0

Si yo tuviera mi vida para vivirla de nuevo

Me habría ido a la cama cuando estaba enferma en vez de pretender que la tierra se pararía si yo no estuviera en ella al día siguiente.

Hubiera encendido la vela rosada en forma de rosa antes de que se derritiera guardada en el armario.

Habría invitado a mis amigos a cenar sin importar que la alfombra estuviese manchada y el sofá descolorido.

Habría comido las palomitas de maíz en el «salón de las visitas» y me habría preocupado menos de la suciedad cuando alguien quisiese prender el fuego en la chimenea.

Me habría dado el tiempo para escuchar a mi abuelo divagando sobre su juventud.

Habría compartido más de las responsabilidades que llevaba mi marido.

Nunca habría insistido en llevar cerradas las ventanas del carro en un día de verano porque me acababa de peinar y no quería que mi pelo se desarreglara.

Me habría sentado en el prado sin importar las manchas de la hierba.

Habría llorado y reído menos viendo televisión y más mientras vivía la vida.

Nunca habría comprado algo debido a que era práctico, no se ensuciaba o estaba garantizado para durar toda la vida.

En lugar de evitar los nueve meses de embarazo, habría atesorado cada momento y comprendido que la maravilla que crecía dentro de mi, era mi única oportunidad en la vida de asistir a Dios en un milagro.

Cuande mis hijos me besasen impetuosamente, nunca habria dicho «más tarde, ahora ve y lavate para la cena», Habría habido mas «te quiero» y más «lo siento»

Pero sobre todo, quiero darle otra oportunidad a la vida, quiero aprovechar cada minuto. Mirar las cosas y realmente verlas… vivirlas y nunca volver atrás.

¡DEJAR DE PREOCUPARME POR LAS COSAS PEQUEÑAS!!!

Por Erma Bombeck (escrito después que ella descubriera que estaba muriendo de cáncer).

0

Ser Feliz

En un seminario para matrimonios, le preguntaron a un Hombre:

-¿Te hace feliz tu esposa? ¿Verdaderamente te hace feliz?

En ese momento la esposa levantó ligeramente el cuello en señal de seguridad, sabía que su esposo diría que sí, pués el jamás se había quejado durante su matrimonio.

Sin embargo el esposo respondió con un rotundo

– ‘No …… no me hace feliz’

Y ante el asombro de la mujer… continuó:

– ‘No me hace feliz ……… ¡Yo soy feliz! …

El que yo sea feliz o no, eso no depende de ella, sino de mí.

Yo soy la única persona, de quien depende, mi felicidad.

Yo determino ser feliz en cada situación y en cada momento de mi vida, pues si mi felicidad dependiera …de alguna persona, cosa… ó circunstancia… sobre la faz de esta tierra, yo estaría en serios problemas.

Todo lo que existe en esta vida, cambia continuamente. …… el ser humano, las riquezas, mi cuerpo, el clima, los placeres, etc. Y así podría decir una lista interminable.

A través de toda mi vida, he aprendido algo; decido ser feliz y lo demás lo llamo…. ‘experiencias’: amar, perdonar, ayudar, comprender, aceptar, escuchar, consolar.

Hay gente que dice:

– No puedo ser feliz … porque estoy enfermo, porque no tengo dinero, porque hace mucho calor, porque alguien me insultó, porque alguien ha dejado de amarme, porque alguien no me valoró…

Pero…lo que no sabes es que…PUEDES SER FELIZ

aunque… estés enfermo,

aunque… haga calor,

aunque… no tengas dinero,

aunque …alguien te haya insultado,

aunque …alguien no te amó,

o no te haya valorado .

La vida es como andar en bicicleta… te caes, sólo si dejas de pedalear

SER FELIZ ES UNA ACTITUD ANTE LA VIDA CADA UNO DECIDE.

Patty Hansen

1

EL PERDON

¿Qué es el amor sin el perdón? Como una rama de un árbol sin hojas, con la esperanza de que llegue la primavera, para que nuevamente haga aparición la vida.

El verdadero amor nos lo enseñó Jesús y consiste en saber perdonar, perdonarse así como pedir perdón. No puede ser que personas que consideran que aman a alguien, vivan en el resentimiento que envenena la vida, endureciendo los corazones, así que allí tenemos un gran ejercicio mutuo, el del perdón.

Todos tenemos que perdonarnos, pedir perdón y perdonar todos los días, porque fallamos, porque nos equivocamos, porque omitimos, porque dejamos cosas por sobreentendidas, porque no valoramos, porque en suma no vemos muchas veces más allá de nuestros ojos en el corazón de los demás.

Y que maravillosa es la reconciliación; que alegría y felicidad; que paz y sosiego nos brinda el ser capaces de reconciliarnos con nosotros mismos, con los demás y con la vida. ¡Por favor! Dense esa oportunidad, si verdad se aman o si quieren aprender a amar. No se castiguen con el resentimiento, no destruyan sus vidas por el orgullo y la soberbia.

