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Semana del árbol

Objetivo de la semana del árbol

Reestablecer el vínculo del hombre con su entorno. Promover, nuevamente, el reencuentro profundo de nuestra esencia con la de la Tierra. Sólo recorriendo este camino, podremos entender la necesidad y el deber ético de cuidar nuestro ambiente, y toda la vida que lo atraviesa.
El árbol, símbolo de unicidad de la vida natural, representa la conexión entre el cielo y la tierra. Entro lo visible y lo oculto. Lo perenne y lo efímero.

No importa en el país que estés, esta debe ser una iniciativa global. Si sientes en tu corazón el deseo de hacerlo, HAZLO! Planta un árbol, dona un arbol o adopta un arbol

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Ecologia cotidiana

EL AGUA
La cantidad total de agua que hay en la tierra es deaproximadamente1,28.10(9) Km3. De toda el agua de la tierra sólo el 2.6 % es dulce, pero de ésta el 98 % está en forma de hielo,, y con esto solamente debemos de arreglarnos los seres vivos.

Un europeo medio necesita del orden de unos 200 litros de agua por día, para su consumo.

A continuación vamos a analizar unas situaciones muy habituales en nuestra vida diaria que pueden influir y no sabéis cuanto, en nuestra participación en el ahorro de agua, tan necesaria para nuestra supervivencia.

 

LAVARSE LOS DIENTES.

Si nos lavamos los dientes con el grifo continuamente abierto, podemos gastar una media de 20 litros de agua en cada lavado, lo que nos hace una media de al menos 60 litros de agua por día, claro está, suponiendo que nos cepillemos los dientes como se debería de hacer, es decir, tres veces al día encima de las comidas.

Si en casa somos 4 personas, vemos que se gastan una media de 240 litros por día solamente en lavarse los dientes, 1.448 litros a la semana, y 87.600 litros en el año.

Si por el contrario nos lavamos los dientes abriendo sólo el grifo para mojar el cepillo y enjuagar la boca y el cepillo, gastamos sobre 1 litro de agua. Con lo que nuestra familia de 4 personas gastaría unos 12 litros de agua al día, lo que supondría un ahorro en un día, solamente lavándose los dientes de unos 228 litros de agua, y ahorrar por consiguiente 83.320 litros en un año.

Si en , nuestra ciudad, todos nos lavásemos los dientes tres veces al día, y actuásemos como comentaba arriba, podríamos ahorrar de nuestro embalse la nada despreciable cantidad 4.845.000 litros de agua por día, y al año 1.768.425.000 litros de agua.

Fijaros que puede ocurrir cuando abrimos de más nuestros grifos.

 

AFEITARSE

Si nos afeitamos con el grifo abierto continuamente gastamos una media de 80 litros de agua en cada afeitado. Si por el contrario nos afeitamos llenando el lavabo y cerrando el grifo, nos ahorramos unos 75 litros de agua en cada afeitado, lo que supone 525 litros de agua en una semana, o también 27.375 litros de agua al año por persona.

Pues bien, si suponemos que en , nuestra ciudad, hay unos 30.000 hombres que se afeitan diariamente, ahorraríamos unos 2.250.000 litros de agua/día.

O lo que es igual unos 821.250.000 litros/ciudad/año

 

FREGANDO LOS PLATOS

Si fregamos los platos con el grifo continuamente abierto, consumimos un mínimo de 100 litros de agua por lavado, lo que supondría un consumo de unos 300 litros de agua por día como mínimo.

Si por el contrario llenamos la pileta, enjabonamos todos los cacharros y después abrimos el grifo para enjuagarlos, estamos ahorrando unos 80 litros de agua lavado, lo que supone unos 240 litros de agua por vivienda y día.

Supongamos que una ciudad como Ferrol tiene unas 20.000 viviendas. Pues bien, el ahorro sería de unos 4.800.000 litros de agua/día, o lo que es igual, unos 1.752.000.000 de litros de agua/ciudad/año

 

USO DEL RETRETE

Cada vez que hacemos uso del retrete, se usan unos 12 litros de agua. Suponiendo que una persona usa el mismo unas 8 veces por día por término medio, nos da un consumo de una media de 96 litros de agua por persona y día .

Si metemos la botella vamos a ahorrar al menos 1 litro de agua que va dentro, más la cantidad de agua que desplace la botella entre 1 y 1´5 litros, lo que nos daría un resultado de un ahorro de unos 12 litros por persona día.

Esto nos supondría un ahorro de 1.020.000 litros agua/día, o lo que es igual 372.300.000 litros de agua/ciudad/año

Hoy en día ya se comercializan wáteres que traen un dispositivo para “ aguas menores “ y para aguas mayores “ lo que ya supone un ahorro muchísimo mayor, de casi unos 30 litros por persona y día, lo que nos aumentaría las cifras anteriores en un 300 % como mínimo.

