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¿Por qué no recordamos lo que hicimos en la otra vida?

Son varias las respuestas inmediatas que se pueden dar, por ejemplo: ¿Cómo voy a recordar cosas que yo no hice sino que las hizo otra personalidad? O, si no recordamos muchas cosas que han ocurrido no hace mucho tiempo y menos aún las de la infancia, ¿cómo vamos a recordar lo que hicimos hace más de mil años?

Pero hay hechos curiosos que demuestran que hemos vivido en otras épocas. Uno de ellos fue el caso de un mendigo muy mayor que en un momento de delirium habló una lengua que desconocía; otro fue el de una niña que, yendo con sus padres se fijó en otro hombre y dijo que él era su padre (se comprobó que esa niña había muerto como niña no hacía muchos años siendo su padre el que ella decía). En estos casos los niños renacen utilizando sus anteriores cuerpos de deseos y mental, y por eso tienen más fácil el recordar.

Otro caso sería el de una persona puesta en trance que también habló un idioma antiguo de los países del Este. Sin embargo, hay un hecho en el cual no muchas personas se ponen a pensar, y es que, como ya dijimos, renacemos con una serie de habilidades (como muchos genios lo han demostrado a través de la historia) que, aunque no recordamos cuándo las adquirimos, lo cierto es que están ahí y no son de la vida presente.

Tenemos varias clases de memorias: la memoria normal a la que tenemos acceso y la memoria subconsciente donde están guardados muchos hechos y pensamientos que creamos, que nos vienen o que captamos por afinidad, y todo lo que se va grabando en el átomo-simiente en forma de película. Estas dos clases de memoria (consciente y subconsciente) están relacionadas con las experiencias de esta misma vida.

Pero hay una tercera memoria llamada supra-conciencia, que es donde están guardadas todas las facultades y conocimientos adquiridos en las vidas anteriores. Esta supra-conciencia está en los mundos del Espíritu y a veces se manifiesta en forma de intuición, conciencia, carácter interno que se muestra en los pensamientos, e incluso como aliciente o impulso del Espíritu para actuar en determinada línea.

En realidad y, aunque no recordemos el pasado, todo está guardado; es más, en muchas ocasiones nos vienen hechos a la cabeza que no reconocemos o tenemos vislumbres de otras cosas que, aún sin saber de dónde proceden, sabemos que es algo relacionado con nosotros. Lo mismo que en un momento dado no recordamos algo de nuestra propia vida y en otro momento de relajación mental o sensibilidad cerebral si lo hacemos. También ocurre que las personas que son muy mayores y han llevado una vida pura pueden percibir hechos de otras vidas en esos mundos espirituales.

No olvidemos que el Yo ha estado presente en todas esas vidas y esa memoria del pasado está a su alcance, el problema es que no puede hacernos conscientes, entre otras cosas porque nuestros vehículos no son los mismos ni pueden responder a tan altas vibraciones. Es decir, si no estamos lo suficientemente desarrollados como para ver los mundos invisibles, ¿cómo vamos a estarlo para percibir lo que hay en el propio Mundo del Espíritu? Sólo cuando a través del renacimiento hayamos purificado o elevado nuestros cuerpos, estaremos preparados para recibir las impresiones que el Espíritu nos pueda enviar.

Por otro lado, las neuronas y moléculas cerebrales están relacionadas con la memoria consciente de los hechos que nos rodean y con la conexión de la personalidad (yo inferior) con el Ego; ni existían antes de nacer ni existirán una vez que se desintegre el cuerpo.

La memoria está íntimamente unida al hombre, pero el eslabón que une la memoria o el cerebro de una vida con otra es el Yo superior, el pensador que conecta con la personalidad para informarla e iluminarla. Como consecuencia, se entiende que si no se eleva la personalidad hacia su verdadero Yo, no puede haber conexiones entre las memorias de las diferentes vidas. El día que la propia purificación del hombre elimine las barreras, existentes entre el yo inferior y el superior, ya no habrá separación entre las memorias.

Mientras tanto y sabiendo que el cerebro de hoy no es el que utilizarán las otras personalidades en el futuro, tendremos que conformarnos con trabajar para el desarrollo espiritual hasta que comencemos a percibir en nuestra conciencia algún vislumbre de las vidas pasadas como efecto de nuestro propio esfuerzo y desarrollo.

