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Yo te perdono, yo me perdono

 

1º.- Yo, consciente de mis actos, y asumiendo el control de todo lo que «YO SOY», borro de mi subconsciente y del registro etérico, todo récord y memoria de cada suceso discordante que haya vivido hasta el día de hoy.

2º.- Perdono de todo corazón y olvido para siempre, todo disgusto, agravio, deuda, desamor, irritabilidad, agresión, traición, maledicencia y odio que me haya causado cualquier ser humano, situación o cosa.

3º.- A todos aquellos que se hayan ido de mi lado para otro grupo, trabajo, partido o círculo de amistades, lo suelto y lo dejo ir sin reclamarle nada, dándole la plenitud de mi amor para bendecirlo y prosperarlo donde quiera que se haya ido y donde esté.

4º.- Renuncio con toda la entereza que mi ser tiene a todo apego de objetos, situaciones, posesiones y, sobre todo, personas. Declaro que nada ni nadie me ata a nada, y YO SOY libre, pero completamente y absolutamente libre, para entregarme, ampararme y refugiarme en Dios y sólo Dios, para siempre.

5º.- Borro, borro y borro todo aquello que me haya sucedido en el pasado que no sea un escalón dentro de mi proceso de ascensión, y hago desaparecer de mi vida todo obstáculo que me impida volar hacia la libertad, que es el estado natural de mi ser.

6º.- Cubro cada segundo, minuto, hora, día, semana y mes de este nuevo con luz brillante y que me proteja de toda energía que pueda dañarme.

7º.- Libre de personalidad, ego, pasado, memoria y mal karma, entrego mi Corriente de Vida al Servicio Único de la Luz, para que de ahora en adelante sólo oiga la Luz, sienta la Luz, vea la Luz, saboree la Luz, huela la Luz y piense la Luz, hasta alcanzar la eternidad.

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El tren de la vida

Nuestra vida es como un viaje en tren, llena de embarques y desembarques, de pequeños accidentes en el camino, de sorpresas agradables, con algunas subidas y bajadas tristes.
Cuando nacemos y subimos al tren, encontramos dos personas queridas, que nos harán conocer el viaje hasta el fin: nuestros padres.
Lamentablemente, ellos en alguna estación se bajarán para no volver a subir más. Quedaremos huérfanos de su cariño, protección y afecto.
Pero a pesar de esto, nuestro viaje deberá continuar; conoceremos otras interesantes personas durante la larga travesía, entre ellos nuestros hermanos, amigos y amores. Muchos de ellos solo realizarán un corto paseo, otros estarán siempre a nuestro lado, compartiendo alegrías y tristezas. En el tren, también viajarán personas que andarán de vagón en vagón para ayudar a quien lo necesite. Muchos se bajarán y dejarán recuerdos inborrables… otros en cambio, viajarán ocupando asientos, sin que nadie perciba que están allí sentados.
Es curioso ver como algunos pasajeros a los que queremos deciden sentarse alejados de nosotros, en otros vagones. Eso nos obliga a realizar el viaje separados de ellos. Pero eso no nos impedirá, aunque tal vez con alguna dificultad, acercarnos a ellos. Lo difícil es aceptar que, a pesar de estar cerca… no podremos sentarnos juntos, pues muchas veces otras son las personas que los acompañan.
Este viaje es así, lleno de atropellos, sueños, fantasías, esperas, llegadas y partidas. Sabemos que este tren solo realiza un viaje: el de ida. Tratemos, entonces, de viajar lo mejor posible, intentando tener una buena relación con todos los pasajeros, procurando lo mejor de cada uno de ellos, recordando siempre que, en algún momento del viaje, alguien puede perder sus fuerzas y deberemos entender eso. A nosotros también nos ocurrirá lo mismo; seguramente alguien nos entenderá y ayudará.
El gran misterio de este viaje es que no sabemos en cual estación nos tocará descender.
Pienso: cuando tenga que bajarme del tren ¿ sentiré añoranzas?. Mi respuesta es SÍ; dejar a mis hijos viajando solos será muy triste. Separarme de los amores de mi vida, será doloroso. Pero tengo la esperanza de que en algún momento nos volveremos a encontrar en la estación principal y tendré la emoción de verlos llegar con mucha más experiencia de la que tenían al iniciar el viaje. Seré feliz al pensar que en algo pude colaborar para que ellos hayan crecido como buenas personas. Ahora, en este momento, el tren disminuye la velocidad para que suban y bajen personas. Mi emoción aumenta a medida que el tren va parando… ¿ quien subirá? ¿ Quién será? … Me gustaría que TU pensases que el desembarcar del tren, no es solo una representación de la muerte o el término de una historia que dos personas construyeron y que por motivos íntimos dejaron desmoronar.
Estoy feliz de ver como ciertas personas, como nosotros, tienen la capacidad de reconstruir para volver a empezar, eso es señal de lucha y garra, y saber vivir es poder obtener lo mejor de todos los pasajeros. Agradezco a DIOS, porque estemos realizando este viaje juntos y, a pesar de que a veces nuestros asientos no estén juntos, con seguridad el vagón en el que vamos y el maquinista son los mismos. A ti, que estas leyendo, te dejo un abrazo enorme, que tengas un gran día y gracias por acompañarme en este viaje…
-Autor Desconocido
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Reiki: COMO PRACTICAR AUTOTRATAMIENTO DIARIO

 Mahatma Gandhi nos alentaba a ser el cambio que queremos ver en el mundo. La práctica diaria de Reiki es la forma más sencilla que he encontrado para realizar esa transformación.

