Un planeta bombardeado por su estrella


La estrella cercana CoRoT-2a, situada en la constelación del Águila, a unos 800 años luz de la Tierra, está produciendo un efecto devastador sobre un planeta que orbita a su alrededor extremadamente cerca. Este mundo, con una masa tres veces la de Júpiter, está siendo víctima de un bombardeo con un altísimo nivel de rayos X, 100.000 veces más intenso que el que la Tierra recibe del Sol, una radiación de alta energía que le hace perder 5 millones de toneladas de materia por segundo. El observatorio Chandra de la NASA ha conseguido fotografiarlo. Nada parecido existe en nuestro Sistema Solar.

La separación entre la estrella y su planeta, ambos descubiertos en 2008, es solo el 3% de la distancia que existe entre la Tierra y el Sol, lo que significa que tienen que convivir demasiado cerca para poder soportarse sin «roces». Como esa parcela del Universo resulta demasiado «pequeña» para los dos, el planeta tiene las de perder. La estrella está castigando a su compañero con una andanada de rayos X cien mil veces más intensa que la que la Tierra recibe del Sol. Los datos de Chandra sugieren que la radiación de alta energía de CoRoT-2a está evaporando cerca de 5 millones de toneladas de materia del planeta por segundo, lo que da una idea de lo difícil que es la supervivencia para algunos planetas.

Un planeta «frito»

«Este planeta está siendo frito absolutamente por su estrella», explica Sebastian Schroeter, de la Universidad de Hamburgo (Alemania). «Lo que pude ser aún más extraño es que puede estar afectado el comportamiento de la estrella que le destruye». Las observaciones de los astrónomos proporcionan evidencias de que CoRoT-2a es una estrella muy activa, con una brillante emisión de rayos X producida por poderosos y turbulentos campos magnéticos. Esta actividad magnética está representada por las prominencias y erupciones en la superficie de la estrella en la ilustración (arriba).

Esta actividad tan fuerte se encuentra normalmente en las estrellas jóvenes, y puede estar causada por la proximidad del planeta. Como muchas veces ocurre en la vida real, el más débil no solo pierde, sino que, por si fuera poco, su desgracia refuerza al enemigo. El planeta puede estar acelerando la velocidad de rotación de la estrella, causando que sus campos magnéticos permanezcan activos más tiempo de lo esperado. Esta teoría viene reforzada por la presencia de otra estrella compañera que orbita a una distancia miles de veces más grande que la que existe entre la Tierra y el Sol. Esta estrella no se ha detectado en rayos X, quizás porque no tiene un planeta cercano, como CoRoT-2b, que le «ponga las pilas».

La investigación aparece publicada en la revista Astronomy & Astrophysics.

Fuente: ABC

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