Todavía hay una posibilidad más, aunque puede ser un poco discutida, pero que no deja de ser válida. Al usar el Wáter para hacer “ aguas menores “, es decir, para orinar, no tirar de la cadena, tiraría el siguiente, con lo que nos ahorraríamos sobre unos 40 litros de agua por persona y día, aunque este sería una solución a poner en práctica en todas aquellas localidades que sufren esas penosas restricciones de agua durante muchas horas al día.

 

EN LA DUCHA

Un cabezal normal en la ducha, nos produce un consumo de unos 15 a unos 25 litros de agua por minuto, lo que en una ducha normal de unos 5 minutos nos gastaría unos 125 litros de agua.

En cambio, si utilizamos un cabezal de bajo consumo, reduce el consumo en un 50 % aproximadamente, con lo que ahorraríamos 5.312.000 litros de agua/día o lo que es lo mismo 1.939.062.500 litros de agua/ciudad/ año.

 

GOTERA DE GRIFO

Debemos de arreglar los grifos que gotean, porque un grifo que gotea 1 gota/sg consume 30 litros de agua por día. Y en una cisterna hasta 150 litros de agua/día.

 

REFLEXION : Si nos decimos espirituales y amorosos , deberíamos Intentar tener un mínimo de Conciencia y responsabilidad, no podemos hablar de amor y solidaridad si no estamos comprometidos siendo responsables de nuestros Actos.

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El Serengeti, salvado

La mayor migración de mamíferos del mundo (con permiso de la recién descubierta en el Sudán del Sur, que se creía desaparecida desde hace 25 años) seguirá existiendo. Ezekiel Maige, ministro de Recursos Naturales y Turismo de Tanzania, ha enviado una carta al director del Centro del Patrimonio Cultural de la UNESCO, en París.

El texto anuncia que el Gobierno de ese país no va a construir una carretera asfaltada que partiría en dos el Serengeti e impediría la migración de alrededor de 1,2 millones de ñus, 200.000 cebras y medio millón de gacelas, y que además abriría todavía más ese parque nacional y la reserva de Masai Mara, en Kenia, al furtivismo. Eso a su vez pondría en grave peligro la supervivencia de los 3.000 leones de la región- que suponen más del 10% de la población mundial de esa especie- y de más de 50 rinocerontes negros, una especie de la que que apenas quedan 3.500 ejemplares en libertad.

El inesperado cambio de opinión de Maige llega apenas dos semanas después de que Estados Unidos, uno de los principales aliados de Tanzania, expresara su oposición al proyecto de carretera. La oposición de Washington a la carretera fue incluso planteada por la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, en su visita a Tanzania la semana pasada.

Oposición internacional
EEUU no ha sido el único país que ha rechazado el proyecto. El Gobierno alemán llegó al extremo de ofrecer la financiación necesaria para construir una red de carreteras locales en la región de Loliondo- al Este del Serengeti, entre el parque y el cráter de Ngorongoro- y el Banco Mundial propuso al Gobierno tanzano, aunque no de forma pública, aportar los fondos para una carretera que al norte de Masai Mara y que, por tanto, interrumpiría otras migraciones de ñus (esencialmente la que se produce entre las llanuras de Loita y Masai Mara) pero no la del Serengeti.

La tensión entre el Banco Mundial y el Gobierno tanzano llegó a tal extremo que la institución prohibió a sus funcionarios hablar con los medios de comunicación de la carretera, aunque fueran comentarios a título personal. El Gobierno de Kenia también ha censurado el proyecto, ya que supondría dejar Masai Mara la reserva más visitada de ese país y una de sus principales fuentes de divisas sin animales.

Ahora, según el nuevo proyecto del Gobierno tanzano, se construirán dos carreteras hasta casi los bordes del Serengeti. Una irá desde Mto Wa Mbu, muy cerca del Parque Nacional del Lago Mañara, un punto intermedio habitual de los safaris que van al Serengeti y al Nogorongoro hasta Loliondo, a 58 kilómetros de la frontera oriental del parque. Otra será construida por la parte occidental hasta Mugumu, a 17 kilómetros del parque. Ambos tramos serán conectados por una carretera sin asfaltar que no será utilizada por tráfico comercial o de turismos, sino que quedará bajo el control de la Autoridad Nacional de Parques Nacionales de Tanzania (TANAPA, según sus siglas en inglés).

