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Un milagro llamado AMISTAD

Un soldado que pudo regresar a casa después de haber peleado en la guerra de Vietnam, le habló a sus padres desde San Francisco: «Mamá, Papá. Voy de regreso a casa, pero les tengo que pedir un favor. Traigo a un amigo que
me gustaría que se quedara con nosotros.»

«¡Claro!» Le contestaron, «Nos encantaría conocerlo.»

«Hay algo que deben de saber…» El hijo siguió diciendo… «Él fue herido en la guerra. Pisó en una mina de tierra y perdió un brazo y una pierna, él no tiene a donde ir, y quiero que él se venga a vivir con nosotros a casa.»

«Siento mucho el escuchar eso, hijo. A lo mejor podemos encontrar un lugar en donde él se pueda quedar.»

«No, Mamá y Papá, yo quiero que él viva con nosotros.»

«Hijo…» Le dijo el padre, «Tú no sabes lo que estás pidiendo. Alguien que esté tan limitado físicamente puede ser un gran peso para nosotros. Nosotros tenemos nuestras propias vidas que vivir, y no podemos dejar que algo como esto interfiera con nuestras vidas. Yo pienso que tú deberías de regresar a casa y olvidarte de esta
persona. Él encontrará una manera en la que pueda vivir él solo.»

En ese momento el hijo colgó la bocina del teléfono. Los padres ya nunca volvieron a escuchar de él. Unos cuantos días después, como sea, los padres recibieron una llamada telefónica de la policía de San Francisco. Su hijo había muerto después de que se había caído de un edificio. Fue lo que les dijeron. La policía creía que era un suicidio.

Los padres destrozados de la noticia volaron a San Francisco y fueron llevados a la morgue de la ciudad a que identificaran a su hijo. Ellos lo reconocieron, para su horror, descubrieron algo que no sabían, su hijo tan sólo tenía un brazo y una pierna.

Los padres de esta historia son como muchos de nosotros. Encontramos muy fácil el amar a esas personas que son hermosas por afuera o que son entretenedoras, pero no nos gusta la gente que nos hace sentir alguna
inconveniencia o que nos hace sentir incómodos. Preferimos estar alejados de personas que no son muy saludables, hermosas o inteligentes como lo somos nosotros. Afortunadamente, hay una persona que no nos
trata de esa manera. Alguien que nos ama con un gran amor, que siempre nos recibirá en su familia, no importa qué tan destrozados estemos, física o mentalmente.

Esta noche, antes de que te metas en la cama para dormir, haz una oración a Dios para que Él te de la fuerza para que puedas aceptar a la gente tal y como es, y para que nos ayude a ser más comprensivos de esas personas que son diferentes a nosotros.

Existe un milagro que se llama ‘Amistad’ y existe en el corazón.

Tú no sabes cómo pasa, ni como ha empezado, pero tú sabes la ayuda especial que tiene y te das cuenta que la amistad es el regalo más preciado que Dios te ha dado.

Los amigos son una joya muy rara, con toda la extensión de la palabra. Ellos nos hacen sonreír y nos apoyan para que nosotros progresemos. Ellos nos prestan un oído, comparten una palabra de sabiduría, y ellos siempre van a abrir su corazón para nosotros.

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Lo mejor esta por venir (Reflexion)

Escuché la historia de la tía Martina de boca de Roger Thomas en una misa fúnebre.

Largamente entrada en los ochenta, Martina mandó a llamar a su amigo y confesor, el padre Ramiro. El sacerdote amaba a esa tierna anciana que tanto le había ayudado en la parroquia cuando él había llegado al pueblo veinte años antes. Desde la puerta la vio distinta, menos movediza, más circunspecta y ofreciéndole una silla frente a ella.

El asunto debe ser grave si quiere que me siente para escucharla,
pensó.

– ¿ Le pasa algo, Martina?- se animó a preguntar.

– Nada importante, padre- dijo la tía-.

Estuve con el Dr. Gutter y me ha dicho que algo parece haberse complicado gravemente en mi corazón y él no recomienda una operación, dada mi edad. Me quedan cuando mucho seis meses de vida, quizás menos.

– ¿ No podríamos hacer alguna consulta más?- agregó Ramiro-. Quizás en la Capital.

– No, padre. Yo sé que su diagnóstico es certero, ya venía mi cuerpo avisándome.

– Rezaremos juntos. Quizás, con la ayuda de Dios, sea sólo un susto- dijo el curita, tomando sus manos.

