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Respirar puede cambiar tu vida

   
 Los 24 presos están tirados en el piso. Es el pabellón de máxima seguridad del centro penitenciario de San Martín. Es la cárcel más peligrosa de la provincia de Buenos Aires (Argentina). Los consideran los hombres más difíciles de aquel lugar sombrío. Todos están boca abajo. Algunos están ahí por haber asesinado a alguien, otros por haber dirigido las bandas delincuenciales más bastas de esa ciudad, un par de ellos llevan la mitad de sus vidas allí y -por tal- en la reclusión les tienen respeto, peor aún, pánico. Respiran.

Todos inhalan grandes bocanadas de aire, las retienen por unos segundos en su diafragma y exhalan. Los guardianes que los vigilan escuchan lo obvio, el bullicio de la gran jaula de muros, alambres de púas, candados y rejas, pero los 24 hombres que están tirados en aquel patio solo escuchan su respiración. Algunos ya han llegado al punto de encontrarse con ellos mismos, con su paz. Aquel estado ajeno, desconocido, paradójicamente por un momento da miedo; tanto, que algunos ni se dan cuenta que están llorando a cantaros, aunque lo hacen en silencio. Entonces llega la paz en toda su expresión. ¿Pero que es esa categoría llamada paz?: es estar livianos, es no sentir pianos encima, no sentir culpas, no tener rencores, no sentir rivalidades, menos inferioridades, es perdonarse y saber que se puede vivir sin enterrar puñales, sin pegar tiros, sin quitar carteras. Es respirar. 

Junto a ellos está un hombre que cuando se le escucha hablar, alivia los días. Se llama Ismael Mastrini, tiene 75 años, es abogado, pero ahora es maestro de yoga, aunque no le gusta ni que le llamen maestro ni hablar con propiedad de este arte tan milenario. De ser uno de los mejores abogados de divorcios, tener un bufet con varios empleados, cobrar por dividir bienes pasó a estar en la otra orilla, la de juntar personas y hacerles vivir alegrías, felicidad, quizás amor.

Cuando era pequeño una escena lo marcó. Su papá le había regalado un caballo y lo quería tanto que jugaba con él como si fuera un animal doméstico. No sabe quién se quería robar la hermosa yegua, el animal se resistió y recibió una puñalada en el estómago. ‘Muñeca’ fue en búsqueda de Ismael y se le murió en los brazos. Desde ese día supo lo que era ver sufrir y desfallecer a un ser vivo. También sufrió los embates de los “NO”. Su educación la recibió de curas. Mastrini quería escribir, eso era lo que lo llenaba, pero cada que pasaba un trabajo, le decían que estaba mal y que ese: ¡NO era su camino!. “Papá voy a ser escritor”, “NO”, respondió el progenitor que era de pocas palabras, entonces el muchacho se inscribió muy joven a la escuela de leyes, se graduó con excelentes notas llevó el cartón a su casa, le cumplió a su padre y se fue en un barco de hippie. Eran los años sesenta. La rebeldía pululaba en el planeta, vivió de cerca la Europa del 68, aunque cuando vio una tienda del Ché Guevara en Inglaterra vendiendo jeans viejos al triple del precio de los nuevos, supo que el consumismo estaba inmerso hasta en el más izquierdoso de los mochileros.

Regresó a la Argentina, vendió jabones que pintaba él mismo con tinta indeleble. Lo social lo perseguía, como sabía de leyes un día le llegó un caso de un divorció y salió avante. Montó su propia firma, ganaba muy bien. Una mañana se apareció la alegría con cara de tristeza y un hombre al lado en su despacho. Era una pareja de jóvenes que querían separarse. Mastrini lo hizo, pero se enamoró de la chica. El esposo se llevó los bienes y el abogado se quedó con la mujer. Compraron una bella casa, tuvieron una hija, sembraron un árbol y cuando iban a escribir el libro de la vida perfecta, el destino los lanzó al abismo de la infelicidad. La mujer quedó en embarazo. ¡Era un varón!, el bebé nació y murió días más tarde. Lo intentaron. Quedaron embarazados de una niña, pero Mastrini estaba infeliz, su vida era una rueda donde el ratoncito siempre hacía lo mismo: desayunar, ir al laburo, beber en la taberna para no llegar a casa temprano, volver ebrio y esperar el día siguiente para hacer lo mismo. Su mujer no soportó más eso y tampoco trató de solucionarlo. Se fue y con ella se fueron las ganas de vivir.