Riesgos para la biodiversidad
El proyecto salva al Serengeti, aunque también conlleva riesgos para la biodiversidad de la zona. El más obvio es que la migración no se ciñe la parque. De hecho, los ñus pasan un 40% del tiempo fuera de las zonas protegidas, cuyo acceso, ahora, será más fácil con las dos carreteras. Se estima que cada año son abatidos entre 40.000 y 100.000 animales en el ecosistema Mara Serengeti.

La razón principal del furtivismo es la pobreza de la región: los animales salvajes son a menudo la única fuente de carne que se pueden permitir los habitantes de las zonas rurales de Kenia y Tanzania. La caza, no obstante, también tiene un fuerte componente cultural. Algunas tribus como, los kuria, que viven en la frontera occidental del Serengeti, practican el furtivismo de forma generalizada, mientras que los maasai, que ocupan las zonas norte y este apenas lo llevan a cabo.

La carretera del Este, que atraviesa la región de Loliondo, también tendrá un impacto medioambiental significativo, porque abre las puertas a la explotación de la sosa cáustica del Lago Natrón, prácticamente el último punto de nidificación de flamencos enanos del Este de África, al que cada año acuden dos millones de estas aves.

La actitud de las comunidades locales con motivo de la carretera ha sido controvertida. Varios líderes de las tribus de la región se han pronunciado a favor del proyecto, mientras que los opositores a la vía de comunicación han denunciado compraventa de favores políticos, sobornos e incluso amenazas para lograr esos respaldos.

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Sudáfrica proyecta el mayor parque solar del mundo

Instalado en el desierto de Kalahari, alcanzaría una producción de 5.000 megavatios

El gobierno sudafricano trabaja en el diseño de un nuevo parque solar en el desierto de Kalahari, en la provincia de Cabo del Norte, y el mismo ha registrado un gran interés de inversores de todo el mundo. Es que no se trata de un proyecto más en el campo de las energías renovables: se transformaría en el parque solar más importante a nivel mundial, con una producción de 5.000 megavatios en su etapa de máximo desarrollo.

Sudáfrica podría albergar en los próximos años al mayor parque solar del mundo, si prospera el proyecto que el gobierno local lleva adelante para desarrollar dicha infraestructura en el desierto de Kalahari, en la provincia de Cabo del Norte. La idea ya ha sido bien recibida por los empresarios del sector, previéndose una producción de 5.000 megavatios cuando el parque logre su máximo potencial.

Según establecen los funcionarios sudafricanos, el proyecto ha atraído un gran interés de los inversores, a pesar de encontrarse aún en una etapa primaria de desarrollo. Así puede apreciarse en una nota de prensa del Gobierno de Sudáfrica y en un artículo publicado en el medio especializado Physorg.com.

Recientemente más de 400 inversores y especialistas ligados a la industria solar de todo el mundo se reunieron en la ciudad de Upington, en las zonas áridas de la provincia sudafricana de Cabo del Norte, para participar de una conferencia de dos días destinada a generar interés en el sector con relación al ambicioso proyecto.

El parque solar que se está diseñando se ubicaría en el borde del desierto de Kalahari, e insumiría una erogación de 15,4 millones de euros. Su papel en la economía sudafricana sería vital, ya que proporcionaría una octava parte de la capacidad de generación energética actual de Sudáfrica.

Una zona inmejorable para el desarrollo de la energía solar

La nueva infraestructura no solamente colocaría a Sudáfrica en un lugar de liderazgo dentro de la escena mundial de energías renovables, sino que además pondría fin a la dependencia del carbón que presenta el país y a la escasez de energía que golpeó fuertemente su economía en 2008.

De acuerdo a los funcionarios del Ministerio de Energía de Sudáfrica, ya existen propuestas concretas de grupos financieros y económicos que podrían comenzar a hacer viable el proyecto, pero sin embargo algunas de las cuestiones relacionadas con la gestión del mismo aún no han sido resueltas.

Las autoridades sudafricanas ya recibieron una propuesta de inversión de mil millones de dólares de una empresa europea ligada al desarrollo de este tipo de proyectos, y varias otras ofertas de firmas especializadas de todo el mundo. Aunque el proyecto aún no presenta un proceso definido de gestión, resulta evidente el interés de las empresas por participar de la que sería la mayor infraestructura energética solar del mundo.

Más allá de las cuestiones económicas, el proyecto a desarrollarse en Sudáfrica mereció una fuerte aprobación de la Clinton Climate Initiative, en el marco de un estudio desarrollado por la mencionada organización. La investigación concluyó que el área alrededor de Upington presenta algunas de las mejores condiciones existentes en el mundo para el desarrollo de la energía solar.