– Gracias padre, pero no lo llamé para evitar esta contingencia sino para prepararla. Quiero pedirle algunas cosas para mi funeral. ¿Las hará por mí?
– Cuando llegue la hora, si yo estoy allí, puede usted contar con lo que desea. ¿De qué se trata?

– Quisiera pedirle que se encargue de que haya una pequeña ceremonia sin demasiadas palabras, un poco de jugo de frutas y café. Quizás alguien podría cantar el Ave María de Gounod, no el de Shubert; y quisiera que usted ponga en mis manos dos cosas, antes de que cierren mi féretro.

De acuerdo, Martina. Cuénteme cuáles son esas dos cosas y luego deje de pensar en su despedida y concéntrese en el tiempo que le queda por vivir.

– En la derecha- siguió Martina- quisiera tener la Biblia que me regaló mi madre. En la izquierda quisiera tener esto – y dándose vuelta sacó, de un cajoncillo, lo que parecía un simple tenedor de un antiguo juego de cubiertos de mesa.

– Perdón, Martina- preguntó sorprendido el cura- ¿un tenedor?

– Sí. Es del juego de mesa de mi casa de la infancia. Lo guardo desde entonces pensando en este momento.
– Así se hará. Pero, ¿podría contarme algo más sobre este deseo? Alguien podría preguntar la razón.
– Espero que pregunten y si no lo hacen espero que usted les cuente esta historia, dijo Martina:

Le contaré: Cuando yo era niña, en mi casa no había demasiado dinero para cocinar grandes cenas, sin embargo en algunas ocasiones especiales, navidades, cumpleaños o bodas, aunque no en todas, mi madre y sus hermanas cocinaban manjares, sin medir los gastos.

En algunos de ellos al retirar los platos de la comida principal mi madre o mi tía nos decían al levantar los trastos sucios: Quédense con sus tenedores, niños! Y esto tenía un solo y maravilloso significado, tendríamos un postre especial. No sería una gelatina,
ni flan, ni algún simple helado (no se necesitaba tenedor para comer esos postres), sino un plato especial: la exquisita torta de chocolate de Tía Emma o quizás la maravillosa tarta de manzanas y frambuesas de mi madre.

Cuando nos avisaban que debíamos conservar nuestro tenedor sabíamos que lo mejor estaba por venir. Y eso es exactamente lo que quiero que usted les haga saber a todos los que estén allí, padre, recordando los buenos momentos que compartieron con ésta
anciana, como se suele hacer.

Alguno preguntará por qué hay un tenedor en mi mano, y usted les contará mi historia para que todos se enteren de que quería estar preparada, que yo sabía que lo mejor,
el postre de este exquisito banquete que fue mi vida, está por venir.

Autor: J. Bucay

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La Cronica de Akakor

La Crónica de Akakor es un conjunto de relatos escritos por la tribu de los Ugha Mongulala que habitan en la selva del Amazonas en Brasil y que contiene más de 15 mil años de historia, desde la llegada de sus Dioses civilizadores hasta la década de los 70’s en nuestra época. Originalmente fueron escritos en el lenguaje de sus Maestros Antiguos (Dioses) sobre cortezas de árboles.

Los relatos fueron transmitidos en forma oral por el príncipe de la tribu de los Ugha Mongulala (tribus escogidas aliadas), Tatunca Nara, al periodista alemán Karl Brugger que se encontraba trabajando en Brasil, quien grabó todo el relato en cintas magnetofónicas y posteriormente escribió y publicó el libro en 1976.

La crónica cuenta la historia milenaria de Sudamérica desde la perspectiva de los Ugha Mongulala, la civilización más antigua de la región, revelando muchas incógnitas que la historia y la arqueología no han podido explicar a ciencia cierta hasta nuestros días, como la construcción de Tiahuanaco y Machu Picchu. Incluso la ubicación de la ciudad de Akakor de los Ugha Mongulala no ha sido encontrada debido a la inmensidad de la selva amazónica.

En forma cronológica lo primero que narra la crónica es la llegada de los Dioses o Maestros Antiguos en el 13.000 A.C. procedentes del espacio exterior, quienes seleccionaron a las tribus aborígenes en la zona del Gran Río (Amazonas) para transmitirles cultura y acabar con su salvajismo, enseñándoles a cultivar la tierra, a respetar las leyes de la naturaleza y las leyes que ellos mismos les legaron para preservar el bien común. Construyeron grandes ciudades de piedra tanto en la superficie como subterráneas, con templos para la adoración del Sol, pirámides con fines espirituales y largos túneles que atraviesan bajo tierra desde las actuales zonas de Perú y Bolivia hasta Brasil y Venezuela. Transcurridos 3 mil años desde su llegada, los Dioses regresan a su mundo, fecha que fue fijada en la cronología de la Crónica de Akakor como la Hora Cero (o el año cero, que corresponde al 10.481 A.C.).