Lo importante en la vida no es lo que hiciste o dejaste de hacer, porque ya pasó y ello no puede ser cambiado, sino lo que realmente tiene importancia es lo que aún no has hecho; sí, todo lo que puedes hacer aún, y lo que puedes dar de ahora en adelante, porque la vida es esperanza de lograr lo que no logramos antes. Y si la vida nos da la oportunidad de corregirnos y mejorarnos con cada nuevo día, ¿por qué no nos la vamos a dar nosotros?

En todo esto hay que ser práctico, ya pasó ¿y ahora que sigue adelante? Debemos preguntarnos ¿cómo podemos cambiar las cosas? ¿Qué podemos hacer para remediarlas? Pues la respuesta es sencilla pero difícil de realizarla cuando nuestro orgullo nos lo impide. Saber pedir perdón, perdonarnos y perdonar.

No podemos exigir que nos perdonen, pero podemos dar el gran paso solicitándolo con humildad. Recordemos que no cede el más débil, sino muchas veces el más fuerte, lo cual lo fortalece a uno aún más.

Hay quien teme perder en esto la dignidad y el honor, muy por el contrario, el amor engrandece, dignifica y honra a quien sabe demostrarlo con humildad. Y no importa quien haya sido el culpable, quien lo provocó o cómo empezó. Por el contrario debemos saber sopesar ¿vale la pena seguir así adoloridos, lastimados, amargados y sufriendo inútilmente? ¿A quién beneficia éste dolor y malestar? ¡Simplemente a nadie! ¡Salgamos de él entonces! Busquémosle el remedio que es muy sencillo y eficaz, directo al problema: la reconciliación.

Hay que ser siempre parte de la solución y no parte del problema en las relaciones humanas, que por ser humanas son imperfectas, sujetas a errores, a malentendidos, a equivocaciones. Ciertamente hay personas que les cuesta más expresar lo que sienten, a pesar de que en otros aspectos de la vida son muy expresivos, sino recordemos a Cyrano de Bergerac, quien era tan diestro en la espada, tan locuaz en la palabra, tan creativo en la rima, tan profundo y capaz en improvisar y hacer poesía, y sin embargo era incapaz de expresar su amor a Rosanna.

Recuerden amados amigos que no podemos acercarnos a la presencia del Profundo para presentar nuestras ofrendas si antes no nos hemos reconciliado con el amigo, con el hermano, con la pareja, con nuestros padres, con nuestros hijos, con la vida y con nosotros mismos.

Somos humanos, tenemos errores y defectos, y probablemente por ellos nos haremos daño y dañaremos una y otra vez en el largo camino de la existencia, pero tenemos ese don del cielo que es la sanación, la sanación en la palabra, en la sonrisa, en la mirada, en las manos y en el corazón. De esa sanación el Maestro Jesús dijo que se activaba con la fe y el trabajo interno, ese trabajo que hay que hacer para moldear el carácter, vencer el orgullo, superar la timidez, doblegar la soberbia. Ayudemos a curar el corazón cristal del planeta aportando la sanación del amor en el perdón y la reconciliación de todos con todos.

Por tanto si nos amamos, debemos ser capaces de perdonar y aceptar al otro tal como es, y no querer cambiarlo a él, sino cambiar nosotros para que viéndonos reflejados los unos en los otros, podamos ayudarnos a ser mejores cada día inspirando al otro con ejemplo.

La vida es tan breve y la oportunidad de disfrutar los unos de los otros es tan corta que no deberíamos darnos el lujo de lastimarnos, ni pasar demasiado tiempo lastimados aferrándonos al dolor, porque todo ello no es constructivo ni sano. Y nunca es tarde para reconciliarnos, mas bien, no esperemos a que sea imposible en esta encarnación que podría terminar en cualquier momento dejando pendientes.

La vida tiene muchas noches oscuras que sobrevendrán solas sin que las busquemos, como para que nosotros las fabriquemos con actitudes que no conducen a la luz y a la alegría, sino a la oscuridad, la tristeza, la amargura y la soledad. Si hoy herimos hoy sanamos, porque lo único y más maravilloso que hoy tenemos, es el día de hoy para reconciliarnos.

2

La teoría de las ventanas rotas

En 1969, en la Universidad de Stamford (EEUU), el Prof. Philip Zimbardo realizó un experimento de psicología social. Dejó dos autos abandonados en la calle, dos autos idénticos, la misma marca, modelo y hasta color. Uno lo dejó en el Bronx, por entonces una zona pobre y conflictiva de Nueva York y el otro en Palo Alto, una zona rica y tranquila de California. Dos autos idénticos abandonados, dos barrios con poblaciones muy diferentes y un equipo de especialistas en psicología social estudiando las conductas de la gente en cada sitio.