La razón, el discernimiento, la memoria, las ideas elevadas, la intuición y la voluntad son aspectos del rayo que el Ego envía al cerebro y que, haciendo vibrar las moléculas de las celdas nerviosas, se modifican según su capacidad de transmisión y sus condiciones físicas.

De cualquier forma y, aunque se quieran dar muchas explicaciones o se quieran poner muchos ejemplos como el de un campesino que sin estudiar y sin haber viajado hablaba hebreo cuando estaba sonámbulo, de nada servirá ante el incrédulo y materialista.

¿Es que por el hecho de no recordar lo que hicimos en los primeros meses o años de nuestra vida no los vivimos? Si los escépticos materialistas no creen ni en la existencia del Alma ni en la de los otros mundos, ¿cómo van a creer que nosotros, después de pasar por el Purgatorio y el Cielo (simbólicamente dicho lo que se presenta en el proceso del fallecer), eliminamos la memoria de la vida pasada y sólo recogemos la esencia de sus experiencias?

Claro que más de una persona irá más lejos y se preguntará que porqué tenemos que sufrir por algo que presuntamente hicimos. Lo cierto es que las Leyes de Dios son sabias y actúan como tales, porque si recordáramos lo que hicimos hace, por ejemplo, ocho o diez vidas, y las cosas que hicimos entonces, no nos beneficiaría nada; como tampoco nos beneficiaría el saber que determinadas personas de nuestro entorno nos hicieron otras cosas que no nos gustaría saber.

No recordaremos las vidas pasadas hasta que no estemos en un grado tal de desarrollo espiritual que no nos pueda afectar por muy duras que sean las imágenes de lo que hicimos o fuimos.

Esas deudas del pasado se van liquidando poco a poco como karma maduro y es preferible ser ignorantes de ellas. Es más, si supiéramos cuáles fueron nuestras horribles actuaciones sabríamos cuándo las deberíamos pagar y, al ver el castigo que nos viene encima, nos hundiríamos y no seríamos capaces de hacerle frente.

Si no recordamos ni conocemos lo que ocurrió en el pasado tampoco podemos saber lo que queda por venir, es decir, no sabemos lo que hemos aprendido en el pasado ni tampoco lo que nos queda por aprender en los futuros renacimientos. Sin embargo, si tenemos un medio en que basarnos para actuar en el futuro pensando a su vez en el pasado y así intuir lo que hemos podido hacer, este medio es la conciencia. La conciencia, la Voz del Espíritu nos advierte para que no cometamos errores en el futuro, nos aconseja a la hora de tomar decisiones, nos amonesta cuando hemos hecho algo malo, etc., y todo basándose en lo que este Espíritu sabe que hemos hecho en el pasado.

Cuando una persona conecta con un verdadero Maestro o Hermano Mayor y lleva a cabo los ejercicios encomendados por ellos, despertará la clarividencia y el poder de salir conscientemente del cuerpo físico para leer en el éter reflector sólo, aproximadamente, hasta la vida anterior. Pues bien, a partir de ahí se puede preparar para leer en la Memoria de la Naturaleza que se encuentra en la región arquetípica del Mundo del Pensamiento.

Francisco Nieto

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Síntomas de una limpieza energética

Cuando alguien nos hace una limpieza energética del tipo que sea (chakras, reiki, imposición de manos, a través de los archivos akashicos, etc) existe generalmente un periodo de unas tres semanas durante el cual la mayor parte de esos cambios tienen lugar. Son días de “desintoxicación” e integración de nuevas energías e información en nuestros cuerpos sutiles. Estos cambios también pueden producirse de forma espontanea cuanto estamos atravesando una etapa importante de nuestra vida, intensa o especialmente movida.

El dejar ir ciertas energías acumuladas en nuestra aura y cuerpos sutiles que ya no nos sirven y reemplazarlas por otras nuevas energías mas elevadas produce el efecto de “actualización de datos”, por hacer una analogía con un ordenador al cual le estamos instalando las versiones mas recientes de los programas, o incluso un nuevo sistema operativo.