5.000 megavatios para 2020

La conferencia recientemente celebrada en Upington fue un éxito rotundo y marcó un hito importante en la realización del proyecto. La asistencia de los principales ejecutivos de algunas de las empresas de energía solar más importantes del mundo fue en cierto modo un aval a la iniciativa. Mientras se esperaban en principio 300 delegados empresariales, el cónclave congregó alrededor de 450 directivos.

El Ministerio de Energía de Sudáfrica ofrecería la infraestructura general para el proyecto y el emplazamiento geográfico, rentando a las empresas distintas locaciones. Posteriormente, los promotores privados financiarían y construirían proyectos individuales, comercializando la energía producida en la red nacional. El conjunto de esos desarrollos constituiría el gran parque solar sudafricano.

Con anterioridad al comienzo de las obras, el gobierno debe realizar aún un estudio de viabilidad y decidir exactamente la forma en la que se estructurará la compra de energía a los futuros prestadores. El objetivo inicial de producción del nuevo parque solar sería de 1.000 megavatios para 2012, llegando a los 5.000 megavatios sobre 2020.

Al lograr su plena capacidad, el parque sería cinco veces más grande que la planta de energía solar Blythe, que recientemente obtuvo la aprobación para el inicio de su construcción en el sur de California, Estados Unidos, y que hasta el momento iba en camino de convertirse en el mayor proyecto solar a nivel mundial.

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LA REVOLUCION DE UNA BRIZNA DE PAJA

Cerca de una pequeña aldea de la isla de Shikoku en el sur de Japón. Masanobu Fukuoka ha estado desarrollando un método de agricultura natural que podría llegar a invertir la inercia degenerativa de la agricultura moderna.

La agricultura natural no necesita maquinaria ni productos químicos y muy poco desherbaje. El Sr. Fukuoka no labra el suelo ni utiliza compost. No retiene el agua en sus campos de arroz a lo largo de la estación de crecimiento tal como lo han hecho durante siglos los cultivadores de arroz en Oriente a lo largo del mundo. El suelo de sus campos no ha sido labrado desde hace veinticinco años, y sin embargo sus rendimientos se equiparan a los de las explotaciones japonesas más productivas.

Su método de agricultura requiere menos labor que cualquier otro. No causa contaminación no necesita combustibles fósiles. Cuando empecé a oír hablar del Sr. Fukuoka era escéptico. ¿Cómo podía ser posible obtener altos rendimientos cada año con cultivo de arroz y cereales de invierno simplemente esparciendo la semilla sobre la superficie de un campo sin labrar? Tenía que haber algo más.

Durante varios años he estado viviendo con un grupo de amigos en una granja de las montañas del norte de Kyoto. Nosotros utilizábamos los métodos tradicionales de la agricultura japonesa para cultivar arroz, centeno, cebada, soja y varias hortalizas. Los visitantes de nuestra granja a menudo hablaban del trabajo del Sr. Fukuoka. Ninguna de las personas había estado el tiempo suficiente en su explotación para aprender los detalles de su técnica, pero estas conversaciones excitaron mi curiosidad.

Cada vez que había un periodo de descanso en nuestro programa de trabajo viajaba a otras partes del país deteniéndome en explotaciones comunes realizando trabajos eventuales a lo largo del camino. En una de estas excursiones visité la explotación del Sr. Fukuoka para conocer por mi mismo su trabajo.

No estoy muy seguro de como esperaba que fuese, pero después de haber oído hablar tanto sobre este gran profesor me sorprendió algo el que vistiese las ropas y calzado del agricultor japonés corriente. Sin embargo su blanca barba y su forma de ser vigilante y segura le conferían la apariencia de una persona poco corriente.

Me quedé durante varios meses en la explotación del Sr. Fukuoka, durante esta primera visita trabajamos en los campos y en el vergel de cítricos. Allí, durante las discusiones nocturnas con otros trabajadores, estudiantes en una cabaña con paredes de barro, se me hicieron claros gradualmente los detalles del método del Sr. Fukuoka y su filosofía inherente. El vergel del Sr. Fukuoka está localizado en una ladera orientada hacía la bahía de Matsuyama. Esta es la “montaña’ donde viven y trabajan sus estudiantes. Muchos de ellos llegan con la mochila a sus espaldas sin saber lo que les espera.

Se quedan durante unos cuantos días o algunas semanas, y desaparecen de nuevo montaña abajo. Pero generalmente queda un núcleo de cuatro o cinco estudiantes que han permanecido allí alrededor de un año.

A lo largo de los años, mucha gente tanto hombres como mujeres han venido y se han quedado a trabajar. No hay comodidades modernas. El agua fresca se transporta en cubos desde el manantial, los alimentos se cocinan en un hogar de leña, y la iluminación se obtiene de velas y lámparas de queroseno.

