0

Lo que no dicen en los diarios

Directo, contundente, eléctrico y polémico para los que sean nuevos en el mundo de la conspiración, estamos ante uno de los trabajos mas arriesgados del artista Víctor Brossa, esta vez en colaboración con el periodista Luis Carlos Campos, escritor de libros como «La macroestafa del sida» o «Calor glacial».

Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca, Master en Periodismo por El País/Universidad Autónoma de Madrid y Reportero en Cambio 16 o El Correo Español, Luis Carlos Campos Nieto no solo ha colaborado con los principales medios españoles (El País, Interviú, El Siglo y Más Allá…) o como consultor financiero. Además, es dueño y señor de http://www.contraperiodismomatrix.com, una de las páginas Web más visitadas de Internet, desde donde denuncia y destapa con valentía y sin tapujos, todas las mentiras y manipulaciones que nos venden desde los estamentos oficiales como hechos indudables e indiscutibles. Noticias y conceptos repetidos hasta la saciedad, dirigidos a programar nuestra mente inconsciente desde donde la posibilidad que a los manipuladores interesa sea materializada.

Partiendo de la premisa que el mundo que tenemos es solo un reflejo del mundo en el que creemos, artista y periodista nos invitan a ver y a sentir lo que podría ser un desarrollo optimista de los futuros acontecimientos que sufriremos sobre el planeta en los próximos tiempos. Una transformación nacida de la conciencia y el corazón.

Un nuevo acto psicomágico (con permiso del mago Jodorowsky) desde el que Brossa nos lleva a proyectar nuestro intento en la posibilidad que aquí nos presenta. Un camino hacia el triunfo del ideal nacido desde el poder personal de cada individuo consciente. Un pase de primera fila a la representación del éxito de nuestra posibilidad de elección, desde donde el subconsciente es reprogramado para entender como no es el miedo y si el amor, el que guió los pasos de nuestra ascensión a la quinta dimensión.

2

Cuando la ciencia es arte

Seis fotógrafos contemporáneos con un hilo conductor: la flora. La exposición ‘Botánica. After Humboldt’ reúne obras de Manel Armengol, Alberto Baraya, Joan Fontcuberta, Juan Carlos Martínez, Rafael Navarro y Juan Urrios ¿La finalidad? Que el espectador se acerque a la ciencia a través del arte.

Esta muestra, organizada por Acción Cultural Española, el Centro de Arte y Naturaleza-Fundación Beulas de Huesca y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, permite que coincidan en el mismo espacio la fotografía contemporánea y los grabados originales provenientes de archivos y colecciones del siglo XVIII -los primeros que se hicieron en España- que aún se conservan en Calcografía Nacional.

Entrar a la sala es como internarse en un jardín botánico. Aproximaciones de flores ampliadas y dispuestas en cajas de luz se intercalan con los grabados originales de los primeros botánicos. Estos trabajos de Juan Urrios inauguran la visita. Una hoja, vista desde muy cerca, despliega su nervadura. «Son estructuras parecidas a los tejidos neuronales y a las carreteras. Es un patrón que se repite en la naturaleza y en las actividades humanas». Quien habla es Rosa Olivares, comisaria de la exposición y para quien la botánica es la puerta de entrada a un conocimiento más amplio: «Esta ciencia se sigue desarrollando porque se aprende de ella. Un ejemplo es la disposición de los chips informáticos, que se crearon basándose en patrones vegetales. Pero también aprendemos de toxicología, medicina, morfología e, incluso, arte».

Para ella, la ironía de la exhibición procede de la lectura que le otorgan los fotógrafos a la realidad a través de la lente de la cámara: «Los grabadores clásicos simplemente reproducían las características físicas de las plantas y las flores. Ahora, con las herramientas tecnológicas, se despliegan muchísimas posibilidades de interpretación».

En este caso la ficción supera a la realidad. En un intento de transmitir lo que ocurre con la naturaleza en nuestros días, Joan Fontcuberta ha elaborado la serie ‘Herbarium’: fotografías de plantas que no lo son. El artista ha recolectado y dispuesto una serie de objetos -que no tienen nada que ver con el mundo vegetal- de tal manera que parecen retratos de flores y plantas. ¿El resultado? Un herbario inexistente, pues donde parece haber un espécimen natural, hay cualquier cosa menos eso.

Algo parecido propone el colombiano Alberto Baraya, quien ha clasificado, tipificado y reproducido una serie de flores… de plástico. En su obra, las protagonistas son plantas artificiales, por lo que Olivares ha denominado al artista un «científico irónico». Esta muestra refleja cómo el mundo natural ha tenido que ir cediendo los espacios ornamentales a lo plástico y artificial.

Y como la botánica estudia el detalle de las plantas y no el conjunto, la obra de Juan Carlos Martínez, el más joven de los expositores, rompe la dinámica del recorrido. Su tratamiento del tema da un vuelco a la tónica pues el fotógrafo ha inmortalizado lugares (parques, terrenos, plazas) en los cuales las pícaras plantas se disponen creando refugios naturales para entablar relaciones furtivas. En un guiño descarado a la palabra ‘esperma’, la muestra se denomina ‘Subfilim spermopsida’ y, según Olivares, «plasma el lado hedonista, que también existe, de las expediciones botánicas».

Fuente: El mundo

0

Dia de tau, el «enemigo» del pi

¿Puede un número tener un club de fans y un día en el calendario para honrarlo y celebrarlo como si se tratara de una figura del santoral? Sí, y más de uno. El 14 de marzo es el día dedicado al famoso número pi (π, 3,14), pero ayer , 28 de junio, era el día del tau (τ), quizás menos conocido pero que, según algunos matemáticos, puede llegar a desbancar a la constante que nos enseñaron a todos en el colegio. Con valor aproximado de 6,28, el doble de pi, sus defensores dicen que simplifica los cálculos y la resolución de problemas matemáticos. Aseguran que es más preciso y elegante… matemáticamente hablando.

Los amantes fervientes de tau están convencidos que este número debería reemplazar a pi en los libros de texto, y califican su predominio de una especie de engañifa si se compara con la maravillosas propiedades que atribuyen a tau. «Me gusta describirme como el líder mundial de la propaganda antipi», asegura a la BBC el físico Michael Hartl. La elección del 28 de junio como día de tau se debe a que en una fecha como ésta Hartl publicó un manifiesto a su favor, en el que detalla las razones por las que tau tiene mayor sentido como constante matemática que pi.

Radios y circunferencias

Para Hartl, el uso de tau es más razonable porque pi hace referencia a la relación de la circunferencia con el diámetro. Sin embargo, los círculos son un conjunto de puntos situados a una determinada distancia del centro y esa distancia no es el diámetro, sino el radio. Por eso, el físico piensa que si se define la constante del círculo como la relación de la circunferencia al diámetro, lo que se hace de verdad es la relación de la circunferencia al doble del radio, por lo que hay que multiplicar por dos.

La fórmula de la longitud de la circunferencia es L=2πr (r es el radio). Si utilizamos tau, se simplifica: L=τr

«Lo que me sorprende es que la gente no se haya cambiado antes. La mayoría de las cosas que puedes hacer en matemáticas con pi también las puedes hacer con tau, pero es mucho más natural», afirma Kevin Houston, un matemático de la Universidad de Leeds, que se considera un converso. Los fans de tau están seguros de que algún día todos nos aprenderemos de memoria el 6,28 en vez de utilizar el 3,14.

Fuente: ABC