ver la flor siempre allí, siempre florida, siempre perfumada, y te olvidaste de cuidarla. Cuida de las personas que amas, acuérdate siempre de esta flor, pues las Bendiciones del Señor son como ella, Él nos da sus
bendiciones, pero nosotros tenemos que cuidar de ellas.

La mujer sabia edifica su casa; mas la necia con sus manos la derriba.
Proverbios 14:1

-Anónimo

0

PARADIGMA ESPIRITUAL

El paradigma de la espiritualidad no tiene mucho que ver con la búsqueda en solitario del ser interno, porque entonces no pasaría del plano mental, que en determinados momentos, sobre todo en meditación, puede provocar la producción de endorfinas que hace sentirse a la persona conectada con un plano superior.

Difícilmente un ser poco sociable encontrará a su ser interno (los anacoretas y ermitaños son prueba de ello). El espíritu se reconoce y se siente en la interrelación con los semejantes, así que buscar en el aislamiento la conexión espiritual, es una pérdida de tiempo, aunque es cierto que la meditación predispone al encuentro. Sólo en la relación con el otro se vive a Dios, si no hubiéramos nacido aislados (hay casos excepcionales de superación espiritual en aislamiento mediante la meditación, como el caso de Buda, quien reunía los requisitos para ello).

El paradigma espiritual dice que si esperas la iluminación sin salir a buscarla, nunca la encontrarás. Y también dice que la búsqueda interior te lleva al «interruptor», es decir, a descubrir las claves del acceso en función de tu trayectoria personal, pues Dios se encuentra en cada partícula del Universo y la iluminación es la capacidad de accionar ese interruptor, la cual se manifiesta si está exenta de ego.

El paradigma de la espiritualidad dice que de nada vale la fe sin buenas obras (San Agustín), y también dice que la luz no se encuentra, se genera.

El paradigma de la espiritualidad dice que andar el camino con un lastre pesado, como son el ego, la soberbia, la falta de caridad, el egoísmo, el odio y la desidia, no facilita el camino, porque el encuentro con algún emisario siempre requiere eliminar algo de lastre y a eso no siempre estamos dispuestos.

¿Y qué significa lo del lastre? Significa que tu base material se verá debilitada si hablas de espiritualidad con palabras que no son ciertas, el cosmos te patentizará la incoherencia y te quitará parte de lo material para que seas «más espiritual» como afirmas.

El paradigma de la espiritualidad dice que tu mano izquierda sepa lo que hace la derecha y eso habla de los hemisferios cerebrales y también de no alternar personalidades contrapuestas como ser hoy amable y cariñoso y mañana déspota y cruel, por poner un ejemplo.

El paradigma de la espiritualidad habla de amor, de bondad, de alegría, de compasión, de ternura (todo es dar) y trata de eliminar aquello que nos ancla a lo denso, a lo pesado, a lo oculto, a la ira, al rencor, a la avaricia y sobre todo a la envidia, porque la envidia es entristecerse cuando un hermano ha tenido éxito, cuando es querido, bendecido o aplaudido. La envidia consume más energía que cualquier otra forma de autorrepresión.

Reflexión: atentos a las emociones y reacciones, buscad la luz y el aclararos el camino unos a otros, y no querer llevaros el gato al agua.

Anónimo