La montaña es rica en plantas silvestres y hortalizas. De los ríos cercanos se pueden obtener peces y crustáceos, y del mar interior de las islas distante unos pocos kilómetros, algas marinas.

Los trabajos varían según la estación y el clima. El día de trabajo comienza a las ocho, hay una hora para el almuerzo (dos o tres horas en los cálidos días de verano), los estudiantes regresan del trabajo a sus cabañas justo antes del anochecer Además de los trabajos agrícolas, están las tareas domésticas del acarreo del agua, cortar leña, cocinar, preparar el baño caliente, cuidar las cabras, alimentar las gallinas y recoger sus huevos, vigilar las colmenas, reparar y ocasionalmente construir nuevas cabañas y preparar “miso” (pasta de soja) y “tofu” (cuajada de leche de soja).

El Sr. Fukuoka aporta mensualmente 10.000 yen (cerca de 4.000 pts) para cubrir los gastos de manutención de toda la comunidad. Estos consisten en su mayor parte en la adquisición de salsa de soja, aceite vegetal y otros artículos que no se pueden fabricar a pequeña escala.

Para el resto de sus necesidades, los estudiantes deben contar enteramente con los productos que cultivan, los recursos de la zona y su propio ingenio.

El Sr. Fukuoka tiene expresamente a sus estudiantes viviendo de esta forma semi-primitiva tal como él la practica desde hace muchos años porque cree que este tipo de vida desarrolla la sensibilidad necesaria para practicar la agricultura según su método natural.

En el área de Shikoku donde vive el Sr. Fukuoka el arroz se cultiva en las llanuras costeras y los cítricos en las laderas de las montañas. La explotación del Sr. Fukuoka consiste en 0.6 Ha. de campos de arroz y 6 Ha. de mandarinos. Esto puede parecer poca cosa a un agricultor occidental, pero dado que todo el trabajo se realiza con las herramientas tradicionales japonesas se necesita mucha labor para mantener incluso esta pequeña superficie.

El Sr. Fukuoka trabaja con los estudiantes en los campos y en el vergel, pero nadie sabe exactamente cuando visitará el lugar de trabajo. Parece tener el don de aparecer en los momentos en que menos se le espera. Es un hombre activo siempre charlando sobre algún tema. Algunas veces reúne a los estudiantes para discutir el trabajo que están realizando, a menudo señalando la forma en que este podría desarrollarse más fácil y rápidamente. Otras veces habla sobre el ciclo biológico de una mala hierba o una enfermedad fúngica del vergel, y ocasionalmente se detiene a recordar y reflexionar sobre sus experiencias agrícolas.

Además de explicar sus técnicas, el Sr. Fukuoka también enseña las técnicas fundamentales de la agricultura. Enfatiza la importancia de cuidar bien las herramientas y nunca se cansa de demostrar su utilidad.

Si algún recién llegado espera que la agricultura natural signifique que la naturaleza cuida los cultivos, mientras puede sentarse a observarla, el Sr. Fukuoka pronto le enseña que hay muchas cosas que tiene que saber y conocer. Estrictamente hablando, la única agricultura “natural’ es la caza y la recolección.

Hacer crecer cultivos es una innovación cultural que requiere conocimiento y esfuerzo. La diferencia fundamental es que el Sr. Fukuoka practica la agricultura cooperando con la naturaleza en lugar de tratar de “mejorarla” mediante su conquista.

Algunos visitantes vienen solamente a pasar una tarde, y el Sr. Fukuoka les muestra pacientemente su explotación. Frecuentemente se le ve subiendo a grandes zancadas por el camino de la montaña seguido de un grupo de diez o quince visitantes resoplando detrás de él. Sin embargo no ha habido siempre tantos visitantes. Durante años, mientras estaba desarrollando su método, el Sr. Fukuoka tuvo poco contacto con las personas de fuera de su aldea.

Cuando era joven, el Sr. Fukuoka abandonó su hogar rural y viajó a Yokohama para seguir la carrera de microbiólogo. Se especializó en enfermedades de plantas y trabajó durante algunos años en un laboratorio como inspector agrícola de aduanas. Fue durante esta época cuando todavía era un hombre joven de 25 años, que el Sr. Fukuoka pasó una experiencia que debía formar la base de su vida, y que sería el tema de este libro. “La revolución de una paja”. Dejó su trabajo y regresó a su aldea nativa para probar la solidez de sus ideas, aplicándolas en sus propios campos.

La inspiración de su método natural de agricultura le vino un día en que pasaba accidentalmente a través de un campo que no había sido cultivado ni utilizado durante muchos años. Allí vio que unas vigorosas plantas de arroz brotaban de entre una maraña de hierba.

