La Intuición

“La intuición es un don sagrado y la razón su sirviente. Creamos una sociedad que honra al sirviente y olvido el don”  -Einstein

Es curioso observar como ahora la neurociencia empieza a confirmar cuestiones que hasta hace poco más de 20 años se consideraban absurdas o esotéricas.

Según los actuales neurocientíficos -y me acabo de parecer a Punset escribiendo- la intuición, tan desdeñada y criticada a lo largo de la historia, es mucho más fiable a la hora de tomar decisiones y de dirigir nuestra conducta que el pensamiento racional y lógico. Nuestra conducta se rige más por cuestiones emocionales e intuitivas que por pura racionalidad lógica.

Como consecuencia de la inercia del viejo paradigma en el que, “si la ciencia lo dice, así tiene que ser”, continuamos esperando a que la ciencia verifique ciertas cosas para atrevernos a experimentarlas. Para los que lo hemos experimentado, en cambio, observamos que la ciencia, tal cual, nunca podrá alcanzar el arte y el saber que surge de la experiencia. Por eso están emergiendo…nuevos paradigmas científicos integradores que resaltan el papel de la experiencia, las emociones y el sentimiento como canal integrador para el saber.

La intuición, hoy en día, está siendo muy bien estudiada por la neurociencia. Ya han ubicado la zona cerebral responsable del pensamiento intuitivo (hemisferio derecho en sincronía con el izquierdo), ya han registrado las distintas ondas cerebrales que acaecen cuando entramos en distintos estados de conciencia, ya han comenzado a implementar programas para el desarrollo de estas habilidades… y la cosa continúa. Pero ¿qué es la intuición?

Clásicamente se habla de intuición como el acceso a un saber certero sin mediación de procesamiento racional alguno. Es un saber que llega sin saber cómo lo sabes. Carl Jung fué quizás de los primeros en hablar y estudiar el dominio intuitivo -que él llamó supramental- como fuente principal de sabiduría arquetípica. Lo cierto es que la intuición está íntimamente ligada a la capacidad del ser humano de percibir el aspecto más sutil y energético de la realidad. La intuición abarca y engloba capacidades como la clarividencia, la clariaudiencia y la clariestesia, habilidades que surgen como consecuencia de integrar nuestro YO profundo con nuestro yo superficial (ego).

“Todo lo que existe está envuelto en un campo de energía vital y creativa que le da sentido y el ser humano posee los sentidos adecuados para acceder a esta realidad más sutil, interpretar la información aquí presente y vehiculizarla de manera adecuada, encontrando nuevas respuestas creativas y generativas que impulsen el desarrollo y la evolución del saber humano”.

La intuición está directamente relacionada con la evolución de la conciencia humana

 “A medida que el ser humano va desplazando su nivel perceptivo desde los sentidos sensoriales exteriores, encargados de percibir y permitirnos relacionarnos con la realidad física, hacia los sentidos interiores, sentidos más sutiles que nos permiten relacionarnos con esa realidad mayor y trascendente que nos envuelve y que somos, vamos encontrando nuevas maneras de ser y de estar y van emergiendo nuevas respuestas adaptativas que impulsan la propia evolución de la creatividad humana.”

La intuición es el vehículo capaz de integrar ambas realidades, la exterior y la interior dentro de un marco perceptivo más amplio y coherente donde recuperar el sentido de sacralidad por la vida y desde donde comenzar a manifestar nuevas respuestas y comportamiento adaptativos de elevado nivel. La intuición está relacionada con esa parte eterna de nuestra conciencia, el alma y supone un canal que nos permite conectar con nuestra fuente de sabiduría interior, con nuestro poder creativo más elevado, movilizando la infinidad de recursos y energías arquetípicas que están presentes en nuestro interior.

La intuición tiene distintos grados de profundidad. Nosotros en nuestra escuela hemos dividido de manera didáctica tres niveles de desarrollo intuitivo.

-El primer nivel tiene que ver más con el cuerpo, con la presencia y con el estado de atención alerta. Este primer nivel se despierta al activar y estimular nuestros sentidos físicos, los cinco sentidos sensoriales que nos permiten interactuar con el entorno, con la realidad física. La intuición está íntimamente ligada a nuestros instintos y sigue más o menos un principio impulsivo que nos empuja a actuar automáticamente ante la presencia de determinados estímulos. El primer paso para comenzar a funcionar más intuitivamente en este nivel es el de comenzar a relacionarte con la realidad de manera causal y no casual. Cuando nos atrevemos a modificar nuestras creencias y a experimentar que nada de lo que nos ocurre es causa del azar sino de la sincronía comenzamos a relacionarnos de otra manera con este misterio que llamamos vida. La creencia en la casualidad es una creencia que quita poder. Nos pone en una situación de víctima, de meras marionetas, perdiendo así la posibilidad de disfrutar plenamente de la vida. Pero si nos atrevemos a cambiar esta creencia básica por una nueva, como puede ser “nada es por casualidad, todo tiene un sentido para mi vida”, estamos reclamando nuestro poder co-creador de la realidad. Si nada es casual todo lo que nos ocurre responde a un para qué. Este para qué nos pone en dirección, activa nuestros recursos internos y externos y nos invita a fluir con la vida, estando atento a las señales que nos muestra, orientándonos por el camino más fácil para nuestro desarrollo. Este primer nivel intuitivo corresponde con nuestra naturaleza más animal y tiene a los instintos como fieles aliados para la conservación y el desarrollo evolutivo de nuestra vida.