Mastrini, el abogado, el hombre de ‘la familia y vida perfecta’, entró en una depresión tal que se sumió en la rabia, la altanería, los tragos, la soledad. Uno de sus empleados iba a una juerga rara llamada El Arte de Vivir. “Y vos para qué vas a esas pendejadas, che”, se le burlaba Mastrini en los supuestos buenos tiempos. Vaya como es la boca. Mastrini no apareció por un par de días en su oficina. Su amigo lo llamó preocupado. “No quiero levantarme. No quiero volver a trabajar. No quiero seguir”, respondió el mejor abogado de divorcios de la Provincia de Buenos Aires. “Ismael, y porque no vas conmigo hoy a una clase. Vamos, regálate eso. Inténtalo, si no te gusta, qué puede pasar. Nada. Te regresas a tu casa y no volvés a salir nunca más hasta que te de la gana”. Pausado como siempre ha hablado, Mastrini respondió: “No seas bo-lu-do”. Pero allá llegó. Era el año 2000 y el hombre con cincuenta y pico de años pensaba que iba a morir infeliz. Triste. Solo.

Desde la primera bocana de aire que tomó en el primer ejercicio de respiración; con los primeros silencios que escuchó. Sí, porque los silencios también se escuchan. Uno se escucha; desde esa vez, nunca más dejó de aistir.

  Curiosamente el laburo de los divorcios comenzó a decaer. Claro, Mastrini había conocido el alivio, el perdón, el querer; y muchas veces lo que hacía era que la gente no se divorciara. Cuando cobraba, le respondían: “Pero qué querés que te pague, no ves que no nos hemos separado”. Ese era su pago. Un día del año 2008 se vio en la cárcel de San Martín, encerrado, rodeado de presos y acompañando a su instructora de yoga a dar una clase. La secundó tan bien que a la mañana siguiente el que empezó a dar el curso fue Mastrini. Lloró junto a los internos, el alma se le alivianó y salió como quien sale con el premio mayor de la lotería trasladada a su cuenta de banco. “Ismael, por qué no empezás a dar cursos. Ya llevas ocho años. La gente te siente, asimila lo que trasmitís. Vos ya sos un gran guía”. Aceptó.

El hijo que perdió se convirtió en cientos de hijos. La familia que se fue, regresó. Aunque no a la casa pero si a su vida. Dejo su oficina de abogados por El Arte de Vivir, lo supo la semana que durmió cinco días con sus cuatro noches, para compartir las horas entre 30 de los internos con más cargos y años de cárcel de la ciudad. Los primeros días a los internos siempre les pasa lo mismo que él vivió en su iniciación, por ello los entiende: comprende sus caras de asombro cuando de entrada les da un abrazo y no un apretón de manos de esos que ponen distancias. Ellos que esperan gritos y corrientazos, no lo abrazan enseguida pero cuando sienten su energía, terminan por apretarle duro la espalda. Así lo ha contado Luis Alberto Ríos, un excriminal, condenado por asesinato, quien pasó por las 53 penitenciarías de su país. Es hombre que cuando entraba en un patio sus fanáticos comenzaban a gritar: “¡Llegó angelito!, ¡llegó angelito! Llegó el peligro”. Ese bonaerense al que todos le sentían pánico y que estaba aislado fue llamado por Ismael para tomar un curso. Los carceleros no querían dejarlo asistir por sus antecedentes, sabían que podía haber quilombo y hasta heridos. Ismael rogó y se comprometió en responder por lo que hiciera Ángel.  

 Angelito fue a esa primera sesión por salir de la celda de aislamiento. Cuando escuchaba a Mastrini hablar sobre meditar dos veces al día para sentirse libres dentro de esa cárcel, pensaba que el viejo estaba loco, que todos estaban locos de atar. Ángel recuerda que tal vez fue al tercer día que el abrazo del guía lo sintió más sincero y que fue en ese trance de respiraciones profundas donde comenzó a llorar como un niño, a sentir el cariño que no tuvo en su infancia y pesar menos de la cuenta como si estuviera volando. “Solo los que practican yoga saben de lo que hablo”, dice Angel, quien por resocialización salió de la cárcel, se graduó de la secundaria, entró a la universidad a estudiar sociología y todos los semestres pasó con un promedio de 9.50 sobre 10. Hoy solo la cicatriz que rodea la mitad de su cara es el único recuerdo de haber sido infeliz.

Ismael Mastrini ha dictado cursos en más de 100 cárceles de todo el continente. El patio con los hombres más peligrosos de la Argentina, la unidad 48 de la cárcel San Martín, pasó de tener un promedio de cuatro asesinatos al mes, a cero. A ninguno. Más de 10 mil personas entre hombres y mujeres han recibido sus seminarios de silencio, meditación, respiración y amor. Incluso, Ezequiel, un muchacho de 23 años que desde los 12 anduvo recorriendo correccionales hoy vive en su casa, trabaja manejando coches y se está preparando para ser un instructor más de la fundación sin ánimo de lucro El Arte de Vivir. Por lo pronto Mastrini anda con una mochila en la espalda donde solo carga viento, como en los días que quería ser hippie y feliz, pero con una misión a cuestas: el proyecto Prision Smart, donde las bocanadas de aire liberan hasta en los más recónditos calabozos.

