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La conciencia habla a través de un soldado norteamericano

El discurso del ex combatiente Mike Prysner, que cobra cada vez más fuerza en todo Internet.

Ayuda a difundir este mensaje, es imperioso que llegue a todo el mundo. Tenemos que cambiar, evolucionar, dejar de ser la especie que destruye, consume, contamina y discrimina, y empezar a construir un mundo mejor para todos. Pero ya es hora!!

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El Bosque Interior (Reflexion)

Había una vez un hombre que caminaba perdido en el sendero Espiritual. Estando paseando por el monte, solitario, triste y preocupado de cómo podría ver la luz, oyó una voz que le dijo:

-¿Dónde vas buen hombre?

Un poco asustado al oír aquella voz, contestó:
-Llevo años queriendo ver ya de una vez la Luz , pero ni la veo ni sé dónde buscarla.
Sonriendo, aquella voz le dijo:- Hijo mío la luz no se busca, está siempre delante de tú, lo que pasa es que tienes un bosque de árboles entre tú y ella que no te la deja ver.
-¿Quieres decir que los árboles mentales que tengo no me dejan ver la luz?
-Así es, por lo tanto has de ir talando todos los árboles que están entre tú y la Luz, pues ellos te impiden verla.
-¿Y cómo puedo hacer eso?, le preguntó el hombre.
-Mira, te enseñare como hacerlo, siéntate en la base de ese árbol, mantente en silencio y ve observando los árboles que tienes y ver talándolos mentalmente todos y cada uno de ellos.
Así pues aquel hombre se puso manos a la obra y empezó a ver su primer árbol. Vio el árbol de la impaciencia y lo taló, luego vio el de la intolerancia e incomprensión hacia los demás, siguió cortando el árbol de la vanidad y del ego, cortó también el árbol del rencor y el no perdón a los demás, siguió con el árbol de juzgar y creer ser superior a los demás, y siguió y siguió…….
Pasado un rato la voz le dijo:- ¿Cómo vas?
El hombre le contestó:- Voy bien, acabo de talar una gran hilera de árboles que no me dejaban ver la luz, pero aun no la veo, hay otra gran fila de árboles, ¿qué árboles son estos?, preguntó el hombre.
La voz le contestó: son los mismos árboles de antes pero ahora son a nivel espiritual, son los árboles de la vanidad espiritual, intolerancia espiritual, el árbol de creerse en posesión de la verdad …. y estos árboles son peores que los anteriores, córtalos muy bien.
Así pues, el hombre siguió talando la siguiente hilera de árboles. Taló el árbol de creerse ser un elegido, de creerse maestro, taló el árbol de querer salvar al mundo, taló también el árbol de su religión y siguió y siguió.
Pasado un rato la voz le dijo:- ¿cómo vas? Acabo de talar otra gran hilera de árboles que no me dejan ver la luz, pero aun no la veo, hay otra gran hilera de árboles, ¿qué árboles son estos?, preguntó el hombre.
La voz le contestó:- estos árboles son muy importantes de talar, estos árboles te sirvieron en su momento pero ahora has de cortarlos todos, pero es decisión tuya de hacerlo o no, pues no querrás talarlos, pero ya debe ser elección tuya, así que observa bien estos árboles y decide tú que quieres hacer.
Así que el hombre observó y taló dichos árboles, taló el árbol de no creer ya en maestros ascendidos, de no creer en Ángeles, el árbol de no creer en seres de luz, en no creer en todo lo que leyó y le ensañaron, y siguió talando y talando, y aunque le costaba mucho talar tantos, pues se estaba quedando sin nada, el siguió adelante……
Pasado un rato le dijo la voz: -¿Cómo vas?
Este hombre le contestó: -Voy bien, ya se ve algo de luz, pero estoy viendo dos últimos árboles, uno es enorme y otro más normal, ¿qué hago ahora con ellos?.
La voz le dijo:- Antes de talarlos mira bien que representan dichos árboles.
El hombre se concentró y al ir a cortar el árbol más normal, vaciló y rápido fue a consultar a la voz.
Exclamó; -¡Ese árbol es mi SER, ¿cómo quieres que lo tale?.
La voz le contestó: -Si quieres ver la Luz, has de talarlo, pero eso ya es elección tuya.
Así que aquel hombre un poco asustado lo taló y se quedó sin creer en su SER.
Pasado un rato la voz le dijo: -¿Cómo vas?
-Ya he talado ese árbol, le contestó. Y la voz le preguntó ¿y aún sigues vivo?
El hombre contesto, sí.
Pues entonces sigue, le dijo la voz.
Así pues el hombre se puso a talar el último y enorme árbol que no le dejaba ver la Luz. Pero cuando fue a talarlo se dio cuenta lo que representaba el último árbol y fue corriendo a preguntar otra vez a la voz. Súper asustado aquel hombre le dijo a la voz. ¡Madre mía! ¿Tú sabes qué árbol es ese? ¡Es Mi Dios!.
-Así es, le dijo la voz, tálalo también si quieres ver la luz.
– Uf, contestó aquél hombre, eso si que me va a costar, pero lo haré.
Pasado un rato le dijo la voz: -¿Cómo vas?
-Muy bien ya veo la luz, es preciosa y todo amor, es increíble .Muchas gracias de todo corazón por ayudarme a ver la luz, le dijo el hombre entusiasmado.
-No corras tanto, le replicó la voz, aún no hemos terminado, esa luz que ves es aún un espejismo, tienes que talar el ultimo árbol para poder ver la verdadera Luz.
-¿Cómo? Dijo sorprendido aquel hombre, yo no veo ningún árbol más.
– Ese es el problema, nunca veis el último árbol, Ese árbol eres tu mismo, y ves la Luz a través de tu árbol, no de tí, tálate tú y veras la luz.
Aquel hombre no podría creer lo que estaba oyendo, pero se puso en marcha y taló su propio árbol. Pasado un rato le dijo la voz:- ¿Cómo vas, ya has visto la Luz?
Y aquel hombre con todo amor, paz y felicidad, le dijo a la voz: no he visto la Luz, !!!SOY LA LUZ!!!