 

Diferentes niveles de actuación

A pesar de que cuando se hace un trabajo energético sobre alguien (al menos cuando lo hago yo a través de los registros akashicos) se solicita que estos cambios y actualizaciones se hagan con la menor incomodidad posible para el sujeto que los recibe (la limpieza se hace con la ayuda de los guías de esa persona, por lo que ellos se “encargan” de controlar el proceso) pueden aparecer ciertos síntomas durante este periodo que es bueno conocer, y saber que están siendo debidos a una mejora en nuestro sistema energético.

 

Trabajo a todos los niveles

De todas maneras, puesto que todos somos completamente diferentes, algunos no notarán nada en absoluto, mientras que otras personas percibirán una o varias de las cosas que os explico mas adelante. También habéis de saber que el reajuste se produce a todos los niveles: emocional, mental, espiritual y por ultimo físico, por lo que hay quien no siente nada hasta bastante tiempo después de haber recibido esa limpieza.

Todas las areas de nuestra vida de una forma u otra se van a ver afectadas por un reajuste de estas características, ya que un trabajo así produce una curación y una elevación de nuestra frecuencia, una eliminación de cosas que ya no nos sirven y un rebalance de todos los niveles de nuestro ser. Cuanto mas profunda es esta limpieza, mas cosas se remueven y mas efectos positivos tiene una vez esta se ha completado.

 

Algunos síntomas o sensaciones

Os comento brevemente lo que podemos encontrarnos en cada uno de los niveles de nuestro ser cuando estamos removiendo esas energías antiguas y reemplazándolas por nuevas.

 

Limpieza fisica del cuerpo

Síntomas parecidos a un pequeño resfriado o gripe: dolor de cabeza, algo de fiebre, picor en la garganta, tos, etc. También algunas molestias físicas menores. Simplemente el cuerpo está intentando eliminar toxinas y energías estancadas allá donde las tenga, lo cual se traduce en la necesidad de expulsar a nivel físico todo aquello que ya no nos sirve.

Para reducir las molestias es recomendable disfrutar de paseos al aire libre, hacer ejercicio, y beber litros y litros de agua, comer mas sano, descansar mas, etc. La idea es simple, ayudar a nuestro cuerpo a recuperar el balance y recargarse con las nuevas energías lo antes posible. Nada que resulte extraño, ¿verdad?

 

Purificación emocional

Emociones fuertemente arraigadas pueden aparecer sin razón alguna: rabia, enfados, frustración, tristeza, etc. Estas emociones salen a la luz porque han estado reprimidas o medio tapadas durante mucho tiempo y al hacer la limpieza las estamos eliminando. Procura no sentirte afectado por lo que estas “sintiendo”, no te culpes o trates de buscar causas mas allá del dejar que esas emociones agoten su carga emocional y por fin se desprendan de tu cuerpo emocional para siempre.

Para facilitar el proceso, aprende a relajarte, meditar, respirar calmadamente, darte baños relajantes, disfrutar de las cosas, etc. El objetivo es dejar ir esas emociones con la mayor suavidad posible.

Purificación mental Patrones de conducta, pensamientos antiguos, hábitos y costumbres que creíamos desterradas pueden volver a salir a la superficie. A veces podemos volvernos de nuevo adictos a comer algo sin parar, a fumar, a beber algo, etc. Es el mismo proceso que antes. Aquello que teniamos medio enterrado en nuestro cuerpo mental está saliendo por fin a la superficie y disipándose, haciéndonos sentir de nuevo en el momento esos efectos que en su día nos causaron. También todo tipo de pensamientos negativos (culpa, abuso, juicio constante a los demas, victimización, etc) pueden volver a salir durante el proceso de limpieza. Recuerda, estamos barriendo la casa, y no metemos el polvo debajo de la alfombra de nuevo, sino que lo sacamos del todo para que no vuelva a molestarnos.

No seas duro contigo mismo cuando te notes sintiendo estas cosas. Simplemente reconocerlas, validarlas, y dejarlas ir es lo que hay que hacer. Cambia tus impulsos de hacer algo “dañino” por otra cosa que te haga sentir mejor. Se gentil contigo mismo/a, haz cosas que te hagan sentir bien, repite afirmaciones positivas, medita, escucha música, etc.

 

Purificación espiritual
Tus creencias pueden removerse hasta sus mas profundos cimientos. La forma en la que ves el mundo puede cambiar, todo lo que creías que era de una forma poco a poco resulta que es de otra. Tu forma de entender como funcionan las relaciones entre la gente, las religiones, lo que es importante para ti mismo, lo que creías que era solido como una roca, todo puede darse la vuelta cuando hay una limpieza profunda de energías estancadas a nivel espiritual.

