El niño interior


En cada ser existe un rincón oculto donde habitan las partes de uno mísmo que quedaron inconclusas y que ahora buscan completarse.

A ese sitio se le llama el niño interior, porque contiene dentro todos los aspectos inmaduros de nuestra personalidad.

Ese niño interno permanentemente gime: “dame, dame, dame”, nunca está conforme, y siempre quiere más.

Cada momento doloroso del pasado vive en este espacio, esperando ser cambiado, y su inconformidad se proyecta al tiempo presente para pedir ayuda.

En el baile de máscaras, al que hoy hemos sido invitados, vamos a dedicar una mirada a ese niño interno abandonado, que solo requiere la atención de
una mirada, para cambiar su llanto en sonrisas.

Antes de abordarlo debemos comprender que él es la suma de todos los aspectos rezagados de nosotros mismos.

Podemos estar anclados (fijación) en carencias de amor, de comprensión y de ternura, que congelan nuestro presente en la actitud terca de recibir sin dar nada a cambio, manifestando como resultado relaciones insatisfactorias.

Un niño está polarizado en recibir: porque es claro que él no puede prescindir del apoyo que le dan los adultos para su supervivencia.

Pero, en su madurez, el ser humano debe alcanzar el equilibrio entre el tomar y el dar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s