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Los ingredientes para la vida se formaron en el espacio

En los últimos meses, varias investigaciones han sugerido la idea de que los meteoritos trajeron los elementos y moléculas necesarios para el surgimiento de la vida en la Tierra.

No portaban la vida en sí, como sugería la ya clásica teoría de la Panspermia acuñada por el químico sueco Svante August Arrhenius, según la cual la vida está diseminada por el Universo y llegó a nuestro planeta en forma bacteriana unida a un meteorito.

Ahora, un equipo de investigación dirigido por Christopher Herd, de la Universidad de Alberta (Canadá), ha estudiado cuatro muestras de meteoritos de gran pureza que explican, no sólo la presencia de materiales orgánicos prebióticos, sino también el origen y la evolución de los mismos. Los resultados se han publicado en la revista ‘Science’.

Las muestras analizadas fueron producidas por la desintegración de un meteorito mayor que entró en la atmósfera y cuyos pedazos cayeron en el lago Tagish, en el estado canadiense de la Columbia Británica en enero de 2000. Los investigadores aseguran en el artículo que se trata de muestras muy vírgenes, ya que cayeron en un lago congelado y se recogieron sin contaminación alguna. La persona que los encontró comunicó el hallazgo a los científicos antes de recoger las muestras, evitando así el contacto con las manos y garantizando su pureza.

Evolución extraterrestre de los materiales
Los investigadores observaron variaciones en la química orgánica que correspondían con cambios en la geología del meteorito. Según Herd, encontraron una correlación sorprendente en las muestras, lo que dio a su equipo de investigación las claves del proceso que altera la composición de la materia orgánica transportada por el asteroide. Entre los compuestos orgánicos encontrados están los aminoácidos y ácidos monocarboxílicos, dos sustancias químicas esenciales para la evolución de las primeras formas de vida en la Tierra, fundamentales, por ejemplo, para la formación de proteínas.

El científico principal de la investigación asegura que el hallazgo muestra la importancia de los asteroides a la historia de la Tierra. «Es una pieza más del puzzle prebiótico que relaciona las condritas carbonáceas con el origen de la vida», explica a ELMUNDO.es Jesús Martínez Frías, investigador del Centro de Astrobiología, una institución mixta entre el INTA (Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Las condritas carbonáceas son un tipo de meteoritos ricos en materia orgánica que contienen muestras de los materiales que participaron en la creación de la Tierra hace unos 4600 millones años. Estos materiales incluyen algunos que se formaron antes de la formación del Sistema Solar y pueden haber sido cruciales para la formación de la vida en la Tierra.

El complejo conjunto de materiales orgánicos que se encuentran en las condritas carbonáceas pueden variar sustancialmente de meteorito de meteorito. La nueva investigación muestra que la mayoría de estas variaciones son resultado de la actividad hidrotermal que tuvo lugar unos pocos millones de años después de la formación del Sistema Solar, cuando los meteoritos todavía eran parte de cuerpos celestes más grandes, probablemente asteroides.

Teoría del origen común
El material orgánico de las condritas carbonáceas comparte muchas características con la materia orgánica encontrada en otras muestras primitivas, incluyendo las partículas de polvo interplanetario, cometas y micrometeoritos de la Antártida. Algunos científicos, argumentan que esta similitud indica que la materia orgánica en todo el Sistema Solar se originó a partir de una fuente común, posiblemente el medio interestelar.

Para demostrar eso, debería haber una relación entre el grado de alteración hidrotermal que un meteorito experimenta y la química de la materia orgánica que contiene. Si, como muchos han especulado, la materia orgánica de los meteoritos tiene un papel clave en el origen de la vida en la Tierra, la hipótesis de la fuente común indicaría que estos materiales han podido llegar a cualquier sistema planetario en formación.

«Normalmente, se pensaba que la materia prebiótica extraterrestre evolucionaba una vez que el meteoroide alcanzaba un planeta en forma de meteorito. Los autores de este nuevo artículo proponen que los procesos hidrotermales que ocurren en los cuerpos padres asteroidales también son fundamentales en esta transformación de la materia prebiótica, en un paso anterior al planetario», asegura Martínez Frías.

De esta manera, según el investigador español, «existirían cambios por combinaciones entre temperatura (aprox. 150ºC), las fases inorgánicas (minerales) asteroidales y la materia orgánica primaria asteroidal carbonácea que serían previos a los que sucederían posteriormente en la Tierra (o en otro planeta, si es que el proceso puede repetirse). Pero la materia extraterrestre ya habría sufrido una primera fase de evolución».

Fuente: Elmundo.es

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Burbujas magnéticas en los confines del Sistema Solar

Hace más de 33 años que iniciaron su aventura espacial. Tras su largo viaje, las naves gemelas ‘Voyager’ de la NASA están alcanzando los confines del Sistema Solar. Allí, acaban de descubrir un fenómeno que ha dejado boquiabiertos a los científicos y que acaba de ser publicado en la revista ‘Astrophysique’: una zona de turbulencias llena de ‘burbujas’ magnéticas.