A partir de entonces dejó de inundar sus campos para cultivar el arroz. Dejó de sembrar el arroz en primavera y en su lugar lo sembró en otoño, directamente sobre la superficie del campo en el momento en que naturalmente habría caído sobre el suelo. En vez de labrar el suelo para librarse de las malas hierbas, aprendió a controlarlas mediante una cubierta vegetal más o menos permanente de trébol blanco, y un acolchado de paja de trigo y de centeno.

Una vez que observa que las condiciones se han inclinado a favor de sus cultivos, el Sr. Fukuoka interfiere tan poco como le es posible sobre las comunidades vegetales y animales de sus campos.

Dado que muchos occidentales incluso agricultores no están familiarizados con la rotación del arroz y cereal de invierno y dado que el Sr. Fukuoka hace muchas referencias al cultivo de arroz en su libro, seria útil decir unas palabras sobre la agricultura tradicional japonesa.

Originalmente se sembraba directamente a voleo la semilla de arroz sobre las llanuras aluviales inundadas durante la época de los monzones. Eventualmente, las tierras bajas se aterrazaron para poder contener el agua del riego, incluso después de haber cesado las inundaciones.

Por el método tradicional, utilizado en el Japón hasta finales de la Segunda Guerra Mundial, la siembra del arroz se hacía en un bancal-semillero cuidadosamente preparado.

Se distribuía compost y estiércol sobre los campos, siendo entonces inundados y labrados hasta tener una consistencia semejante a la del puré de guisantes. Cuando las plantitas tenían cerca de 20 cm. de altura eran transplantadas a mano a los campos. Trabajando firmemente un agricultor experimentado podía transplantar 0. 1 ha al día pero este trabajo lo hacían casi siempre varias personas trabajando juntas.

Una vez se había transplantado el arroz, el campo se cultivaba ligeramente entre las líneas. Posteriormente se arrancaban las malas hierbas a mano y se cubría a menudo el campo con un acolchado. Durante tres meses los campos permanecían inundados, con el nivel de agua a 2.5 o más cm. sobre el suelo. La siega se hacía a mano con una hoz. El arroz se ataba en haces y se colgaba sobre enrejados de bambú durante unas cuantas semanas para que se secara antes de la trilla del grano.

Desde el transplante a la cosecha, cada centímetro del campo había sido trabajado a mano por lo menos cuatro veces. Tan pronto como se finalizaba la cosecha del arroz se labraba el campo formando lomos aplanados de aproximadamente 30 cm. de anchura alternados con surcos de drenaje.

Se sembraba centeno o cebada sobre los lomos y se cubrían con tierra. Esta rotación era posible gracias a un calendario de siembra bien planeado y al cuidado puesto en mantener los campos bien provistos de materia orgánica y nutrientes esenciales.

Es de destacar que utilizando el método tradicional, los agricultores japoneses conseguían un cultivo de arroz y otro de cereal de invierno cada año en el mismo suelo, durante siglos, sin reducir la fertilidad del suelo.

A pesar de reconocer muchas de las virtudes de la agricultura tradicional el Sr. Fukuoka cree que ésta implica trabajos que no son necesarios. Habla de su propio método como la agricultura “del no hacer” y dice que hace posible, incluso para un agricultor de fin de semana, cultivar suficientes alimentos para toda la familia. Sin embargo la denominación de este método no significa que pueda llevarse a cabo sin esfuerzo. Su explotación se mantiene mediante un programa regular de trabajos en los campos lo que se hace debe realizarse correctamente y con sensibilidad.

Una vez que el agricultor ha decidido que una parcela de tierra debe contener arroz u hortalizas y ha esparcido la semilla, debe entonces asumir la responsabilidad de mantener esa parcela. Alterar la naturaleza y abandonarla después es dañino e irresponsable.

En el otoño el Sr. Fukuoka siembra el arroz, el trébol blanco y el cereal de invierno en el mismo campo y los cubre con una espesa capa de paja de arroz. El centeno o la cebada y el trébol brotan inmediatamente, pero las semillas de arroz permanecen latentes hasta la primavera.

Mientras el cereal de invierno está creciendo y madurando en los campos bajos, las laderas del vergel se convierten en el centro de la actividad. La cosecha de los cítricos dura desde mediados de noviembre hasta abril.

El centeno y la cebada se siegan en mayo y se esparcen sobre el campo para que se sequen durante una semana o diez días. Entonces se trillan y se aventan, y se meten en sacos para su almacenamiento. Toda la paja se esparce sin triturar sobre los campos como acolchado. Los campos se mantienen inundados durante un corto periodo de tiempo durante las lluvias monzónicas de junio para debilitar el trébol y las malas hierbas y dar así al arroz la oportunidad de brotar a través de la capa vegetal que cubre el suelo.