Hay tantas formas de practicar auto tratamiento como practicantes de Reiki. Esto, en caso de que usted no tenga un protocolo**, aquí les presento el que uso y algunos señalamientos para ayudarlo a mantenerse en la práctica toda la vida.
He practicado auto tratamiento diario desde que lo aprendí en 1986.
Para realizarme un auto tratamiento completo, coloco mis manos en estas áreas de mi cuerpo y en el siguiente orden:
Cabeza.
Cara.
Cuello.
Detrás de la cabeza.
Parte superior del pecho.
Parte inferior de las costillas. Bajo abdomen.

Me coloco de lado sobre mi almohada para realizar las tres primeras posiciones, me resulta más cómodo con la cabeza un poco alta, y luego giro sobre mi espalda, y realizo las otras posiciones.
El momento de mi práctica es cuando me despierto en la mañana antes de abrir mis ojos. Mis manos en cada posición se sienten bien.

Mi conciencia está presente en mi práctica, observando mi respiración, y cualquier sensación que ocurra como saborear la experiencia de la esencia del Reiki. A menudo, me siento atraída profundamente al interior, y en la superficie me mantengo solo atendiendo la posición de las manos. Al final me quedo para contemplar la experiencia.
Esto trabaja bien para mí, pero es importante que usted organice su práctica en la forma que trabaje para usted, especialmente si está comenzando la práctica.
Si es así, piense en utilizar un reloj con alarma de tiempo***, que emite tonos suaves para recordarle que es el momento de mover sus manos y de saber cuándo termina su sesión ( el reloj de cocina es demasiado fuerte)
Los animo a que usen un protocolo,** esto le crea a sus manos un hábito y no necesita usar el pensamiento, y así deja a su conciencia abierta para disfrutar su práctica. Asegúrese de colocarse en una posición cómoda, así puede olvidarse de su cuerpo y simplemente estar en su práctica.
No haga la práctica al azar. Escoja el momento del día que resulte más fácil para usted, y no deje que pase el tiempo sin tener las manos colocadas en su cuerpo.
Desde luego, habrá días en los que no completa todas las posiciones, recuerde que Hawayo Taskata* dijo que es mejor un poco de Reiki que nada.

Haga hasta donde pueda para mantener el ritmo de auto tratamiento diario y el día siguiente haga todo el protocolo**
Usted puede seguir el ejemplo de Mikao Usui y recitar los 5 Principios de Reiki como parte de su práctica diaria.
No obstante, usted puede personalizar su práctica, hacerla sencilla, lo que significa: practicar, observar, contemplar y repetir.

Es fácil enfocarse en grandes decisiones y ver como alteran el curso de nuestras vidas, pero las grandes decisiones que tomamos en la vida determinan nuestros cambios de todos los días.
Transfórmate en el cambio que tu quieres ver en el mundo (y en las personas a tu alrededor) realiza tu auto tratamiento diario.

*Hawayo Takata y el Maestro de Reiki Chujiro Hayashi, estudiante de Mikao Usui -fundador del linaje de todos los practicantes de Reiki – trajo el Reiki de Japón a Occidente a mediados de 1920.

** Cuando hablamos de protocolo nos referimos a las posiciones de las manos en auto tratamiento.
*** Podemos utilizar un C.D. con música Reiki que nos señala con sonido suave de campanas, olas, el momento de cambiar la posición de nuestras manos, y efectivamente, como dice P.Miles, no necesitamos estar pendiente del cambio de las manos, y si podemos abrir nuestra conciencia hacia lo que se va presentando durante el auto tratamiento: percepciones, recuerdos (que reconocemos o no), sensaciones o disfrutar esa sensación de completa relajación y de sentirnos en paz con nosotros mismos y con todo lo que nos rodea.
A los compañeros reikianos que comienzan les recuerdo que el auto tratamiento diario NO es una práctica de 21 días es una práctica para toda la vida.
Anímate a retomar la práctica o a continuarla, serás testigo de tus propios cambios.

Por: Pamela MilesReiki, Medicine and Self Care
Traducción: América Zamora, R.M.