La mejor herramienta para activar este primer nivel intuitivo es el movimiento físico. Danzas tribales, danza movimiento, danza contact intuitiva, Biodanza y fundamentalmente Indanza son las herramientas integrativas más adecuadas para comenzar a activar nuestra sensibilidad hacia la vida, nuestros instintos y nuestra intuitición.

El segundo nivel de desarrollo intuitivo  implica un salto cuántico en la naturaleza de nuestra percepción. Implica ir más allá del aspecto físico para adentrarnos en el aspecto más emocional y energético de la existencia. En este segundo nivel emerge la inteligencia emocional de manera natural, esa capacidad que tenemos de percibir nuestras emociones, nuestros sentimientos y las emociones y sentimiento de los demás. La empatía, la capacidad de distinguir y discernir entre lo que es mío y lo que es del otro, el manejo emocional, la templanza, la serenidad son aspectos que se despiertan al desarrollar este segundo nivel intuitivo.  En este nivel surge la transformación e integración de nuestra naturaleza más humana, nuestro ego. Y asociado al ego es necesario hablar del concepto de sombra.

La sombra es el aspecto emocionalmente denso, asociado a nuestro ego (aunque también y en parte asociado a nuestra alma) que cargamos como consecuencia de la evolución de nuestra vida como almas. La sombra es esa parte “inconsciente” que condiciona nuestro comportamiento y que se gesta no sólo en las experiencias que tenemos en esta vida sino también en nuestra experiencia previa como almas. Hay sombras que se forman en esta vida, en nuestras experiencias primarias al nacer (protovivencias) o durante nuestro desarrollo y hay otras sombras que vienen de nuestro linaje familiar y de nuestra historia evolutiva a lo largo de muchas vidas. Para desarrollar la inteligencia emocional e intuitiva de segundo nivel es fundamental disipar la sombra, transformar esa sombra para permitir que la luz del alma o de nuestra conciencia más profunda se unifique e integre con nuestro ego, con nuestra personalidad. Este proceso nosotros lo llamamos de “sufrimiento eficiente” y es, de por sí, tremendamente transformacional porque nos abre a una nueva identidad más transparente a nuestro lado más trascendente. Supone una auténtica renovación existencial y una apertura profunda de nuestro corazón. Este proceso nos lleva a re-cordar quiénes somos y para qué estamos aquí. (Re-Cordar viene de re=volver y cordar=cardio=corazón). La disolución de nuestra sombra nos permite ver sin filtros, totalmente abiertos a la información y a la energía que fluye constántemente, tanto en nuestra relación con nosotros mismos como con los demás y con el universo, con la realidad multidimensional de nuestra conciencia. Esto nos lleva al tercer nivel de desarrollo intuitivo.
La intuición de tercer nivel implica una relación constante con nuestra naturaleza como almas. Supone un salto integrativo con nuestra tercera naturaleza, nuestra naturaleza divina y eterna. De alguna manera comenzamos a ser canales diáfanos de la inteligencia de la vida, héroes de nuestras propias creaciones, de nuestra propia realidad. Al identificarnos plenamente con nuestra realidad profunda, esa realidad que está más allá de las formas, comienza a fluir una energía de amor, de paz y de compasión a través de nosotros. Es el fin del miedo. En este nivel de desarrollo comienzan a activarse capacidades que antes eran llamadas extrasensoriales pero que realmente son capacidades sensitivas plenas y multidimensionales. Nuestros sentidos interiores dan un paso más y comenzamos a percibir aspectos más profundos de la matriz creativa de la vida. Podemos viajar en el tiempo, podemos percibir a seres de otras dimensiones de conciencia, podemos comunicarnos con los guías, con los espíritus, con los elementos de la naturaleza….De alguna manera el chamán, el mago, el guerrero de la luz, el maestro, el sanador, el Cristo interno, el Buda interno… se revelan, se desvelan, se despiertan en el centro de nuestros corazones y surge el servicio incondicional hacia la vida y sus expresiones. La clarividencia, la telepatía, la comunicación multidimensional, la bilocación, los viajes astrales… se convierten en posibilidades factibles y posibles. Aquí comienza realmente el auténtico camino. En este tercer nivel simplemente SOMOS y hacemos aquello que fluye desde nuestro corazón. Como diría Joseph Cambell este tercer nivel representa el camino del héroe.

