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Fotos desde el cielo

Una pequeña escolar caminaba diariamente de ida y de regreso a su colegio. Aunque el clima esa mañana estaba muy frío y se estaban formando nubes, ella salió en su diario caminar hacia su escuela elemental. Cuando llegó la tarde, los vientos azotaron con relámpagos y tormenta.

Su mamá se sintió un poco preocupada de que su hijita se sintiera asustada mientras caminaba desde la escuela de regreso a casa, sintió temor de que la tormenta eléctrica pudiera hacerle algún daño. En ese momento, el rugir de la tormenta y las centellas cortaron el aire como espadas ardientes.

 

 

Muy preocupada, la mamá salió en su carro y manejó en la ruta hacia el colegio de su hija. Por el camino, vio a su hijita que venía solita, y en cada relámpago, la niña paraba, miraba al cielo y sonreía. Los relámpagos continuaban una y otra vez, y la niña paraba, miraba a la luz y sonreía.

 

 

Finalmente, la mamá la llamó al carro y le preguntó:

 

– ¿Qué estás haciendo hija?

 

 

Y la niña le contestó:

 

– Dios me está tomando fotos.

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Que es la vida?

Te habéis preguntado alguna vez ¿QUÉ ES LA VIDA?

Al formularme esta pregunta llegaron a mi mente algunas respuestas, tal vez, muy pequeñas e insignificantes…

Pero, para empezar a cuestionarme a cerca de cómo lo estoy haciendo, me parecen suficientes.

La vida es más que la suma de seres vivos, la vida es un tesoro compartido, de valor incalculable y eterno.

Es la sonrisa de una madre, es la palabra y la mirada de un padre, es la carita inquieta de un niño, el gesto amable de un anciano, la sabiduría que se desprende de su alma a
través de su mirada, de sus palabras, a veces, vacilantes.

Es saber disfrutar y compartir el cariño inmenso que nos rodea cuando estamos en familia, la belleza y el aroma de una flor, el ambiente que nos cobija, la magia de un «te quiero»

El abrazo fraterno a quienes queremos y un beso sincero en el encuentro; es tender la mano al caído, es secar las lágrimas de una carita infantil, enjugar el
llanto que brota del alma…

La vida es un camino cuyas rutas debemos recorrerlas con la mirada franca, con una sonrisa perpetua, con un beso dispuesto a plasmarse en un horizonte lejano.

La vida es la escuela donde aprendemos a amar, a perdonar, a olvidar, a recordar, es un espacio para ampliar los afectos y reflexionar sobre nuestras vivencias.

-Mara Dolores

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EL VIENTO, UNA SOLUCIÓN A LA DEPRESIÓN

Nunca me ha caído muy bien este elemento. Orgulloso, arrogante, vanidoso y egocéntrico me contaba más de una vez que era él, el elemento más poderoso de la tierra.

Cuando quiero, soplo y muevo el agua  donde me place. Puedo hacer desaparecer el fuego sólo con un pequeño gesto. Arranco los árboles y la tierra sin dificultad cuando me enfado. De todos los elementos, soy el más poderoso – Me decía una y otra vez-

No soportaba su prepotencia, me imagino que resuena con la mía y por eso no nos llevábamos muy bien.

Pero anoche, cambié de opinión. El viento soplaba una y otra vez, azotando mi ventana. No me dejaba dormir, por lo cual le maldecía sin cesar.

Si yo fuera Dios – Pensaba- Nunca inventaría el viento.

Como si me hubiera oído  y quisiera reconciliarse conmigo. Mando a sus colaboradores a visitarme. Vi como por las rendijas de mi ventana, entraban pequeñas gnomos alados. Altos, delgados, brillantes y muy ágiles, se movían rápidamente desafiando la fuerza de la gravedad.

Somos Aeolos – Me dijeron – Servimos al viento, nos ha dicho que vengamos a visitarte.

 

No sabía que contestar, por lo cual me quede en silencio observando esas majestuosas criaturas. Cada vez que se movían, de sus alas, se desprendía un suave polvo plateado que desaparecía en pocos segundos.

 

No me llevo bien con el viento, pero vosotros sois más simpáticos que él. Además sois preciosos, probablemente los elementales más bonitos que haya visto jamás – Les comenté, cuando me decidí a hablar.