Cuando esto ocurre, es como si nos abrieran los ojos, como si nos dieran acceso a otro plano de visión mas elevado desde el cual vemos las cosas de diferente manera. Nuevas revelaciones e intuiciones vienen y van, nuevas ideas reemplazan a las antiguas. Nuestro mundo se transforma y podemos sentirnos desorientados mientras esa transformación va teniendo lugar.

Para mitigar esos efectos, habla de todo esto con aquellas personas que puedan entenderte o hayan pasado por algo parecido, lee libros que incrementen tu visión ”espiritual” de la vida, escucha música que te transporte a frecuencias mas elevadas y te hagan sentir bien, y cuida mucho de ti mismo/a. El proceso de transformación de viejas creencias y limitaciones es normal y no tiene porque ser dramático, de nuevo, solo estas dejando ir lo que ya no te sirve para alcanzar un nuevo nivel.

Si estás en medio de un proceso de limpieza energética, siguiendo alguna terapia, y te ves reflejado en algo de todo esto, date cuenta que es normal, que es un periodo de cambio positivo y que una vez hayas integrado todas esas nuevas energías te sentirás mucho mejor y renovado.

David Topí

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*Merlín El Mago El nombre cósmico La humanidad

“…Terminada la práctica la comentamos y surgió una conversación entorno a la figura de Merlín el mago, quien vivió en el siglo V de la era cristiana, y quien según las leyendas resultaba siendo el hijo de un “ángel caído” con una princesa galesa. Hay quienes afirman que más bien fue el hijo de un incubo (un demonio o un ser atrapado en el bajo astral), que sedujo a una monja. Una de las versiones nos cuenta que el mago Kell vino de las “estrellas” (extraterrestre) para combatir y expulsar los brujos del reino, lo cual hizo con la ayuda de la rama de un Roble (conexión con los elementales). Al culminar la cruenta batalla de fuego, con la rama hizo una varita mágica y llegó a levantar una muralla encantada como de fuego, creando un reino protegido de la influencia de lo oscuro. Esta parte me trajo a la memoria la escena de la Diosa Isis envolviendo en un fuego mágico a la hija del rey fenicio de Biblos, cuando buscaba el cuerpo de su amado esposo Osiris; o a Perseo construyendo con gigantescas rocas a la inexpugnable Mecenas, y que simboliza la protección que cada uno debe llegar a establecer alrededor de su propia vida para no ser acechado.

Sigue la historia con la escena de una fiesta de disfraces organizada por una joven princesa, para honrar a su padre que era el Rey. Al lugar se apersona el noble mago Blaise, quien también vino de las estrellas y advirtió al Rey de la asechanza de los brujos oscuros, quienes permanentemente estaban buscando la forma de hacer de las suyas. Pero Blaise se ofreció para proteger a la princesita, susurrándole a ella en el oído un nombre secreto y atándole una cinta mágica en los cabellos.

Aquella noche llegó a la fiesta un espléndido príncipe, con una misteriosa máscara cubierta de pedrería, y acompañado de enanos artistas, con obsequios para el rey. El soberano impresionado y confiado, ingenuamente hizo que se abriera la muralla mágica de protección para dejarlos entrar, El supuesto príncipe invitó a bailar a la princesa, y mientras giraban por el salón, los enanos haciendo toda clase de maromas iban rociando con su hechizo amoroso a la joven, revelando ante todos- más no a la princesa-, la verdadera identidad del príncipe y sus secuaces. Era él un tenebroso brujo, y los enanos, sus maléficos duendes. Ella, hechizada, se enamoró perdidamente de él y en un momento de imprudencia se desató la cinta del pelo, soltando su dorada cabellera, quedando a completa merced del malvado, raptándola y llevándosela a una oscura torre, donde fue atada. Allí el brujo la sedujo para concebir a través de ella un niño con forma humana que le permitiera entrar en el reino mágico, y hallar así la varita oculta. Su intención era invadir el reino

Cuando llegó el invierno, el niño nació, despertándose la princesita como de un largo sueño, y quedando horrorizada al descubrirse sola, en lo alto de aquella torre fría y húmeda. Entonces, lloró amargamente, mientras sostenía entre sus brazos al niño. Fue en ese momento que ella recordó el nombre secreto que le había trasmitido el mago Blaise, y dirigiéndose a su hijo le susurró al oído diciéndole:

– Te llamarás Merlín… ¿ Sí, Merlín, Merlín…!

