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Rayos de luz multicolor en la polvorienta galaxia Centaurus

El telescopio espacial Hubble, fruto de un proyecto de cooperación internacional impulsado por la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA), ha obtenido gracias a una innovadora cámara, las imágenes más espectaculares y reveladoras de la galaxia Centaurus A, también conocida como NGC 5128.

Esta galaxia cuyo nombre procede de la mitología griega, posee características que justifican su elección. Sus impresionantes ‘senderos’ polvorientos de material oscuro son su rasgo más llamativo.

Las fotografías revelan la presencia de una luz ultravioleta , que emana de las estrellas más jóvenes. Además, una luz casi infrarroja nos va guiando como una linterna a través de un reino oscurecido por el polvo y revelándonos sus detalles.

Galaxia ‘mitológica’
El oscuro sendero polvoriento que recorre Centaurus A tapa la luz de las estrellas. Las opacas nubes cubren los astros como un manto. Las imágenes muestran, principalmente, las zonas polvorientas y la llamativa raya que cruza esta galaxia.

Envuelta en un halo de misterio, NGC 5128 sigue alimentando su ‘leyenda’ ya que su retorcido disco de gas y polvo sugiere que en el pasado, posiblemente, colisionó contra otra galaxia a la que acabó uniéndose. Las ondas provocadas por el choque desencadenaron la aparición de zonas de formación de estrellas muy activas.

Como si se tratase de un colorido cuadro impresionista, en el centro del compacto núcleo de esta galaxia hay un gigantesco agujero negro del que salen unos poderosos chorros que liberan importantes cantidades de radiación.

Brillante y cercana
Pese a situarse a unos 11 millones de años luz de distancia, los astrónomos afirman que la galaxia está bastante cerca. No obstante, su relativa cercanía no es lo único que llama la atención. También se caracteriza por su intenso brillo que, para el disfrute de los aficionados, puede contemplarse desde el hemisferio Sur con la ayuda de unos binoculares.

Sin embargo, tan sólo el telescopio espacial Hubble permite disfrutar de los rasgos más especiales y característicos de Centaurus A. La privilegiada posición del telescopio brinda la oportunidad de ver las longitudes de onda ultravioletas que la atmosfera bloquea y que, lamentablemente, no se pueden ver desde la Tierra.

Fuente: Elmundo

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¿La Tierra camina hacia una nueva edad de hielo?

La estrella que nos calienta, el Sol, se dirige hacia el comienzo de un nuevo ciclo solar que será muy prolongado y se caracterizará por una muy baja actividad, según explican científicos del Nacional Solar Observatory (NSO) en su página web, y del Air Force Research Laboratory (AFRL).

Los expertos comparan esta perspectiva con la situación que vivió nuestro planeta entre los años 1645 y 1715, cuando se registró un periodo de inactividad solar que duró 70 años y que es conocido como la «Pequeña edad de hielo».

 Una prolongada época en la que las temperaturas bajaron entre 10 y 15 grados, según las latitudes, y en la que el hielo llegó a cubrir buena parte del norte de Asia, Europa y América Los científicos han llegado a esta conclusión, presentada en la conferencia anual de la American Astronomical Society, al estudiar nuestra estrella (su interior, su superficie visible y su corona) y detectar un descenso de las manchas de su superficie y una menor actividad electromagnética cerca de los polos.

 Estos síntomas auguran una drástica disminución de la actividad del Sol, casi «hasta su hibernación», para el nuevo ciclo solar, es decir, en los próximos 11 años, que es el tiempo medio aproximado que dura uno de estos ciclos. La «secuencia principal» Nuestro Sol es una estrella de vida «media», y los científicos calculan que su actual fase, que denominan «secuencia principal», comenzó hace unos 4.570 millones de años, y lo que es más importante, consideran que le quedan aún otros 5.000 millones de años de vida en su estado actual. Es posible que para esas fechas la Tierra ya ni siquiera exista. En cualquier caso, ni usted ni yo conoceremos su final.

 Sobre la situación que se avecina, que será más bien fresquita, el científico de la NASA Richard Fisher apunta que cada uno de los ciclos solares tiene sus periodos naturales de baja actividad, sin embargo, hace hincapié en que este mínimo solar hacia el que nos dirigimos llega «extraordinariamente lento», y durará «más de lo habitual», tal vez tres o cuatro ciclos seguidos. Actualmente, el Sol se encuentra en su ciclo número 24 desde que los astrofísicos comenzaron a registrar los fenómenos solares (a mitad del S.XVIII). Comenzó en 2008, es una alta actividad y debe durar hasta 2019. Para entonces, con el próximo ciclo, llegarían los grandes fríos.

La carga magnética de los polos Al parecer, el dato más preocupante para los expertos y que pone de relieve la desaceleración de la actividad solar se ha detectado en la falta de carga magnética en los polo del Sol. Richard Altrock, experto de la AFRL, cree que si los polos continúan si cargarse de actividad magnética, el próximo Sol «perderá energía hasta frenar su actividad casi completamente». «Si nuestro modelo es correcto -explica Frank Hill, director adjunto del NSO-, esta situación afectará desde la exploración del espacio hasta al clima terrestre». Los científicos consideran que la Tierra puede encaminarse hacia un nuevo Mínimo de Maunder, como conocen a la «Pequeña edad de hielo».

Previsiones contradictorias El estudio en cuestión no entra a valorar los posibles efectos de una bajada pronunciada y prolongada de las temperaturas medias en nuestro planeta. Pero otros estudios publicados en los últimos años apuntan al menos a cuatro consecuencias: descenso del nivel de los océanos, que contrarrestaría el efecto opuesto predicho para el calentamiento global; cambios sensibles en la producción agraria en el hemisferio norte; disminución del régimen de lluvias, con un aumento de la sequía; y aumento considerable en el consumo de energía para contrarrestar las bajas temperaturas.