Todo este camino o proceso supone una regeneración transformacional de nuestra identidad humana. La tendencia evolutiva de la vida es hacia este tercer nivel. Los niños que vienen naciendo en esta última década ya vienen con estas cualidades intuitivas desarrolladas pero si no les damos el espacio armónico suficiente y los educamos consciente e intencionalmente para el manejo adecuado de estos dones pueden bloquear estas capacidades y caer en situaciones de riesgo para su desarrollo.

Este sencillo ejemplo explica someramente el proceso de la evolución del ser humano. Desde una identificación con las formas a una identificación más allá de las formas todos estamos llamados a transitar por este sendero estrecho, atravesando nuestra sombra con confianza y fe para poder saber lo que realmente es la luz. Y todo esto ocurre más allá de las palabas, más allá de nuestra tendencia a pensar y a comprender intelectualmente lo que nos pasa.

Una vez más se trata de “sentir para saber”

“La Divina Conciencia nos habla a través de la intuición y las casualidades” – James Redfield

Frecuencia 432Hz

¿CUÁNDO NOS CAMBIARON LA FRECUENCIA DE 432 Hz a 440 Hz Y PORQUÉ?

Un ministro de propaganda nazi llamado Joseph Goebels creó un decreto universal en 1939 por el cuál se instaba a todo el mundo a afinar el LA musical a 440 Hertzios, en lugar de a 432 Hz, frecuencia a la que se afinaba toda la música hasta el momento.

Desde 1939 hasta hoy en día se ha entonado a esa frecuencia.

Esto provoca en la gente pensar y sentir de una manera determinada y se la mantiene sumida en un desorden interno.

En 1953 el decreto de Goebels fue aprobado por parte de la Organización Internacional de Normalización (ISO).

Esto ocurrió a pesar de los esfuerzos de un gran número de músicos franceses que apoyados por el Conservatorio de París, organizaron un referéndum para preservar el LA afinado a 432 Hz.

El LA afinado a 432hz ha estado oculto al mundo por ser el punto de balance sónico de la naturaleza.

“432 Hz vibra en los principios de la media de oro PHI y unifica las propiedades de la luz, tiempo, espacio, materia, gravedad y el magnetismo con la biología, el código del ADN y la conciencia.

La afinación natural a 432 Hz tiene efectos profundos en la consciencia y también en el nivel celular de nuestro cuerpo.

“Por la re-sintonización de instrumentos musicales y el uso de la afinación de concierto a 432 hertzios en vez de 440 hertzios, tus átomos y el ADN empiezan a resonar en armonía con la espiral de PHI de la Naturaleza.” (Brian T. Collins)

Toda la música que escuchamos en este momento, genera una frecuencia inarmónica con el planeta y con el organismo humano.

Una nota hace 12 armónicos, porque pone en resonancia las 12 notas de la escala musical (con medios tonos y sostenidos).

Las notas hacen 12 armónicos, cuando se toca una nota afinada a un LA afinado a 432 Hz. Cuando uno toca en un LA afinado a 440 Hz, sólo se hacen 8 armónicos. La música afinada a 440 Hz es música muy pobre.

La frecuencia del planeta Tierra es de 8 Hz. Las ondas alfa, la frecuencia del cerebro en estado de relajación profunda, son ondas a 8 Hz. Afinar a 440, hace que la base no sea 8, sino 8’25, lo cual significa que los armónicos que generan no son armónicos con el planeta.

El Ser Humano funciona en un rango de frecuencia que va de 16 a 32 Hertzios, lo que equivale en la escala musical, del do al do, o sea, una octava.

Afinar a 440 Hz tampoco es armónico con la frecuencia del Ser Humano porque la base es 16,5.

La primera alteración física que podemos notar cuándo llevamos un rato escuchando música, es cansancio, fatiga, ganas de no hacer nada, y esto sucede porque los armónicos de la música no encajan con la frecuencia vibratoria del ser humano.

La frecuencia en la que nos mete la música afinada a 440 Hz nos hace sentir inseguridad, miedo, angustia y desorden interno.

Durante muchos años ha interesado que la humanidad esté sumida en la oscuridad.

Si la música no está en armonía con el planeta, no está en armonía con el Ser humano y cómo consecuencia se producen alteraciones en ambos.

Para evitar que esto continúe sucediendo, deberíamos afinar la música a 432 Hz. Y podemos hacerlo pasando toda nuestra música al ordenador, y utilizar un programa que permita bajar la frecuencia. Las interpretaciones sonarán un poco más lentas, pero es casi imperceptible.

