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Los astronautas de la ISS evacuados por riesgo de impacto vuelven a la estación

La basura espacial que obligó a los tripulantes de la Estación Espacial Internacional (ISS) a refugiarse en las naves Soyuz pasó a unos 250 metros de la plataforma, según fuentes del sector aeroespacial ruso.

«A la tripulación se le dijo que la basura pasó al lado de la estación y que podían dejar las naves Soyuz», dijeron las fuentes, citadas por la agencia Interfax.

Los seis ocupantes de la Estación Espacial Internacional (ISS) han sido evacuados a las dos naves Soyuz, que se encuentran acopladas a la estación. La evacuación de debió a la llegada de restos -cuyo rigen aún no ha sido precisado- que se acercaban a la Estación Espacial Internacional, según ha anunciado la agencia de noticias Interfax citando a una fuente espacial rusa.

Según datos preliminares, la emergencia se produjo sobre las 12.00 GMT.

«Los restos fueron identificados demasiado tarde para que la estación pueda hacer una maniobra de esquiva. Los seis miembros de la tripulación recibieron la orden de permanecer a bordo de la nave espacial Soyuz», aseguró la fuente.

Dos naves acopladas
Los cosmonautas rusos Alexandr Samokutiáyev y Serguéi Vólkov y el astronauta de la NASA Ronald Garan subieron a bordo de la Soyuz TMA-21. Mientras que el ruso Andréi Borisenko, el estadounidense Michael Fossum y el japonés Satosi Furukawa se refugiaron en la Soyuz TMA-02M, precisó la fuente.

Los seis tripulantes de la EEI integran la vigésimo octava misión permanente en la plataforma orbital.

Tras ser contactado por AFP, el centro de control de vuelos espaciales de Rusia (TSOUP) no pudo confirmar esta información. «No tenemos ninguna información al respecto. No podemos ni confirmar ni negar esta información», dijo un portavoz del TSOUP.

Según el portavoz, cuando la ISS se ve amenazada por la basura espacial, se ordena a la tripulación que suba a bordo de la cápsula de rescate para poder dejar la estación si fuese necesario.

«Este es el procedimiento normal para evacuar y salir de la estación, si es necesario. Esto no es un procedimiento extraordinario. Ellos (los astronautas) tienen instrucciones permanentes en ese sentido», dijo el portavoz.

Fuente: El mundo

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Imágen del asteroide que rozo la Tierra

Un asteroide del tamaño de dos autobuses ha pasado hoy muy cerca de la Tierra, a unos 12.300 kilómetros de distancia, y ha dejado en el firmamento un rastro parecido al de una estrella fugaz. Astrónomos han conseguido captar el paso de la roca espacial, conocida como 2011 MD, imágenes y animaciones que pueden contemplarse en distintas webs especializadas. Como estaba previsto, el NEO (de objeto cercano a la Tierra, en inglés) ha cambiado drásticamente su órbita por el efecto de la gravedad de nuestro planeta, pero, al parecer, ni ha entrado en la atmósfera ni, como es lógico, ha causado daño alguno.

La presencia del asteroide de 5 a 20 metros de diámetro fue detectada el pasado miércoles por telescopios robóticos instalados en Nuevo México (EE.UU.), dedicados a rastrear el cielo en busca de NEOs. La roca pudo ser vista desde algunos puntos del hemisferio sur, especialmente desde Sudáfrica. Su máxima aproximación ocurrió sobre las 13.26 UTC (dos horas más en España).

El Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA ha realizado un seguimiento de la órbita del asteroide que puede seguirse en su web. Allí también pueden encontrarse los parámetros físicos de la roca.

El pasado 15 de abril, el asteroide 2011 GP59, de unas dimensiones cercanas a los 60 metros de diámetro, pasó junto a la Tierra y se pudo ver desde España con un telescopio de al menos 20 centímetros.

Fuente: Abc

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Un asteroide del tamaño de una casa rozará la Tierra el lunes

La visita de un asteroide siempre despierta cierta excitación, en parte motivada por la curiosidad científica que provocan estas rocas llegadas de los confines del Sistema Solar y, cómo no, por el temor de que algún día una de considerable tamaño llegue a dar en la diana y transforme la Tierra para siempre. El próximo lunes, un asteroide del tamaño de una casa se acercará a menos de 17.700 km de nuestro planeta, en una órbita aproximadamente 23 veces más cercana que la de la Luna. Por fortuna, su tamaño resulta inofensivo para nosotros. Aproximadamente, mide de 8 a 18 metros de diámetro, por lo que, en el hipotético caso de que entrara en la atmósfera, se convertiría en una bola de fuego y quedaría destrozado.