Twitter Autor: @PachoEscobar

http://youtu.be/nlMWpU9okxs

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El Amor

elamoralberteinstein-shedsennA finales de los años 80, Lieserl Einstein, hija del celebre genio Albert Einstein dono aproximadamente 1,400 cartas escritas por su padre a la Universidad Hebrea. En ese entonces hizo una petición, el contenido no podría hacerse publico hasta dos décadas después de su muerte.
La siguiente es una de ellas:

“A Lieserl Einstein:

Cuando propuse la teoría de la relatividad, muy pocos me entendieron, y lo que te revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad también chocará con la incomprensión y los perjuicios del mundo. Te pido aun así, que la custodies todo el tiempo que sea necesario, años, décadas, hasta que la sociedad haya avanzado lo suficiente para acoger lo que te explico a continuación.

Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el AMOR. Cuando los científicos buscaban una teoría unificada del universo olvidaron la más invisible y poderosa de las fuerzas.

El Amor es Luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El Amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El Amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere. El Amor es Dios, y Dios es Amor. Esta fuerza lo explica todo y da sentido en mayúsculas a la vida. Ésta es la variable que hemos obviado durante demasiado tiempo, tal vez porque el amor nos da miedo, ya que es la única energía del universo que el ser humano no ha aprendido a manejar a su antojo. Para dar visibilidad al amor, he hecho una simple sustitución en mi ecuación más célebre. Si en lugar de E= mc2 aceptamos que la energía para sanar el mundo puede obtenerse a través del amor multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, llegaremos a la conclusión de que el amor es la fuerza más poderosa que existe, porque no tiene límites. Tras el fracaso de la humanidad en el uso y control de las otras fuerzas del Universo, que se han vuelto contra nosotros, es urgente que nos alimentemos de otra clase de energía. Si queremos que nuestra especie sobreviva, si nos proponemos encontrar un sentido a la vida, si queremos salvar el mundo y cada ser siente que en él habita, el amor es la única y la última respuesta. Quizás aún no estemos preparados para fabricar una bomba de amor, un artefacto lo bastante potente para destruir todo el odio, el egoísmo y la avaricia que asolan el planeta. Sin embargo, cada individuo lleva en su interior un pequeño pero poderoso generador de amor cuya energía espera ser liberada. Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía universal, querida Lieserl, comprobaremos que el amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo puede, porque el amor es la quinta esencia de la vida. Lamento profundamente no haberte sabido expresar lo que alberga mi corazón, que ha latido silenciosamente por ti toda mi vida. Tal vez sea demasiado tarde para pedir perdón, pero como el tiempo es relativo, necesito decirte que te quiero y que gracias a ti he llegado a la última respuesta.

Tu padre,

Albert Einstein”

 

Sencillamente hermoso,

Gracias por ser y estar

@Shedsenn

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Ama tu belleza natural

amatubellezainatural-shedsennLa cantante Colbie Caillat una joven de voz espectacular y ganadora del Grammy se suma al mensaje de muchas mujeres sobre la verdadera belleza. Su nueva canción “Try” transmite entre lineas lo dañina que resulta la lucha por ser exteriormente perfectas y hace hincapié en la importancia de aceptarnos y AMARNOS.

Tristemente vivimos en un mundo en el que nos autoconvertimos en un producto. La sociedad nos exige esconder nuestras imperfecciones y el sistema rechaza todo lo que no “califica” dentro de sus estándares de belleza.

Si analizamos a profundidad nos preguntamos: ¿porque vivimos así? y rápidamente encontramos la respuesta: EGO.

El ser humano ha perdido su conexión con la esencia a tal grado que cada día nos sumimos mucho mas en la competencia por ser mejores que los demás. Eso nos llena de orgullo y nos alimenta la autoestima. El derroche de vanidad es el pan nuestro de cada día y el mercado lo sabe. Entonces ¿que hacen las grandes corporaciones? Vendernos el sueño materialista de ser perfectos.

Pero esa perfección es efímera, los productos se vuelven rápidamente obsoletos y cuando nos damos cuenta ya el tiempo ha pasado sobre nosotros, dejando sus marcas y por lo general, nos entristecemos al abrir tardíamente los ojos y ser conscientes de que la única belleza que debimos y debemos cultivar diariamente es la interior.

