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La conciencia habla a través de un soldado norteamericano

El discurso del ex combatiente Mike Prysner, que cobra cada vez más fuerza en todo Internet.

Ayuda a difundir este mensaje, es imperioso que llegue a todo el mundo. Tenemos que cambiar, evolucionar, dejar de ser la especie que destruye, consume, contamina y discrimina, y empezar a construir un mundo mejor para todos. Pero ya es hora!!

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La Parabola del Reparto (Reflexion)

Un hombre alcanzó la suma del poder de su nación, y apesadumbrado de las miserias que veía, cifró su felicidad en lograrla para sus compatriotas. Meditó lo que haría, y decidió que se le entregaran todos los bienes materiales de la nación para repartirlos.

Así se hizo, los distribuyó con extremada equidad entre todos, y suponiendo cumplida su misión, se alejó del país. Pero pronto volvieron las desigualdades y aflicciones, y anhelaron el regreso de quien les prometiera la felicidad

Por fin un día entró en la capital un pobre viejo encorvado, y ante la ansiosa muchedumbre, habló de esta manera:

Al repartir los bienes materiales de la nación, creí hacerlos iguales y dichosos, y no hice más que perturbar las leyes de la vida, que dan la compensación de cada esfuerzo, que empujan al indolente, que liman con el dolor las asperezas, y restablecen la justicia a través de aparentes contradicciones. Y ahora, estoy entre ricos y pobres, amos y esclavos, sinceros y traidores, laboriosos y haraganes, ingeniosos y torpes, sangradores y desangrados.

Y juntando las manos cual si rezara exclamo:

¡Los verdaderos bienes no pueden ser repartidos. Nadie cambiará su destino, sino ustedes mismos. Consigan por su propio esfuerzo la inteligencia y la virtud, y entonces serán iguales; entonces sí tendrán todos la felicidad posible en este mundo.

-Autor Desconocido

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La Piedra y el peregrino (Reflexion)

Un peregrino se quedó a pasar la noche debajo de un árbol en un bosque cercano al pueblo en la más profunda oscuridad, oyó que alguien gritaba:

– ¡La piedra! ¡La piedra! ¡Dame la piedra preciosa, peregrino!

El peregrino se levantó, se acercó al hombre que le gritaba y le dijo:

– ¿Qué piedra quieres, hermano?

– La noche pasada, le dijo el hombre con voz agitada, tuve un sueño en el que se me reveló que si venía aquí esta noche encontraría a un peregrino que me daría una piedra preciosa que me haría rico.

El peregrino hurgó en su bolsa y le dio la piedra diciendo:

– La encontré en un bosque cerca del río. Puedes quedarte con ella.

El desconocido agarró la piedra y se marchó a su casa. Al llegar, abrió su mano, contempló la piedra y vio que era un enorme diamante.

Durante toda la noche no pudo dormir. Se levantó con el alba, volvió al lugar donde había dejado al peregrino y le dijo:

– Dame, por favor, la riqueza que te permite desprenderte con tanta facilidad de un diamante.

El peregrino contestó:

La verdadera riqueza no consiste en acumular cosas, sino en compartirlas.