La presencia del asteroide, llamado 2011 MD, fue detectada el pasado miércoles por telescopios robóticos instalados en Nuevo México (EE.UU.), dedicados a rastrear el cielo en busca de objetos cercanos a la Tierra (llamados NEOs, por sus siglas en inglés). el nuevo visitante podrá ser visto desde algunos puntos del hemisferio sur de la Tierra con la ayuda de un telescopio pequeño. Su máxima aproximación se llevará a cabo a las 13.26 UTC (dos horas más en España) sobre el sur del Océano Atlántico, cerca de la costa de la Antártida.

 

Sin peligro

La roca no supone ningún peligro. Aunque la gravedad de la Tierra alterará drásticamente su trayectoria y la roca se acercará a la zona que ocupan los satélites de comunicaciones, según publica SpaceWeather, la posibilidad de un choque con uno de estos artefactos o con basura espacial es mínima. De igual forma, debido a su tamaño, el asteroide «se convertiría en una brillante bola de fuego y posiblemente dispersaría algunos meteoritos» si llegara a entrar en la atmósfera terrestre.

El Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA realiza un seguimiento de la órbita del asteroide que puede seguirse en su web. Allí también pueden encontrarse los parámetros físicos de la roca. Según el JPL, un objeto del tamaño del 2011 MD se acerca a la Tierra una vez cada seis años.

Fuente: ABC

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Una estrella «dispara» gigantescos chorros de agua

A sólo 750 años luz de la Tierra, una jovencísima protoestrella está causando sensación entre los astrónomos. La razón es que este sol recién nacido y aún envuelto en la nube de gas y polvo en la que se formó está, literalmente, regando el espacio a su alrededor con ingentes cantidades de agua. A través de dos gigantescos chorros, uno en cada polo, la nueva estrella se está desprendiendo, a cada segundo, del equivalente a cien millones de veces el caudal del Amazonas.

La estrella, que no tiene más de cien mil años (muy poco tiempo en una vida que puede durar miles de millones de años), se encuentra en la constelación de Perseo y es de la misma clase que nuestro Sol, lo que hace que los investigadores se pregunten si también el astro que alumbra la Tierra tuvo, en su infancia, un comportamiento parecido.

El trabajo de investigación, que será publicado en la revista Astronomy & Astrophysics, ha sido liderado por Lars Kristensen, astrónomo de la Universidad holandesa de Leiden, quien asegura que la velocidad a la que es expulsada el agua «alcanza los 200.000 km. por hora, cerca de 80 veces más rápido que las balas disparadas por una ametralladora».

El agua a gas, y al revés
Para captar las firmas características del oxígeno y el hidrógeno (los dos componentes del agua), el equipo liderado por Kristensen utilizó los instrumentos de infrarrojos a bordo del Observatorio Espacial Herschel. Y una vez localizadas esas dos clases de átomos fundamentales, los investigadores los siguieron hasta dar con la estrella en que se formaron.

La primera conclusión de Kristensen es que el agua se formó allí mismo, en la estrella, a unas temperaturas de unos pocos miles de grados. Sin embargo, y al ser ese agua expulsada violentamente hacia el espacio, se encontró con áreas mucho más calientes, incluso a más de 100.000 grados. Unas condiciones infernales que devolvieron el agua a su estado gaseoso.

Pero una vez que esos gases llegaron a las capas externas (y mucho más frías) de la nube de material que rodea a la protoestrella, a unas 5.000 veces la distancia que separa la Tierra del Sol, su carrera se frenó, creando un «frente de choque» en el que los gases pudieron enfriarse rápidamente, condensarse y volver a convertirse en agua.

También en el Sol
El descubrimiento podría significar que estos fenómenos constituyen una fase normal dentro del proceso de crecimiento de las estrellas. Y que también nuestro Sol podría haber «jugado con pistolas de agua» durante su más tierna infancia.