Resultó que el auto abandonado en el Bronx comenzó a ser vandalizado en pocas horas. Perdió las llantas, el motor, los espejos, el radio, etc. Todo lo aprovechable se lo llevaron, y lo que no lo destruyeron. En cambio el auto abandonado en Palo Alto se mantuvo intacto. Es común atribuir a la pobreza las causas del delito. Atribución en la que coinciden las posiciones ideológicas más conservadoras, (de derecha y de izquierda). Sin embargo, el experimento en cuestión no finalizó ahí, cuando el auto abandonado en el Bronx ya estaba deshecho y el de Palo Alto llevaba una semana impecable. Los investigadores decidieron romper un vidrio del automóvil de Palo Alto, California. El resultado fue que se desató el mismo proceso que en el Bronx de Nueva York y el robo, la violencia y el vandalismo redujeron el vehículo al mismo estado que el del barrio pobre. ¿Por qué el vidrio roto en el auto abandonado en un vecindario supuestamente seguro es capaz de disparar todo un proceso delictivo? No se trata de pobreza. Evidentemente es algo que tiene que ver con la psicología, el comportamiento humano y con las relaciones sociales. Un vidrio roto en un auto abandonado transmite una idea de deterioro, de desinterés, de despreocupación que va rompiendo códigos de convivencia, como de ausencia de ley, de normas, de reglas, como que todo vale nada. Cada nuevo ataque que sufre el auto reafirma y multiplica esa idea, hasta que la escalada de actos, cada vez peores, se vuelve incontenible, desembocando en una violencia irracional.

En experimentos posteriores (James Q. Wilson y George Kelling) desarrollaron la ‘teoría de las ventanas rotas’, misma que desde un punto de vista criminológico concluye que el delito es mayor en las zonas donde el descuido, la suciedad, el desorden y el maltrato son mayores. Si se rompe un vidrio de una ventana de un edificio y nadie lo repara, pronto estarán rotos todos los demás. Si una comunidad exhibe signos de deterioro, y esto es algo que parece no importarle a nadie, entonces allí se generará el delito. Si se cometen ‘esas pequeñas faltas’ como estacionarse en lugar prohibido, exceder el límite de velocidad o pasarse una luz roja y estas pequeñas faltas no son sancionadas, entonces comenzarán a desarrollarse faltas mayores y luego delitos cada vez más graves. Si los parques y otros espacios públicos son deteriorados progresivamente y nadie toma acciones al respecto, estos lugares serán abandonados por la mayoría de la gente (que deja de salir de sus casas por temor a las pandillas), esos mismos espacios abandonados por la gente serán progresivamente ocupados por los delincuentes. La respuesta de los estudiosos fue más contundente aun, indicando que; ante el descuido y el desorden crecen muchos males sociales y se degenera el entorno. Tan solo vea un ejemplo en casa, si un padre de familia deja que su casa tenga algunos desperfectos, como falta de pintura de las paredes en mal estado, malos hábitos de limpieza, malos hábitos alimenticios, malas palabras, falta de respeto entre los miembros del núcleo familiar, etc., etc., etc., entonces poco a poco se caerá en un descuido de las relaciones interpersonales de los familiares y comenzarán a crear malas relaciones con la sociedad en general y quizá algún día llegarán a caer en prisión. Esa puede ser una hipótesis de la descomposición de la sociedad, la falta de apego a los valores universales, la falta de respeto de la sociedad entre sí, y hacia las autoridades (extorsión y soborno) y viceversa, la corrupción en todos los niveles, la falta de educación y formación de cultura urbana, la falta de oportunidades ha generado un país con ventanas rotas, con muchas ventanas rotas y nadie parece estar dispuesto a repararlas.

La solución a este problema YO NO LA TENGO, ESTIMADO LECTOR, pero he comenzado a reparar las ventanas de mi casa, estoy tratando de mejorar los hábitos alimenticios de mi familia, les he pedido a todos los miembros de la familia que evitemos decir malas palabras delante o no de nuestros hijos, también hemos acordado no mentir, ni siquiera mentiras pequeñas, porque no hay mentiras pequeñas, ni grandes, una mentira es una mentira y punto, hemos acordado aceptar las consecuencias de nuestros actos con valor y responsabilidad, pero sobre todo dar una buena dosis de educación a nuestros hijos, con esto y con la ayuda de Dios espero comenzar a cambiar en algo lo que antes hubiera hecho mal, he soñado que los míos algún día repitan esto el día de mañana, con la finalidad de que los hijos de mis hijos, o los nietos de mis hijos vean algún día, un nuevo Mundo, un Mundo sin ventanas rotas.

-Fuente externa-

0

Apoyar el talento de un niño

-”Maestro, tengo un problema con mi hijo: me trajo las notas del colegio, una alta calificación en dibujo y una pésima calificación en matemáticas.

-¿Qué harás?

-¡Lo pondré de inmediato a tomar clases particulares con un profesor de matemáticas!

-¡Necio!, ponle de inmediato a tomar clases particulares con un profesor de dibujo. Desarrolla su talento. Todos servimos para algo, pero no todos servimos para lo mismo.”

-Alejandro Jodorowsky