Autor desconocido

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«El largo camino a la alegria» de Thich Nhat Hanh

1] Tu ya llegaste. Por lo tanto, siente el placer en cada paso y no te preocupes con las cosas que todavía tienes que superar. No tenemos nada delante de nosotros, apenas un camino para ser recorrido a cada momento con alegría. Cuando practicamos la meditación peregrina, estamos siempre llegando, nuestro hogar es el momento actual y nada más.

2] Por causa de eso, sonríe siempre mientras andas. Aunque tuvieses que esforzarte un poco y sentirte ridículo. Acostúmbrate a sonreír y terminarás alegre. No tengas miedo de mostrar que estás contento.

3] Si piensas que la paz y la felicidad están siempre adelante, jamás conseguirás alcanzarlas. Trata de entender que ambas son tus compañeras de viaje.

4] Cuando andas, estás masajeando y honrando la tierra. De la misma manera, la tierra está tratando de ayudarte a equilibrar tu organismo y tu mente. Entiende esta relación y trata de respetarla Que tus pasos sean dados con la firmeza del león, la elegancia del tigre, la dignidad de un emperador.

5] Presta atención a lo que sucede a tu alrededor. Concéntrate en tu respiración eso te ayudará a liberarte de los problemas y ansiedades que tratan de acompañarte en tu camino.

6] Al caminar, no eres tu apenas que te estás moviendo, sino todas las generaciones pasadas y futuras. En el mundo llamado de real el tiempo es una medida, pero en el verdadero mundo no existe nada más allá del momento presente. Ten plena conciencia que todo lo que ya sucedió y todo lo que sucederá está en cada paso tuyo.

7] Diviértete. Haz de la meditación peregrina un constante encuentro contigo mismo; jamás una penitencia en busca de recompensas. Que siempre crezcan flores y frutos en los lugares donde tus pies toquen.

Nos recuerda Coelho:

Que Todos los días Dios nos da un momento en que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices. El instante mágico es el momento en que un sí o un no pueden cambiar toda nuestra existencia.

Nunca desistas de un sueño. Sólo trata de ver las señales que te lleven a él.

Sólo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar.

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Thich Nhat Hanh: Que es Nirvana?

Thich Nhat Hanh es un maestro Zen vietnamita, poeta y activista por la paz. Es el fundador de la Universidad Budista Van Hahn en Saigon, y lidera muchos trabajos de ayuda social en Vietnam, ha enseñado en la Universidad de Columbia y Sorbonne.

Actualmente vive en Francia, donde se dedica a sus labores de jardinería, trabaja en asistencia social y viaja constantemente por el mundo dando enseñanzas. Según el Roshi norteamericano Richard Baker, si hubiese que elegir hoy al Buda viviente, ese sería sin duda Thich Nhat Hanh.

Martin Luther King Jr lo nominó al Premio Nobel de la Paz, diciendo “Personalmente no conozco a nadie más merecedor del Premio Nobel de la Paz que este gentil monje de Vietnam”.

El milagro no es caminar sobre el agua. El milagro es caminar sobre la tierra verde en el presente, para apreciar la belleza y la paz de la que se dispone ahora.

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