‘Voyager 1’ es la nave que más lejos ha llegado, pues ha logrado situarse a unos 17.000 millones de kilómetros del Sol. Los vehículos, desarrollados en California, en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA (JPL, por sus siglas en inglés), son las naves que más tiempo han permanecido en el espacio

A pesar de que cada vez disponemos de más información sobre el Sistema Solar, éste sigue sorprendiendo a los científicos. Prueba de ello es el último gran hallazgo de las naves gemelas. Los científicos encargados de la misión han revelado que las naves han enviado información de lo más sorprendente… y burbujeante.

Una sorpresa efervescente
Las naves han detectado la presencia de burbujas, confirmando que nuestro Sistema Solar está, nunca mejor dicho, en constante ebullición. Utilizando un nuevo modelo informático para analizar los datos transmitidos por las sondas los investigadores han calculado que el campo magnético solar mediría unos 160 millones de kilómetros de longitud. Algunas de las burbujas tienen una anchura similar a la distancia entre la Tierra y el Sol, por lo que harían falta semanas para atravesar una de ellas.

‘Voyager 1’ penetró la ‘zona burbujeante’ en 2007 y ‘Voyager 2’ lo logró aproximadamente un año después. Al principio, los investigadores tuvieron dificultades para entender qué era lo que las naves mostraban. Ahora, creen haber resuelto parte de sus dudas.

Entendiendo la estructura del campo magnético solar, los astrónomos pretenden explicar cómo los rayos cósmicos galácticos penetran en nuestro Sistema Solar y cómo el Sol interactúa con el resto de nuestra galaxia, la Vía Láctea.

«El campo magnético del Sol se extiende a lo largo del Sistema Solar y se retuerce y contrae porque el sol gira», explica Merav Opher, investigador de la Universidad George Mason. Opher hace una bonita metáfora, comparándolo con la falda de una bailarina. Concluye que «muy lejos del Sol, donde ahora están las naves ‘Voyager’, los pliegues de la falda se juntan».

Como la falda de una bailarina
Cuando un campo magnético se dobla de tal manera, pueden suceder cosas muy interesantes, ya que las líneas de fuerza magnética se cruzan y vuelven a conectar. Los pliegues de la falda se reorganizan por sí mismos, a veces de forma explosiva y así nacen las burbujas magnéticas.

«Nunca pensamos que podríamos encontrar esta espuma en uno de los rincones más lejanos del Sistema Solar, pero ahí está!», señala entusiasmado el físico Jim Drake, colega de Opher, de la Universidad de Maryland.

El Sistema Solar sigue sorprendiéndonos, y los nuevos descubrimientos incluso ponen en entredicho una teoría de los años 50 que proponía un escenario muy distinto.

Inesperados intrusos
Los científicos aún deben evaluar las implicaciones de este nuevo hallazgo y desentrañar los misterios de esta zona del Sistema Solar. «Esto no es más que el principio, presiento que nos esperan más sorpresas», concluye Opher.

Voyager 1 y Voyager 2 fueron lanzadas al espacio en 1977. Han sobrevolado Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Los abundantes datos recopilados por los nueve instrumentos que llevan a bordo cada una de ellas han convertido su misión científica del Sistema Solar en la más exitosa de toda la historia espacial.

Fuente: EFE

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Somos lo que pensamos

Somos las únicas criaturas en la superficie de la Tierra capaces de transformar nuestra biología mediante lo que pensamos y sentimos.

Nuestras células están constantemente observando nuestros pensamientos y siendo modificadas por ellos.

Un ataque de depresión puede arrasar nuestro sistema inmunológico; serenarse, al contrario, puede fortificarlo tremendamente.

La alegría y la actividad armoniosa nos mantienen saludables y prolongan la vida.

El recuerdo de una situación negativa o triste, libera las mismas hormonas y sustancias biológicas destructivas que el estrés.

Sus células están constantemente procesando todas sus experiencias y metabolizandolas de acuerdo con sus puntos de vista personales.

No se puede simplemente captar datos aislados y confirmarlos con un juzgamiento.

Usted se transforma en la interpretación cuando la internaliza.

Quien está deprimido proyecta tristeza por todas partes del cuerpo.

La producción de neurotransmisores a partir del cerebro se altera, el nivel de hormonas varía, el ciclo del sueño es interrumpido, los receptores neuropeptídicos en la superfície externa de las células de la piel se modifican, las plaquetas sanguíneas se tornan más viscosas y más propensas a formar grumos y hasta sus lágrimas contienen trazos químicos diferentes al de las lágrimas de alegría.

Todo este perfil bioquímico será drásticamente modificado cuando la persona se sienta tranquila.

Estos hechos confirman la gran necesidad de usar nuestra consciencia para crear los cuerpos que realmente necesitamos

El proceso de envejecimiento puede ser neutralizado cada día.

Shakespeare no estaba siendo metafórico cuando a través de su personaje Próspero dijo: » Nosotros somos hechos de la misma materia que los sueños».

¿Usted quiere saber cómo está su cuerpo hoy? Entonces recuerde lo que pensó y sintió ayer.

¿Quiere saber cómo estará su cuerpo mañana?

¡Observe sus pensamientos y emociones hoy!

¡¡Recuerde que al abrir su corazón y su mente evitará que algún cirujano lo haga por usted!!

La medicina esta en ti y tu no la usas.  La enfermedad viene de ti mismo y no te das cuenta.

-Hansrat Ali