El niño reaccionó al llamado de la madre, abriendo los ojos y sonriendo, quedando a continuación envuelto en luz.

Después de mucho tiempo, Blaise encontró la torre y a la princesita con su niño, logrando rescatarlos luego de una feroz batalla. Quedando el brujo y los duendes víctimas de un hechizo de atadura mágica, que los convirtió según estas leyendas, en el anillo de piedras gigantes de Avebury.

Merlín nace en la localidad de Carmiurdin o la ciudad de Miurdin, en una época de agitación. Como un niño precoz, siempre destacó por tener un talento muy especial para comunicarse con la naturaleza, convirtiéndose poco a poco en un sabio que llegó a sublimar su condición de hijo de un demonio, conectándose con las potencias superiores de la luz que le permitían conocer el futuro. Pero su pasada conexión con la oscuridad le facilitó también percibir el pasado de las cosas. Según esto, los seres de luz contemplan el futuro mientras que los de la oscuridad conocen el pasado, el cual ocultan; pero Merlín conocía ambas direcciones del tiempo.

Aquí encontramos una explicación interesante del por qué en el contacto extraterrestre se nos ha dicho que las fuerzas oscuras han venido ocultando sistemáticamente todos los grandes archivos de la historia humana. La conocen y la guardan porque también se incluye en ella su historia, con sus malas acciones, temores y limitaciones; y el conocimiento de quiénes somos realmente los terrestres, de dónde venimos y qué se espera de nosotros, o sea, nuestra misión colectiva. Y esto nos da pie a entender por qué es importante la conexión con los retiros interiores de la Hermandad blanca, donde se mantendrían guardados dichos conocimientos. Por ello, en muchas de nuestras expediciones, los mensajes de los Guías nos insistían que a partir de lo que ya sabemos sobre las leyes universales, aprendamos a ser magos y alquimistas de nuestro propio desarrollo, aplicándolo en los lugares para rescatar la información.

La magia es el arte o la ciencia de persuadir a los seres sobrenaturales de que le otorguen a uno, poder sobre los otros seres vivientes, las cosas, los elementos y el tiempo; pero la magia también es el conocimiento de las leyes universales y su correcta utilización, Haciendo que nuestro ego o personalidad actué al servicio de nuestro maestro interno para el cumplimiento de nuestra misión personal, colaborando con ello con el cambio global. Pero como una parte de la magia consiste en aprender a usar el poder otorgado por los seres invisibles espirituales sobre las fuerzas de la naturaleza, este arte va más allá de los amuletos, las pócimas, los hechizos y los sortilegios, pues consiste en descubrir el potencial interno que hay en uno y que puede ser despertado como la fuerza del Dragón (la energía), que nos da la capacidad de modificar, transformar e influenciar tanto nuestro interior como el entorno.

El mago o hechicero se distancia de los brujos oscuros porque jamás recurre a la ayuda de espíritus malignos o demonios, sino que más bien busca el poder en sui interior y la ayuda de la naturaleza en las hadas, los duendes, los gnomos; y jamás usa su magia malévolamente, sino siempre con un fin trascendente. Aunque siempre puede cometer errores de apreciación, y por ende, de acción. Un buen mago ha permanecido al servicio y como discípulo de un mago mayor o anciano experimentado, siendo con el paso del tiempo, receptor de la herencia de su conocimiento.

Los grandes magos suelen no casarse, y ese celibato les permite conservar su energía vital, la cual dedicarán al estudio. A pesar de ser para muchos un camino atractivo lleno de misterios, la soledad y permanente cercanía a umbrales potencialmente peligrosos, donde habitan seres de toda clase, muchos de ellos tenebrosos, hace atormentada la vida del mago.

En el relato de la historia de Merlín se da gran importancia al nombre otorgado o revelado por el mago Blaise, a éste respecto entre las iniciaciones que se dan dentro del proceso de contacto extraterrestre está el nombre cósmico.