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*LOS CUENTOS DE HADAS* Origen y significado

Los Cuentos de Hadas o tradicionales tienen su origen en la noche de los tiempos, existen en todas las culturas y casi siempre comparten una serie de elementos comunes. Entre estos elementos están el ritmo, la línea argumental y una serie de alegorías y símbolos que sólo son igualados por los sueños. La relación entre los sueños y este tipo de cuentos es más estrecha de lo que se supone, para muchos es del mundo onírico de donde han salido a la luz dichas historias. Para otros son reminiscencias de los antiguos mitos como los de Isis y Osiris, Mitra, Krisna, etc., incluso de mitologías y religiones que han desaparecido. También se apunta su relación con la psiquis, tal como afirmaba el psiquiatra infantil Bruno Bettelheim o el analista Carl G. Jung, y que tan bien ha trabajado su discípula María L. Von Franz. En cambio otros sólo quieren ver meras fábulas cargadas de moralidad y cuyo objetivo era mantener el miedo y la prevención entre quienes las escuchaban, una forma de contingencia moral para mantener los grupos sociales dentro de los linderos de la sociedad.

Los menos afirman que son narraciones que reflejan la historia del alma humana y sus procesos, que nos hablan del desarrollo del espíritu que sale del Gran Todo, participa de la creación y regresa a su morada original con algo nuevo.

Todas estas afirmaciones son ciertas, como en la historia sufí del elefante y los ciegos, cada cual ve sólo una parte. Los cuentos de hadas son todo eso y mucho más, son de una naturaleza que permiten emitir todos los registros antes descritos en diferentes sustratos, actuando en la mente y en el alma humana a diferentes niveles según las necesidades de cada cual.

Pero es en la vida infantil cuando vemos que existe hacia éstas una mayor simpatía, una mayor atracción. Si bien la mayoría de educadores sólo quieren ver que esto se debe a que son historias sencillas, con un comienzo y final consecuente, esto sería ver solo una parte de esta verdad. Desde una óptica espiritual, este fenómeno se debe a que el niño siente de manera inconsciente añoranza de su origen espiritual, ya que aún las emociones y la mente no le han anestesiado del todo de su origen prenatal, y los cuentos le hablan de esa vida que dejó atrás y de la que sólo le quedan ecos. Además éstos son para la psiquis y su alma en formación, lo que la comida a su cuerpo, un auténtico alimento, que lo nutrirá en un desarrollo armónico de su personalidad.

Sin embargo, debemos conocer y saber cómo deben ser contadas estas historias, de qué manera, a qué edades, incluso qué cuentos, dependiendo la época del año. Sobre esto hablaremos más adelante. Incluso volveremos a tocar el origen y la naturaleza de tan singulares historias en posteriores oportunidades.

Como indicamos, el origen de estas narraciones se pierde en la noche de los tiempos, se las conoce por doquier y cuando los medios de comunicación no existían servían de vehículo social para explicar la vida, los procesos o los estados del alma a los grupos.

Pero si queremos dar una respuesta más concreta sobre su nacimiento, tendríamos que hablar de aspectos relacionados con el origen esotérico, oculto del ser humano y de la humanidad misma.

Hubo un pasado muy remoto, más de lo que los historiadores podrán suponer, en el que los hombres estaban aún en contacto con lo divino, con los mundos espirituales. Era una época en la que no hacía falta la escritura, pues la memoria y la percepción de la vida interior, de los procesos psíquicos, se encontraban en su máxima expresión. Pero conforme la humanidad fue perdiendo esas capacidades se hizo necesario que se pudiera transmitir esas verdades interiores a las generaciones que iban llegando, ya que no tenían ese acceso a la vida psíquica y espiritual como sus ancestros, pues conforme perdían esta visión interior ganaban en percepción sensorial e intelectual, en la capacidad de experimentar la vida externa y razonar, así el hombre se olvidó de su origen y, por lo tanto, de su destino. Este proceso dio como origen a los mitos que encontramos en las distintas religiones, como es el caso del Génesis Bíblico, la salida del Edén, la pérdida del estatus de semidioses. Este mito se repite en distintas culturas, incluso hoy se ha podido descubrir como el mito de Adán y Eva tiene su origen en culturas anteriores a la hebrea, tomándola éstos de esas culturas anteriores a ellos y seguramente a su vez las tomaron de otras, pues la realidad es que nunca se han dejado de repetir y han pasado de cultura en cultura, de civilización en civilización.

Así es como nacieron los mitos, las leyendas y los cuentos de hadas. La diferencia es que estos últimos permanecieron en la tradición oral, no formaron parte de ningún cuerpo de doctrina, ni del complejo mitológico, tan sólo fueron patrimonio del pueblo llano, manteniendo esa sencillez, esa candidez alejada de la sofisticación, la erudición y de traducciones e interpretaciones interesadas.

Es por ello que vemos un gran parecido entre mitologías, sagas y textos religiosos, y con todos ellos entre sí, incluyendo a los cuentos de hadas. Pues si bien se revisten de elementos distintos, su esencia, su mensaje profundo, es el mismo. Todos contienen mitos que resuenan en nosotros y evocan principios de nuestro interior.

En el niño, entre los tres y siete años, estos arquetipos activan en su mente infantil estos mismos principios, más allá de las formas o circunstancias del cuento, sirviendo de base para su desarrollo psíquico, lo cual le ayudará a una vida adulta más armónica.

Zeraus Tador

Extraído del libro Cuentos de Hadas para niños