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Las 18 leyes de la hermandad blanca

1. El Universo es pura inteligencia y maestro entre maestros; está regido por Leyes que, incorporadas a nuestra estructura psicológica, nos permitirán alcanzar el éxito y la sabiduría. Esas leyes tienen como finalidad mantener el orden en el caos, el amor en el odio, la sabiduría en la ignorancia, la salud en la enfermedad y la eternidad en el momento transitorio. Hay un único camino que recorrer: aprender a pensar le un modo adecuado.

2. Todo aquello en lo que uno se concentra, tiende a aumentar: si se centra en sus limitaciones, éstas crecerán proporcionalmente a la energía empleada.

3. Toda creencia, una vez establecida, tiende a perpetuarse. La visualización es un recurso esencial para la instalación de las experiencias en el sistema nervioso. Cuando una visualización se realiza bien, al cerebro no le importa saber si aquello ha sucedido en el mundo físico o sólo en la imaginación.

4. Las situaciones de conflicto interior generan una pérdida de energía vital.

5. El Universo es nuestro aliado si sus metas coinciden con las nuestras. la osadía positiva trae consigo algo mágico, sublime y poderoso.

6. Un hecho aislado no puede establecer una tendencia; pero si el hecho se repite, la tendencia puede establecerse. Tener conciencia de ello ayuda a actuar con prudencia.

7. En el Universo hay abundancia para todos y la abundancia es algo a lo que todo el mundo tiene derecho. El hambre y la miseria, sinónimos de carencia, son incongruentes con la naturaleza.

8. El miedo es siempre un problema, el amor es siempre una solución.

9. Sólo se consigue atraer lo que ya se posee, y esto también es válido para el éxito y el amor.

10. El verdadero cambio interior se produce cuando aceptamos a los demás tal como son y a nosotros mismos tal como somos.

11. Los seres humanos tenemos la capacidad de trascender, es decir de superar una situación y comenzar de nuevo a partir de ella.

12. Debemos agradecer aquello que tenemos y nos gusta; el Universo continuará proporcionándonoslo.

13. Todo lo que existe en el Universo físico surgió primero en la mente. El pensamiento es energía y la energía sigue al pensamiento. Los pensamientos generan sentimientos y éstos provocan comportamientos que tienen consecuencias en el mundo físico.

14. El Universo está construido sinérgicamente. Siempre que dos o más cerebros se reúnen con espíritu de cooperación y esfuerzo, comunicándose y dejando fluir la intuición, se manifiesta este fenómeno natural. Necesitamos aprender urgentemente a utilizar la sinergia, es decir, conseguir más con menos esfuerzo.

15. La armonía es la esencia de la existencia. Procure armonizar con todo y con todos en su entorno: con el ritmo del tiempo y con usted mismo.

16. La evolución es la finalidad básica del Universo y los acontecimientos siempre tienen una razón de ser. Lo que nos sucede es por y para nuestro bien (espiritual más que material).

17. El éxito del Universo y el personal son consecuciones indisociables.

18. La sabiduría es el uso inteligente del conocimiento, consciente o inconsciente. Quienes sean capaces de una profunda reflexión interna descubrirán los secretos del Universo.

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Atraes lo que es igual a ti

Si tú llevaras imanes pegados por todas partes, podrías esperar que algunas cosas se te pegaran, que otras se alejaran corriendo de tu lado y que otras no te afectaran.

En cierto modo, esto es lo que ocurre en la vida. Inconscientemente transmites tu energía. Algunas de tus cualidades son magnéticas y otras repelentes. Has atraído hacia ti toda cosa y persona que está en tu vida. La vibración que emites está formada por tu energía consciente e inconsciente, en parte repelente, en parte magnética, y en parte neutra. La ley que hay detrás de ello es la que dice: atraemos lo que es similar a nosotros.

Atraemos a nuestra vida, personas y situaciones que tienen vibraciones similares a las nuestras. Las cualidades negativas como la penuria, la desesperación, la depresión, la rudeza o la desconsideració n
conducen a una frecuencia baja. Si poseemos alguno de estos elementos en nuestra naturaleza, magnetizaremos a alguien de energía similar hacia nuestra vida. Las cualidades como el amor, la gentileza, la dicha, el deleite o la generosidad transmiten una energía de frecuencia elevada
y también magnetizan a personas de energía similar.

El universo nos ofrece espejos para que nos contemplemos en ellos, mira a tu alrededor y observa a los personajes que te rodean. Están interpretando un papel en la obra de tu vida por algún motivo. Cuanto
más vehementemente negamos que somos como imanes para cierto tipo de persona o situación, más nos pide nuestro Yo superior que observemos atentamente a nuestra sombra.

La desesperación es algo que repele. La ley de atracción funciona en diferentes ámbitos. Si no estás en armonía con la vida puedes atraer alimentos que te sientan mal. Si tienes pensamientos
autocríticos te estás atacando a ti mismo. Puedes atraer a mosquitos que te piquen. Están sirviendo de espejo para la energía que estás emitiendo.

Si estás soterrando la cólera puedes atraer un ataque. Si tienes pensamientos negativos atraes a personas y situaciones negativas. Si tienes mala salud, en el momento en que estés listo para soltarla
atraerás al sanador perfecto a tu vida. Si quieres que un proyecto tenga éxito pero tienes sentimientos ocultos de aburrimiento, o si estás asustado o cansado, la energía subyacente contrarrestará
el éxito del proyecto.