Una vez que se ha drenado el campo el trébol se recupera y se extiende creciendo por debajo de las plantas de arroz en crecimiento. Desde entonces hasta la cosecha una época de pesado trabajo para el agricultor tradicional, las únicas labores en los campos de arroz del Sr. Fukuoka son las de conservación de los canales de drenaje y las de segar la hierba de los estrechos caminos entre los campos.

El arroz se cosecha en octubre. Las gavillas se cuelgan para que se sequen y luego son trilladas. La siembra de otoño se finaliza justo antes de que las variedades tempranas de mandarinas estén maduras y listas para su cosecha.

El Sr. Fukuoka cosecha entre 4.900 5.800 Kg. de arroz por hectárea. Esta producción es aproximadamente la misma que se obtiene según el método tradicional o el método químico en su región. El rendimiento de su cosecha de cereal de invierno es frecuentemente mayor que el de los agricultores que emplean las técnicas tradicionales o las técnicas químicas utilizando ambas el método de cultivo a base de lomos y surcos.

Los tres métodos (natural, tradicional y químico) dan rendimientos similares, pero difieren marcadamente en su efecto sobre el suelo. El suelo en los campos del Sr. Fukuoka mejora con cada estación. Durante los últimos 25 años, desde que dejó de labrar el suelo, sus campos han mejorado en fertilidad, estructura y en su habilidad de retener el agua.

Siguiendo el método tradicional, el estado del suelo a lo largo de los años permanece sin variación, el agricultor obtiene cosechas proporcionales a la cantidad de compost y estiércol que incorpora.

El suelo en los campos del agricultor que emplea los métodos químicos se vuelve inanimado y se agota su fertilidad natural en muy poco tiempo. Una de las mayores ventajas del método del Sr. Fukuoka es que el arroz puede cultivarse sin inundar los campos durante la época de crecimiento.

Poca gente ha llegado a pensar que esto fuese posible: lo es, y el Sr. Fukuoka mantiene que el arroz crece mejor de esta manera. Sus plantas tienen un vigoroso tallo y raíces profundas. La antigua variedad de arroz glutinoso que cultiva, produce entre 250 y 300 granos por espiga.

La utilización de acolchado incrementa la capacidad del suelo para retener el agua. En muchos lugares, la agricultura natural puede eliminar la necesidad de regar. El arroz y otros cultivos de alto rendimiento pueden entonces cultivarse en áreas en las que previamente no se creía posible. Las tierras con pendientes o marginales por otro motivo, pueden ponerse en producción sin peligro de erosión.

Por medio de la agricultura natural, pueden rehabilitarse efectivamente los suelos que han sido dañados por medio de prácticas agrícolas negligentes o por el empleo de productos químicos. Las enfermedades y los insectos causantes de plagas están presentes en los campos en el vergel, pero las cosechas no son nunca devastadas. El daño afecta únicamente a las plantas más débiles. El Sr. Fukuoka insiste que el mejor control de plagas y enfermedades consiste en cultivar las plantas en un ambiente sano.

Los frutales del vergel del Sr. Fukuoka no se podan bajos y anchos para facilitar su cosecha, sino que les permite crecer tomando su forma natural. Las hortalizas y hierbas se cultivan en las laderas del vergel con un mínimo de preparación del suelo. Durante la primavera se mezclan semillas de badana, col, rábano, soja, mostaza, nabo, zanahoria y otras hortalizas y se siembran a voleo para que germinen en el espacio libre entre los árboles antes de alguna de las largas lluvias de primavera.

Obviamente, este tipo de siembra no resultaría adecuado en cualquier lugar. Da buen resultado en el Japón, donde hay un clima húmedo con lluvia segura durante los meses de primavera. La textura del suelo del Sr. Fukuoka es arcillosa. La capa superficial es rica en materia orgánica friable y con buena capacidad de
retención del agua. Éste es el resultado de la cobertura de hierbas y trébol que ha crecido continuamente en el vergel durante muchos años.

Las malas hierbas deben segarse cuando las hortalizas son jóvenes, pero una vez que las hortalizas están bien establecidas, se les permite crecer junto con la cobertura de trébol. Algunas hortalizas no se cosechan, sus semillas caen al suelo y, después de una o dos generaciones vuelven a presentar los hábitos de crecimiento de sus vigorosos antecesores, de sabor ligeramente amargo.

Muchas de estas hortalizas crecen sin ningún cuidado. Una vez, poco después de haber llegado a la explotación del Sr. Fukuoka, estaba caminando a través de una sección lejana del vergel, cuando inesperadamente tropecé con algo duro entre la alta hierba.

Parándome para observarlo más detenidamente vi que era un pepino, y junto a él encontré una calabaza anidando entre el trébol.

