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Aprender música, un camino para desarrollar las habilidades cerebrales

Aprender a tocar un instrumento mejora las habilidades relacionadas al lenguaje, el habla, la memoria y la atención. Y son muchas las investigaciones que en los últimos años se dedicaron a estudiar cuáles son los efectos que la música tiene sobre el sistema nervioso de las personas.

Algunos de los trabajos realizados encontraron que los músicos son más hábiles para aprender los sonidos de un nuevo idioma. A su vez, los niños que tocan algún instrumento tienen un mejor vocabulario, leen mejor y muestran una mayor activación neuronal frente a los cambios de tono en el lenguaje oral.

Gran parte de los estudios realizados se centran en analizar cómo funciona la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para modificar las conexiones entre las neuronas con el objetivo de adaptarse a los cambios o a nuevas situaciones. Esta plasticidad es el resultado de la educación o de la experiencia que una persona tiene a lo largo de su vida.

Según la neuróloga Nina Kraus, estudiar música parece generar nuevas conexiones cerebrales que permiten grandes logros en el área de la comunicación. A su vez, las investigaciones sugieren que este buen hábito facilita la creación de patrones muy importante para el aprendizaje.

El cerebro no puede procesar toda la información sensorial que llega, por lo cual selecciona lo que considera más importante. Tocar un instrumento ayuda a que las neuronas puedan elegir más eficientemente qué es lo más relevante dentro de una gama de estímulos.

“El cerebro de un músico selecciona los elementos con información vital de un sonido. En una hermosa interrelación entre procesos sensoriales y cognitivos, el sistema nervioso hace asociaciones entre sonidos complejos y qué significan”, explica Kraus. Este entrenamiento es ideal para tocar una canción pero también para muchos aspectos de la comunicación.

La conclusión generalizada entre los científicos es que los sistemas educativos deberían fomentar la educación musical en los colegios.

Fuente: Neomundo

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Hablar solo

Hablar solo, no es sino un síntoma de nuestra inteligencia.

Aunque a menudo se asocia la expresión “hablar solo” a ser un tanto raro, lo cierto es que las investigaciones confirman que alrededor del 80% de nuestras experiencias mentales son verbales. Pensamos en palabras.

Tenemos la mente llena de palabras y no las expresamos todas, es como si tuviéramos una charla continua con nosotros mismos. Que algunas veces esta charla sea en voz alta no tiene porque sorprender, casi todo el mundo ha hablado solo alguna vez.

Según Lera Boroditsk de la Universidad de Stanford en Estados Unidos, el 70% de las experiencias verbales, palabras, frase se quedan en nuestra mente.

Las palabras que dices, piensas y escuchas tienen impacto real sobre el modo en que te afectan las cosas. La investigadora Gabriella Vigliocco del University College de Londres, ha descubierto que escuchar verbos asociados con el movimiento vertical, tal como saltar, elevarse etc, afecta a la sensibilidad del ojo hacia ese movimiento.

Gabriella, mostró a voluntarios una pantalla que tenía 1.000 puntos, cada uno de ellos se moví de forma vertical, o de forma aleatoria. Gabriella Vigliocco detecto que los voluntarios eran más propensos a detectar la dirección predominante del movimiento cuando oían un verbo que tenía relación con ella (como elevarse cuando los puntos iban en esa dirección).

Y por el contrario eran menos propensos a detectar el movimiento si el verbo describía lo contrario a lo que veía, ejemplo verbo caer y los puntos de la pantalla ascendían.

El lenguaje no es solo lo que escuchamos también tenemos un lenguaje interno que nos ayuda a percibir el mundo.

Fuente: quo.es