 

Una voz fuerte y segura habló sin pedir permiso:

 

Se  me acusa de que cuando soplo con fuerza, los humanos se  deprimen y entristecen. Hasta tal punto que los suicidios aumentan. Pues bien, es verdad, yo soy el culpable. Te lo explicaré.

Observa lo que sucede en la tierra cuando soplo con fuerza. Las hojas firmes y frondosas de los árboles no se caen ni salen volando. Pero las hojas secas y enfermizas, caen  quedándose en el suelo y moviéndose de un lado hacia otro, estorbando y ensuciándolo todo. Lo mismo pasa en tu cerebro, tu mente es como un frondoso prado donde hay árboles. Las hojas verdes y firmes, son los pensamientos positivos y las buenas experiencias vividas. Pero las hojas secas y enfermizas son los pensamientos negativos y los malos recuerdos. Cuando soplo, cualquier pensamiento oscuro y negativo que tiene tu inconsciente, cae a tu consciente estorbándolo y ensuciándolo como las hojas secas en el campo. Moviéndose de un lado para otro, apareciendo una y otra vez, sin poder librarte de él.

 

Nunca me lo hubiera imaginado. La capacidad de acción del viento en el cerebro humano. Sí es cierto,  que más de una vez, en esos días ventosos, he sentido como si entrara una corriente de aire circular en mi mente, molestándome e incomodándome. Y también me he dado cuenta de que mi estado de ánimo se vuelve más triste esos días. Pero lo que más me preocupa es que cada vez que sople el viento, mis pensamientos negativos o malas experiencias olvidadas en el inconsciente, emerjan para provocarme depresión y angustia.

Al instante esa voz volvió a hablar:

Tengo la solución – Decía- ¡Utilízame, utilízame!

Cada vez entendía menos, para qué iba a utilizar al culpable de mi depresión.

 

En la antigüedad, tus congéneres, utilizaban mi fuerza para llevarse esos pensamientos y eliminarlos para siempre. Lo mismo que los árboles se libran de esas hojas secas, tu también te puedes librar de esos pensamientos. – Me dijo-

De repente, me empezó a caer bien esa voz. No parecía tan antipática y prepotente. Sino todo lo contrario, intentaba ayudarme.

Todos los elementos que estamos en la Tierra, existimos para ayudar a cualquier entidad, incluido el hombre. Cuando me sientas dentro de tu cerebro, como esa brisa interna que a veces percibes, imagínate que me llevo ese pensamiento que te agobia y lo saco de tu cabeza subiéndolo y elevándolo hacía el cielo como si de una hoja seca se tratase. Poco a poco, notaras que cada vez te quedan menos hojas secas o menos recuerdos negativos anclados en el inconsciente, y tu equilibrio será cada vez mayor.- Dijo-

La verdad es que el viento hablaba bastante. Más que una conversación, parecía un monólogo, pero desde luego muy interesante.

Gracias viento, por acercarte hasta mi dormitorio para explicarme los conocimientos y la grandeza del planeta donde vivo. Intentaré llevarlos a la práctica, y alegrarme cada vez que te oiga soplar.

Por: Lice Moreno
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Se necesita valor (Reflexion)

Para huir de los chismes, cuando los demás se deleitan en ellos.

Para defender a una persona ausente a quien se crítica abusivamente.

Para ser verdaderamente hombre o mujer aferrándose a nuestros ideales, cuando esto nos hace parecer extraños o singulares.

Para guardar silencio, en ocasiones que una palabra nos limpiaría del mal que se dice de nosotros pero perjudicaría a otra persona.

Para vestirnos según nuestros ingresos y negarnos lo que no podemos comprar.

Para vivir según nuestras convicciones.

Para ser lo que somos y no pretender ser lo que no somos.

Para decir rotundamente y dignamente no, cuando los que nos rodean dicen sí.

Para vivir honradamente dentro de nuestros recursos y no deshonradamente a expensas de otros.

Para ver en las ruinas de un desastre que nos mortifique y humille, los elementos de un éxito futuro.

Para negarnos a hacer una cosa que es mala aunque otros lo hagan.

Para pasar las veladas en casa, tratando de aprender.

Creo difícil que en menos palabras puedan reunirse tan sabios conceptos y tan juiciosas advertencias.Pensar un instante nada más en cada una de ellas y procurar seguirlas, sería sin duda una gran enseñanza

Se necesita mas valor…

Autor: Jose Iriarte