AMATE MUJER

@Shedsenn

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El amor nunca muere

El amor es uno de los grandes misterios del Universo. Algunos dicen que lo es todo y probablemente sea cierto. El sentimiento amoroso produce una energía especial en nuestro interior y en el entorno. Cuando amamos nos sentimos diferentes y derrepente todo se llena de luz, florece y sale bien. No lo notamos, pero es así. A veces lo opacamos con nuestro miedo o con nuestras tragedias personales y lo dejamos ir (pero no muere). Este se transforma en otros sentimientos o vuela hacia otras almas, pero sigue ahí… VIVO.

Ciertas personas llegan a nuestra vida para estar por siempre a nuestro lado y otras simplemente no pueden quedarse. Muchas veces dejamos ir fácilmente y otras tantas nos aferramos. Sé que muchos dirán que debemos amar sin apego, y tienen toda la razón, pero en algunas ocasiones es difícil cortar con ciertas conexiones que pueden venir del pasado. Es doloroso, terrible, pero debemos hacerlo y seguir adelante.

La siguiente historia es hermosa y a la vez muy triste, seguramente ya muchos la habrán visto. Cada vez que la veo surgen en mi cabeza mil preguntas y recuerdo aquella frase de Coelho: “Cuantas cosas perdemos por miedo a perder”.

Amor y luz, @Shedsenn

Ulay&Marina-Shedsenn“Ulay y Marina Abramovic son dos artistas búlgaros que se conocieron a mediados de la década de los setenta. Juntos compartieron una bonita historia de amor que los llevó a recorrer el mundo en una vieja furgoneta en la que incluso llegaron a vivir durante algunos años.

Sin embargo las cosas no fueron como ambos habían soñado y durante un viaje a China a finales de los años ochenta decidieron que había llegado el momento de separarse.

Entonces hicieron un pacto: recorrerían la Muralla China, cada quién desde un extremo para encontrarse en el centro, darse un fuerte abrazo y no volver a verse. Y así fue.

Los años pasaron y de Ulay nunca más se supo pero Marina llegó a ser una artista muy conocida presentando exposiciones en algunas de las galerías de arte y museos más importantes del mundo. Ella es una artista de la variedad que se conoce como performance en la que el valor fundamental de la obra descansa en la improvisación y la capacidad de sorprender e interactuar con la audiencia. Una de las cosas que frecuentemente hace en sus exposiciones es sentarse frente a una silla vacía dando la ocasión a que todos los asistentes que lo deseen ocupen dicha silla durante un minuto. A lo largo de ese tiempo artista y espectador cruzan sus miradas y emociones en total y absoluto silencio.

En el año 2010 siendo ya Marina una artista reconocida a nivel internacional se organiza una exposición en el museo de Arte Moderno de Nueva York ( MoMa) en reconocimiento a toda su carrera. En esta exposición se hace un recorrido a toda su vida artística y se incluyen recreaciones de todas sus obras incluyendo las primeras que hizo con Ulay e incluso se lleva a la exposición una furgoneta idéntica a la que ellos usaron como vivienda durante algunos años.

Marina, tal y como hace en todas sus exposiciones, se sienta frente a una silla vacía y deja que su público vaya ocupando alternativamente dicho lugar. Lo que ella no sabe es que ese día entre su público se encuentra alguien muy especial. Su gran amor del pasado, Ulay, al que hace 23 años que no ve, ha acudido a la exposición y se sentará en esa silla”

 

Así se miran dos personas que se aman después de muchos años sin verse:

 

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Eres lo que das

shedsenn-eresloquedas¡Hola! He estado ausente por un par de meses en este espacio. Diariamente encuentro un montón de cositas que quisiera compartirles, pero por una razón u otra no lo hago.

En este día me tope con este video hermoso, que habla como la verdadera riqueza habita en el alma y en nuestra capacidad de dar amor.

Definitivamente somos lo que damos, tenemos lo que entregamos y al final de nuestra existencia solo quedara de nosotros la energía positiva que sembramos en el corazón de los demás.

Me encanto el mensaje de este video. Nos hace reflexionar de como nos pasamos la vida juzgando a otros porque quizás a nuestros ojos y a lo que socialmente el mundo exige no “encajan” con lo que “deberían ser”. Pero eso no significa que sean unos fracasados. Por lo contrario, esas personas en muchos casos son héroes, seres maravillosos que tras bambalinas están dedicadas en cuerpo y alma a los demás… en silencio, entre sombras, sin gritarle al mundo que deben ser admirados, sin ego y sin esperar nada a cambio.

Reflexionemos la próxima vez que juzguemos a alguien por ser diferente, un comentario hiriente y malintencionado puede dañar a esa persona y a larga dolernos mucho mas a nosotros.

Amor y luz,

@Shedsenn