Hay programas de ordenador que sirven para manejar, editar y grabar música. Por ejemplo el de Mac, Garage Band.

Esta música después se debe pasar a DVD en lugar de en CD, porque los CD’s no tienen capacidad de manejar 12 armónicos, sólo manejan 8 armónicos, y no serviría de nada porque estaríamos recortando 4 armónicos.

La música grabada en CD es cortante, dura, fría, en cambio grabada en DVD es más cálida porque permite grabar con los 12 armónicos.

-Fuente Externa-

Aprender música, un camino para desarrollar las habilidades cerebrales

Aprender a tocar un instrumento mejora las habilidades relacionadas al lenguaje, el habla, la memoria y la atención. Y son muchas las investigaciones que en los últimos años se dedicaron a estudiar cuáles son los efectos que la música tiene sobre el sistema nervioso de las personas.

Algunos de los trabajos realizados encontraron que los músicos son más hábiles para aprender los sonidos de un nuevo idioma. A su vez, los niños que tocan algún instrumento tienen un mejor vocabulario, leen mejor y muestran una mayor activación neuronal frente a los cambios de tono en el lenguaje oral.

Gran parte de los estudios realizados se centran en analizar cómo funciona la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para modificar las conexiones entre las neuronas con el objetivo de adaptarse a los cambios o a nuevas situaciones. Esta plasticidad es el resultado de la educación o de la experiencia que una persona tiene a lo largo de su vida.

Según la neuróloga Nina Kraus, estudiar música parece generar nuevas conexiones cerebrales que permiten grandes logros en el área de la comunicación. A su vez, las investigaciones sugieren que este buen hábito facilita la creación de patrones muy importante para el aprendizaje.

El cerebro no puede procesar toda la información sensorial que llega, por lo cual selecciona lo que considera más importante. Tocar un instrumento ayuda a que las neuronas puedan elegir más eficientemente qué es lo más relevante dentro de una gama de estímulos.

“El cerebro de un músico selecciona los elementos con información vital de un sonido. En una hermosa interrelación entre procesos sensoriales y cognitivos, el sistema nervioso hace asociaciones entre sonidos complejos y qué significan”, explica Kraus. Este entrenamiento es ideal para tocar una canción pero también para muchos aspectos de la comunicación.

La conclusión generalizada entre los científicos es que los sistemas educativos deberían fomentar la educación musical en los colegios.

Fuente: Neomundo

Vida urbana afecta dos áreas cerebrales

El tráfico, los atascos, los ruidos, las prisas… Vivir en una gran ciudad se asocia comúnmente con un mayor riesgo de sufrir ansiedad y trastornos en el estado de ánimo, algo que cualquier habitante de un centro urbano puede haber experimentado alguna vez por sí mismo. Pero no es solo un axioma, la vida en la ciudad puede afectar realmente al cerebro. Un equipo internacional de investigadores ha descrito por primera vez cómo los urbanitas sufren alteraciones en dos regiones cerebrales que regulan la emoción y el estrés. El descubrimiento, publicado en la revista Nature, que le ha concedido la portada, puede favorecer la creación de estrategias que mejoren la calidad de vida de los castigados y mortificados habitantes de los núcleos más densos.

«Resultados anteriores han demostrado que el riesgo de desórdenes de ansiedad es un 21% mayor para los habitantes de las ciudades, quienes también incrementan sus posibilidades de sufrir trastornos en el carácter en un 39%», explica Jens Pruessner, coautor del artículo e investigador en el Douglas Mental Health University Institute en Montreal (Canadá). «Además, la incidencia de la esquizofrenia es casi el doble en las personas que han nacido y crecido en las ciudades. Estos valores son un motivo de preocupación. Determinar los procesos biológicos que están detrás es un primer paso para poner remedio a esta tendencia», añade.

Desórdenes mentales
Junto con sus colegas del Instituto Central de Salud Mental en Mannheim, Pruessner observó la actividad cerebral de voluntarios sanos provenientes de áreas rurales y urbanas. En una serie de experimentos de resonancia magnética funcional, los investigadores comprobaron que la vida urbana está asociada con respuestas de mayor estrés en la amígdala, la zona del cerebro involucrada en la regulación del afecto y el estrés.

«Estos experimentos sugieren que las diferentes regiones del cerebro son sensibles a la experiencia de vivir en una ciudad en algún momento de la vida», afirma Pruessner. «Futuros estudios deben aclarar la relación entre la psicopatología y estas relaciones en los individuos con desórdenes mentales». A juicio de los investigadores, las políticas públicas de salud deberían tener en cuenta la indeseable contribución de las ciudades para volver loca a la gente.

Fuente: ABC

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