Durante años el Sr. Fukuoka escribió sobre su método en libros y revistas y se le entrevistó por radio y televisión pero casi nadie siguió su ejemplo. En esa época la sociedad japonesa se movía con determinación en la dirección opuesta.

Después de la Segunda Guerra Mundial, los americanos introdujeron la moderna agricultura química en el Japón. Esto permitió a los agricultores japoneses producir aproximadamente con los mismos rendimientos que los métodos tradicionales, pero redujeron el tiempo empleado en el trabajo en algo menos
de la mitad.

Esto parecía un sueño convertido en realidad, y en menos de una generación casi todos habían adoptado la agricultura química. Durante siglos, los agricultores japoneses han mantenido el nivel de materia orgánica en el suelo mediante la rotación de cultivos, añadiendo compost y estiércol, y cultivando abonos verdes para mantener cubierto el suelo.

Una vez que estas técnicas se abandonaron, utilizando en su lugar los abonos químicos de rápida acción, el humus del suelo se agotó en una sola generación. La estructura del suelo se deterioró, los cultivos se debilitaron y se volvieron dependientes de los abonos químicos. Para compensar la reducción en trabajo humano y animal, el nuevo sistema destruía las fértiles reservas del suelo.

Durante los últimos cuarenta años, el Sr. Fukuoka ha observado con indignación la degeneración tanto de la tierra como de la sociedad japonesa. Los japoneses siguieron ciegamente el modelo americano de desarrollo económico e industrial, la población se trasladaba a medida que los agricultores emigraban del campo a las crecientes áreas industriales.

La aldea rural donde nació el Sr. Fukuoka y donde su familia vivió durante 1.400 o más años, ahora está en el límite de los suburbios en expansión de la ciudad de Matsuyama. Una carretera nacional con sus fragmentos de botellas de “sake”y su basura, pasa a través de los campos de arroz del Sr. Fukuoka. A pesar de que él no identifica su filosofía con ninguna secta u organización religiosa en particular la terminología y métodos del Sr. Fukuoka están fuertemente influenciados por el Budismo Zen y el Taoísmo. A veces también cita párrafos de la Biblia, y presenta puntos de la filosofía y teología Judeo Cristiana para ilustrar lo que está diciendo, o para estimular la discusión.

El Sr. Fukuoka cree que la agricultura natural procede de la salud espiritual del individuo. Considera que el sanar la tierra y la purificación del espíritu humano son un mismo proceso y propone un tipo de vida y de agricultura por medio del cual puede tener lugar este proceso.

Es poco realista pensar que en el curso de su vida en las condiciones actuales, el Sr. Fukuoka podrá contemplar su visión llevada a la práctica. Incluso después de más de treinta años sus técnicas están todavía en evolución. Su gran contribución es demostrar que el proceso diario de establecer la salud espiritual puede traer una transformación práctica y beneficiosa del mundo.

Hoy día el reconocimiento general de los peligros a largo plazo de la agricultura química ha renovado el interés de los métodos alternativos de agricultura.

El Sr. Fukuoka ha surgido como un portavoz autorizado de la revolución agrícola en el Japón. Desde la publicación de “La revolución de una brizna de paja” en octubre de 1975, el interés por la agricultura natural se ha difundido rápidamente entre la población japonesa.

Durante el año y medio que trabajé en la explotación del Sr. Fukuoka viajé frecuentemente a mi explotación en Kyoto. Allí todos estaban ansiosos de poner en práctica este nuevo método y gradualmente nuestra tierra fue convirtiéndose a la agricultura natural.

Además del arroz y la cebada de la rotación tradicional también cultivamos trigo, trigo sarraceno, patatas, maíz y soja siguiendo el método del Sr. Fukuoka.

Para plantar maíz y otros cultivos en hilera, que crecen lentamente, hacemos un agujero en el suelo con un palo o un trozo de bambú y ponemos una semilla en cada hoyo. Nosotros asociamos el maíz con soja siguiendo el mismo método o cubriendo las semillas con arcilla y esparciéndolas sobre el campo. Entonces segamos la cobertura vegetal de hierba y trébol blanco y cubrimos el campo con paja.

El trébol rebrotará, pero solamente después de que el maíz y la soja estén bien establecidos.

El Sr. Fukuoka nos pudo ayudar haciendo algunas sugerencias, pero tuvimos que ajustar el método mediante ensayos y errores a nuestras condiciones locales y cultivos. Sabíamos desde el comienzo que tardaría más de algunas estaciones, tanto para la tierra como para nuestro espíritu, cambiar a la agricultura natural. La transición se ha convertido en un proceso continuo.

Fuente: Hijos de las estrellas