Hay quien piensa, no obstante, que la posible bajada media de temperaturas no superaría los 0,3 grados centígrados. Es la opinión de Georg Feulnerdel Instituto Postdam, en Alemania, quien estima que apenas lograría minimizar el calentamiento derivado de las emisiones de CO2, que la ONU cifra de entre 3,7 y 4,5 grados.

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Recomendación de la semana: La Fuente de la vida

 «La fuente de la vida» es una historia de ciencia-ficción que aborda la odisea de un hombre y su lucha a través del tiempo para salvar a la mujer que ama. Desde la España del siglo XVI hasta el profundo espacio del futuro siglo XXVI, el héroe de este filme intentará encontrar el árbol de la vida, la entidad legendaria que otorga la vida eterna a aquéllos que beben su savia, para intentar salvar la vida de su esposa enferma de cáncer.

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El árbol de la vida

Dicen que cuando Dios creó la Tierra plantó dos árboles especiales en el jardín del Edén.

«Y Dios impuso al hombre este mandamiento:
De cualquier árbol del jardín puedes comer,
mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás,
porque el día que comieres de él,
morirás sin remedio.»

Génesis, Capítulo 2, versículos 16 y 17.

Según el texto, en el paraíso, este árbol fue colocado por Dios en medio de los demás que eran hermosos a la vista y sabrosos al paladar. En el libro de los Proverbios la sabiduría es el «ÁRBOL DE VIDA» asequible a cuantos se llegan a ella. La justicia es también uno de los frutos del «árbol de vida».

El que comiera del ÁRBOL DE LA VIDA tendría vida eterna. El que comiera del ÁRBOL DE CIENCIA DEL BIEN Y DEL MAL ganaría conocimiento del bien y del mal, pero también moriría. Adán y Eva escogieron comer del árbol de la ciencia del bien y del mal. Al hacerlo, ellos escogieron la muerte la cual paso a todos sus descendientes. Además, fueron maldecidos y lanzados fuera del Jardín del Edén.

«El ARBOL DE LA VIDA es el Ser
y esta representado en nuestro cuerpo físico
por la columna Espinal».
«La sombra fatal del Árbol de la Vida es el Yo».

Samael Aun Weor.

El «ÁRBOL DE LA VIDA» es también un diagrama Cabalístico (la tradición hebrea) que presenta los diez aspectos fundamentales de la Vida Poder y sus relaciones entre sí. Consta de diez círculos en cierto arreglo geométrico. Estos se encuentran unidos por veintidós canales. Los diez círculos son los diez Sephirots Cabalísticos. Los veintidós canales corresponden a las veintidós letras del alfabeto hebreo. El diagrama total es, por consiguiente, representativo de los treinta y dos Senderos Cabalísticos de Sabiduría. Posando el ratón sobre cada sefirot se muestra su nombre, su significado en castellano y su correspondencia astrológica e iniciática

Todas las culturas y pueblos de la Antigüedad han venerado un árbol determinado. Así, por ejemplo, para los celtas, la encina era sagrada y sus bellotas comidas ritualmente. Los escandinavos veían a su árbol mágico en el fresno; entre los pueblos germanos la veneración se la llevaba el tilo; en la India era la higuera o ficus religiosa ; entre los hebreos y los árabes la palmera y para los chinos, para los chinos su inmenso país tenía tres amigos predilectos: el bambú, el mundi, razón por la cual los indios norteamericanos de las planicies, al confeccionar sus viviendas o tipis, erguían en el centro un tronco de abedul o de abeto como pilar cósmico en torno del cual giraban, por encima, las estrellas, y por debajo los rituales de los seres humanos. (M. Satz, Los árboles sagrados del Mediterráneo) ciruelo, y el pino. A su vez, estos Tres Amigos, que así se los llamaba, aludían a la flexibilidad, la belleza y la verde lozanía, tres de las cualidades que el taoísmo consideraba indispensables para vivir una vida sana y longeva. Por su capacidad para unir los tres mundos o niveles: el subterráneo, terrestre y celeste, el árbol se constituye también como eje, axis.

Filón de Alejandría, un filósofo del siglo II, pensaba que el Árbol de la Vida estaba en el corazón del hombre, y siguiendo una idea semejante el Libro de la claridad o Bahir consignará que: «La palmera simboliza la columna vertebral del hombre, su pilar esencial. Siendo así que la palabra lulab ( blwl ) contiene las letras lámed-bet ( bl ) más el prefijo que denota un pronombre posesivo de tercera persona, lo ( wl ), hay que ofrecerle el corazón al Creador, lo leb ( bl wl ). ¿Y qué significan-prosigue el Libro de la claridad-las consonantes lámed-bet? Aluden a los misteriosos 32 senderos de la sabiduría, delicadamente ocultos, que confluyen hacia el corazón y cada uno de los cuales está regido por una forma especial, de las cuales se dice en el Génesis 3:24: ´´Para guardar el camino del Árbol de la Vida.» Esta idea fundamental, por otra parte, estaba ya prefigurada en Proverbios 3:18, en donde se compara el Árbol de la Vida con la sabiduría. «Ella-anota el citado pasaje-, la sabiduría, es Árbol de Vida a los que le echan mano».El estudiante, entonces, el explorador psíquico, irá, descubrimiento tras descubrimiento y hoja tras hoja, fotosintetizando luz. (M. Satz, Los árboles sagrados del Mediterráneo).

Fuente: Arboldevida.es