Las iniciaciones actúan como un reconocimiento por parte de los Guías Extraterrestres, de una expansión de la conciencia adquirida a través del cambio y del autoconocimiento. Para los hermanos del cosmos el que una persona vaya fortaleciendo su voluntad a través de la búsqueda de realizar una acción comprometida, amerita apoyo. Las iniciaciones al interior de los grupos de contacto son el “apoyo” como para avanzar más y ligero.

El nombre cósmico es una vibración, una clave personal que cada uno de nosotros debe recordar, recibir, practicar, afinar, y desarrollar al interior del contacto; su repetición, vocalización o mantralización va más allá de una mera dinámica de interiorización, persigue protegernos y elevar nuestra vibración ayudándonos a despertar nuestra conciencia, como el diapasón que vibra alto y estremece, sumergiéndonos primero en lo más profundo de nosotros mismos, para luego proyectarnos hacia el universo.

El nombre cósmico se puede recibir de muchas maneras, como por ejemplo: a través de meditaciones, llegando como una repuesta interna; en nuestros sueños o como una revelación en las comunicaciones de los guías. Nuestro nombre cósmico nos devolverá el recuerdo de nuestro pasado, incluyendo vidas anteriores; corregirá nuestro presente y señalará nuestro futuro, develándonos nuestra misión personal y colectiva. Es pues una herramienta clave que tenemos cada uno de nosotros, que es personal e intransferible, y que surge en el proceso mismo de individualización del espíritu (Creación). El nombre posee dos partes y suele tener varías sílabas, pudiendo llegar a ser compuesto. La primera parte surge al sintetizarse nuestra individualidad. En ese momento hay una explosión de luz y de sonido. Luego la otra parte es la terminación cósmica, que procede del sonido que se produce en el momento en que a lo largo de nuestras reencarnaciones, llegamos a tomar conciencia del camino espiritual, produciéndose en nosotros, un segundo nacimiento. Cuando llegamos a tener conocimiento de nuestra terminación cósmica, ésta nos permitirá ubicar nuestro momento del despertar, transportándonos al recuerdo de aquella época anterior en la que iniciamos el andar.

El nombre cósmico puede ser trabajado a través de meditaciones llamadas Lunares y Solares, en silencio repitiendo el nombre mentalmente o mantralizandolo en voz baja o alta, actuando ésta iniciación como una llave hacia nuestro interior; pero siendo la llave, no es la puerta, ni tampoco la entrada, ni menos aún la mano que la hará girar en la cerradura. Con la constancia y perseverancia propias del caminante, llegaremos a darle utilidad, pero dependerá más de nuestra compenetración y de la actitud con la que enfrentemos esta iniciación como para que alcancemos el fin deseado, o sea, un mayor crecimiento para un mayor servicio.

Se dice que la naturaleza humana le jugó una mala pasada a Merlín cuando seducido por los encantos femeninos de una discípula suya, Morgana, hermanastra de Arturo, le confió a ella sus hechizos más poderosos y los utilizó para encarcelarlo en una cárcel de aire hasta su muerte. Al morir lanzó un grito terrible que todo el mundo escuchó. En otra versión se dice que fue Nimue, una de las Damas del lago la que contribuyó en su encierro en un viejo roble. Eran varias las Ondinas a las que se les llamaba “Damas del Lago”, una de ellas fue quien le aportó la famosa espada “Excalibur”. Nimue despertó en Merlín la pasión llevándolo a tener una intensa relación afectiva, que lo hizo vulnerable, permitiendo que sus enemigos lo aprisionaran dentro de un roble durante mucho tiempo. Y en otro de los relatos se dice que fue la propia Nimue la que después de aprender de él todas sus artes, lo aprisionó en una gruta para sacárselo de encima, ya que Merlín estaba obsesionadamente enamorado de ella y la acosaba.

Merlín quería redimir a la cristiandad devolviéndole sus valores excelsos, construyendo una nueva sociedad, a la que sabia que debía culturizar primero, por ello se prestó al juego de Uther Pendragon- enamorado vehemente de la duquesa Igraine de Cornualles-, porque veía en el futuro de aquel enredo de pasiones desenfrenadas, un ser especial, un hijo que engendrado en buena parte por su magia, podría materializar todos sus ideales y realizar todos sus propósitos.