En palabras de Kristensen, «solo ahora empezamos a entender que todas las estrellas como el Sol pasaron, probablemente, por una fase muy energética cuando eran muy jóvenes. Y que es en ese momento de sus vidas cuando expulsan un montón de material a gran velocidad. Ahora sabemos que una parte de ese material es agua».

Un agua, por cierto, que podría haber contribuido a «sembrar» el medio interestelar con todos, o una buena parte, de los ingredientes necesarios para la vida.

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La violenta historia de Pandora

Un equipo de científicos del Observatorio Europeo Austral (ESO) ha logrado recomponer la compleja y violenta historia del cúmulo de galaxias Abell 2744, apodado cúmulo de Pandora. Su existencia fue provocada por el encuentro simultáneo de cuatro cúmulos de galaxias distintos, un colosal choque que se prolongó durante 350 millones de años y que ha producido extraños efectos nunca antes observados de manera conjunta.

Los cúmulos de galaxias son las mayores estructuras en el cosmos; contienen literalmente trillones de estrellas. La manera en que se forman y se desarrollan a través de repetidas colisiones tiene profundas consecuencias en nuestra comprensión del Universo. Cuando grandes cúmulos de galaxias chocan entre sí, el caos resultante es un tesoro de información para los astrónomos. Mediante el estudio de uno de los cúmulos en colisión más complejos e inusuales en el cielo, el equipo consiguió armar las piezas de la historia de Pandora. «Así como el investigador de un choque va uniendo las piezas que causaron un accidente, nosotros podemos usar las observaciones de estos múltiples choques cósmicos para reconstruir eventos que ocurrieron durante un período de cientos de millones de años», explica Julian Merten, uno de los investigadores. «Esto nos revela cómo se formaron las estructuras en el Universo y cómo interactúan entre sí diferentes tipos de materia cuando se encuentran y chocan»,

«Lo bautizamos como el cúmulo de Pandora porque muchos fenómenos diferentes y extraños se desencadenaron a causa de la colisión. Algunos de estos fenómenos nunca antes habían sido observados», agrega Renato Dupke, otro integrante del equipo. Abell 2744 pudo ser estudiada como nunca antes gracias a la combinación de datos obtenidos con el Very Large Telescope de ESO en Cerro Paranal (Chile), el telescopio japonés Subaru, el Telescopio Espacial Hubble, y el Observatorio espacial Chandra de Rayos-X de la NASA.

Las galaxias en el cúmulo son claramente visibles en las imágenes del VLT y el Hubble. Si bien las galaxias son brillantes, solo se puede apreciar el 5% de su masa. El resto es gas (cerca de un 20%), que por su alta temperatura sólo emite rayos-X, y energía oscura (cerca de un 75%), que es completamente invisible. Para comprender lo que ocurre en esta colisión el equipo necesitó trazar un mapa de las posiciones de todos los tipos de masa en Abell 2744.

Donde está la materia oscura
La materia oscura es particularmente escurridiza ya que no emite, absorbe o refleja luz (de ahí su nombre), sino que sólo se hace perceptible a través de su atracción gravitacional. Para marcar con exactitud la ubicación de esta misteriosa sustancia, el equipo aprovechó un fenómeno conocido como lente gravitacional, que corresponde a la curvatura de los rayos de luz provenientes de galaxias distantes al pasar a través de campos gravitacionales presentes en el cúmulo. El resultado es una serie de reveladoras distorsiones en las galaxias del fondo observadas con el VLT y el Hubble. Trazando cuidadosamente la forma en que estas imágenes son distorsionadas, es posible trazar un mapa bastante preciso de la ubicación de la materia oscura.

Al parecer la compleja colisión ha separado parte del gas caliente y la materia oscura, por lo que éstas ahora se encuentra separadas una de la otra y de las galaxias visibles. El cúmulo de Pandora combina varios fenómenos que solamente han podido ser observados de manera aislada en otros sistemas.

Características incluso más extrañas yacen en las partes exteriores del cúmulo. Una región contiene una gran cantidad de materia oscura, pero no posee galaxias luminosas ni gas caliente. Esta caótica distribución podría estar insinuando a los astrónomos algo sobre el comportamiento de la materia oscura y cómo los variados ingredientes del Universo interactúan entre sí.

Fuente: ABC