Siempre que algo no se manifieste como tú esperas, examina tus sentimientos soterrados y cámbialos. Entonces magnetiza aquello que quieres.

Lo interior atrae a lo exterior. Si algo de tu mundo exterior no es como quieres que sea, busca dentro y cambia tu manera de sentir con respecto a ti mismo. Entonces automáticamente atraerás a personas y
experiencias diferentes hacia ti. Si te infravaloras y piensas que no eres lo suficientemente bueno, atraerás a una persona abusiva que te hará lo mismo.

Recuérdate tus buenas cualidades y magnetiza a alguien que te aprecie. No emitas energía negativa ni pienses en atraer algún desastre hacia ti. Irradia luz positiva y confía en que un milagro se acerque a ti.

Eres como un imán: atraes aquello que es similar a ti.

Juan Carlos Caramés

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El gen de la juventud

Como sabemos muy bien, las células humanas tienen un ciclo de vida muy limitado. De hecho, sólo pueden renovarse un número determinado de veces antes de morir. Existe, sin embargo, una excepción a esta regla universal: El «contador» de la esperanza de vida celular «se pone a cero» cuando se trata de crear nuevas células destinadas a la reproducción. Es la razón, por ejemplo, de que los hijos engendrados por varones de veinte y de ochenta años tengan, los dos, las mismas expectativas de vida.

Por desgracia, la ciencia ignora cuál es el mecanismo que permite este extraordinario «reseteo» de las células humanas y, hasta ahora, los esfuerzos por desentrañar el misterio han sido en vano. Aunque las cosas pueden estar a punto de cambiar.

En efecto, un grupo de biólogos del MIT (Massachussets Institute of Technology) ha conseguido localizar un gen que parece ser el responsable de este proceso. Los resultados son muy prometedores: activando el gen en células de levadura muy envejecidas, los investigadores consiguieron que éstas vivieran el doble de tiempo de lo normal.

Si el mecanismo funciona de la misma forma en las células humanas, el equipo del MIT podría haber dado con la clave para mantener la juventud durante mucho más tiempo. O por lo menos eso es lo que piensa la bióloga Angelika Amon, uno de los autores de un artículo recién publicado en Science: «Si podemos identificar qué genes participan en el rejuvenecimiento, podremos diseñar, por medio de la ingeniería genética, formas de activarlos en las células normales».

Se dividen treinta veces

Pero veamos qué es exactamente lo que han podido ver los biólogos del MIT. Las células de levadura (con las que se han realizado los experimentos) se dividen, normalmente, unas treinta veces antes de morir. Y resulta muy fácil distinguir, por su aspecto, las células viejas de las jóvenes.

Las más ancianas, en efecto, han sufrido durante su vida una serie de cambios muy visibles y que incluyen, entre otros, la acumulación de fragmentos «extra» de ADN y de proteínas o la presencia de estructuras anormales, especialmente en los nucleolos, los «almacenes» de proteínas y ácidos nucleicos que se encuentran en el interior del núcleo de las células y que sirven para fabricar nuevas proteínas.

Sin embargo, los científicos no está seguros de cuáles de estas características físicas son realmente importantes en el proceso de envejecimiento. «En realidad -explica Angelika Amon- nadie sabe con exactitud qué es el envejecimiento. Sabemos que estas cosas ocurren, pero no sabemos cuál de ellas terminará por matar una célula o por hacer que enferme».

«Proceso de rejuvenecimiento»

Las células de levadura se reproducen mediante un tipo de división celular llamada meiosis, una especie de «doble división» que permite, al final del proceso, la aparición de cuatro nuevas células. Y los biólogos del MIT observaron que los signos de envejecimiento celular desaparecen casi por completo al final de la meiosis. Lo cual, para Angelika Amon, es «un auténtico proceso de rejuvenecimiento».

Los investigadores se dieron cuenta de que la clave estaba en un gen llamado NDT80, que se activaba al mismo tiempo en que se producía este rejuvenecimiento. Para comprobarlo, activaron el gen el células que no se estaban reproduciendo. Y el resultado fue que esas células vivieron el doble de tiempo de lo normal. En palabras de Amon, «tomamos células viejas y las volvimos jóvenes otra vez».

Además, en las células viejas con el gen NDT80 activado, el único signo de envejecimiento que cambió o desapareció por completo fue precisamente el de las deformidades en los nucleolos, lo que sugiere que es precisamente allí donde se encuentra el «motor» que pone en marcha el proceso de envejecimiento.

Este espectacular hallazgo, sin embargo, no es definitivo. De hecho, la proteína que fabrica el gen NDT80 es un «factor de transcripción» o , dicho de otra forma, una clase de proteína cuya misión principal es la de activar otros genes. Por eso, los biólogos del MIT intentarán ahora localizar cuáles son esos «otros genes» a los que el NDT80 está apuntando y que podrían tener, también, un papel importante en el proceso de envejecimiento.

En paralelo, los investigadores estudiarán también los efectos que produce el NDT80 en criaturas más complejas, como el gusano C. elegans. Y se dedicarán a estudiar los efectos de un gen análogo que poseen los ratones, llamado P63, lo que nos dará una idea muy clara de cómo funciona el proceso recién descubierto en los mamíferos. Por cierto, los seres humanos también disponemos del P63, lo que deja abierta la puerta a nuevas y prometedoras investigaciones.

Fuente: ABC