Lamentablemente Merlín cometió el grave error de estar repitiendo, aunque con buena intención, su propia vida. también podríamos decir que detrás de la historia de Merlín está nuestra propia historia planetaria, ya que el legendario mago representa a la humanidad…Si recordamos el capítulo 6 del Génesis, se hace referencia a la unión de los “Hijos de Dios” con las “Hijas de los hombres”, que no sería otra cosa que la hibridación y mestizaje con seres extraterrestres, algunos de los cuales eran ángeles caídos exiliados o deportados a nuestro planeta por mal comportamiento y , de los cuales, hoy por hoy todos descenderíamos con un potencial sin limites por ser descubierto y desarrollado para trasmutar con magia la vida. Pero eso ya era otra historia. Había sido mucho por un día y también por aquella noche, por lo cual nos fuimos todos a acostar, al día siguiente viajaríamos a Glastombury, la mítica isla de Avalon. …”

Fragmento extraído del Libro: “El Parto Planetario… El Final de la Cuenta Regresiva” de Sixto Paz Wells

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A primera vista

 

Amy (Mira Sorvino) es una arquitecta que trabaja sin cesar. Cuando acude a un balneario para descansar, conoce al masajista Virgil (Val Kilmer), que resulta ser ciego. Ambos se enamoran y ella investiga acerca de su enfermedad para encontrarle un especialista. Cuando lo ha localizado, insiste a Virgil de que se opere para recuperar la vista. Virgil está asustado pero finalmente se opera y recobra la vista. Sin embargo, al cabo de un tiempo Virgil comienza a notar síntomas de ceguera.

 

Después de un tiempo Virgil pierde totalmente la vista y se aparta de Amy, pero al final el reconoce que ver las cosas físicamente no es todo y regresa con Amy.

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La artista más joven y prolífica de la prehistoria

La cueva de Rouffignac , en la Dordoña (Francia), es uno de los santuarios de arte rupestre más importantes del mundo. En su interior se encuentran valiosos dibujos de mamuts, rinocerontes y caballos pintados por la mano del ser humano en la época Magdaleniense, hace alrededor de 13.000 años. Pero sus ocho kilómetros de galerías también están sembrados de huellas de dedos que recorren los techos y paredes de la cueva de manera decorativa.

Jess Cooney, arqueóloga de la Universidad de Cambridge, se interesó por estas otras marcas y comenzó una investigación que le ha llevado a descubrir que buena parte de estas marcas primitivas fueron hechas por niños. Y no sólo eso, su método comparativo le ha servido para identificar la edad y el sexo de alguno de estos jóvenes artistas y para determinar que muchos de ellos fueron realizados por una niña, de unos cinco años de edad, de la que poco más sabemos, salvo que era una artista precoz y prolífica.

Para realizar su investigación, Cooney y su equipo analizaron las huellas de miles de personas contemporáneas, tanto niños como adultos, y desarrollaron un método comparativo para determinar la edad y el sexo de los autores de las marcas.

«Las estrías realizadas por niños», aseguran los investigadores, «aparecen en cada una de las cámaras de la cueva, incluso aquellas que están a unos buenos 45 minutos andando desde la entrada». Algunas de las huellas de los niños aparecen en la parte alta de las paredes y en los techos, lo que indica que debieron ser aupados por los adultos o fueron sostenidos en hombros para realizar la tarea. «Hemos encontrado marcas de niños de entre tres y siete años», aseguran, «y hemos podido identificar cuatro niños individuales comparando sus marcas».

«El más prolífico de los niños que hacían marcas en las cuevas», prosiguen, «tenía alrededor de cinco años, y estamos casi seguros de que se trataba de una niña. Curiosamente, de los cuatro niños sabemos que dos eran niñas. Una de las cuevas es tan rica en estrías realizadas por niños que sugiere que era un espacio reservado para ellos, pero si era para jugar o por un ritual es imposible de determinar».

Sobre el significado de todas estas marcas en las paredes, los científicos poco pueden determinar. «No sabemos por qué la gente las hacía», aseguran. «Podemos cuestionarnos si se trataba de rituales de iniciación, un entrenamiento de alguna clase o simplemente algo que hacer en un día lluvioso». En cualquier caso, la imagen de un antepasado sosteniendo en hombros a su hija para que pintara con los dedos el techo de una cueva es una de las impresiones más fascinantes que podemos tener de nuestro pasado.

Fuente: Prehistoric pre-school (University of Cambridge)