La historia de los Ugha Mongulala logra conmover por la cantidad de adversidades que debieron pasar para sobrevivir por más de 15 mil años, tanto a catástrofes naturales, guerras contra otras tribus y contra los «Blancos Bárbaros», los conquistadores venidos desde Europa en el siglo XV y que casi lograron su extinción.

LA PROCEDENCIA DE LOS DIOSES

Los Maestros Antiguos procedían de Schwerta, un poderoso imperio formado por muchos planetas, tan numerosos que ambos mundos, el de los Maestros Antiguos y el de la misma Tierra, se encuentran el uno al otro cada 6000 años. Es entonces cuando regresan los Dioses.
Tienen la piel blanca, cuerpos agraciados, fino pelo negro azulado, barba en el labio superior y el mentón. Lo que los diferencia es que tienen 6 dedos en las manos y 6 dedos en los pies.
En cuanto a las 13 residencias subterráneas que construyeron, su plan corresponde al de la constelación de Schwerta.
La Primera ciudad que construyeron los Maestros Antiguos se llamó AKANIS (fortaleza uno) en un estrecho istmo en México, en el lugar donde los dos océanos se tocan.
[Podría tratarse de antiguas ciudades de los Olmecas, pero su relación no ha sido explicada y no se menciona nada más sobre Akanis en la crónica.]
La segunda fue AKAKOR (fortaleza dos), la ciudad de la tribu de los Ugha Mongulala, construida en el 13.000 A.C.
La tercera fue AKAHIM (fortaleza tres), construida en el año 3166 A.C., a la cual los conquistadores españoles llamaron «El Dorado» por la gran cantidad de oro con que había sido construida.
Las tres residencias terrestres de los Maestros Antiguos eran lugares prohibidos para los Ugha Mongulala:
– Salazere, en las zonas altas del Gran Río
– Tiahuanaco, sobre el Gran Lago
– Manao, en la llanura elevada del sur.
Entre el 3166 A.C. y el 2866 A.C. los Ugha Mongulala bajo el mando del dios Lhasa construyeron la ciudad de Machu Picchu en el Oeste, y la poderosa ciudad portuaria de Ofir sobre la desembocadura del Gran Río en el Este (en el 3056 A.C.).
Aproximadamente en el 2866 A.C. el hermano de Lhasa, llamado Samón, se dirigió hacia el Este para construir un imperio en el valle de un río.
[Posiblemente se trate del rey Sargón I, que construyó la ciudad de Akkad e inició una nueva era en el pueblo Sumerio, llevando la escritura y el lenguaje de los Dioses a Mesopotamia.]

DIVISIÓN DEL AÑO TERRESTRE

– Dividieron el año en 13 Lunas: Unaga, Mena, Lano, Ceros, Mens, Laime, Gisho, Manga, Klemnu, Tin, Meinos, Danama, e Ilashi.
– Cada 2 lunas de 20 días le sigue una luna doble. «Al finalizar el año, dedicamos 5 días a la veneración de los Dioses. Seguidamente celebramos nuestra fiesta sagrada más importante, el solsticio, cuando se inicia la renovación de la Naturaleza.»

LA PRIMERA GRAN CATÁSTROFE (10.468 A.C.)

«Había signos extraños en el cielo. El crepúsculo cubría la superficie de la Tierra. El sol brillaba todavía, mas una bruma grisácea, grande y poderosa, comenzaba a oscurecer la luz del día. Signos extraños se mostraban en el cielo. Las estrellas parecían piedras perezosas. Sobre las colinas se cernía una niebla venenosa. Los árboles desprendían un fuego maloliente. Un sol rojo y un sendero negro se cruzaban entre sí. Negro, rojo, las cuatro esquinas de la Tierra estaban rojas.»
«Los Servidores Escogidos estaban llenos de espanto y de terror. Ya no veían ni el Sol ni la Luna, ni las estrellas. La confusión y la oscuridad estallaban por doquier. Imágenes extrañas pasaban por sobre sus cabezas. La resina goteaba desde el cielo y, en el crepúsculo, los hombres caminaban desesperados en busca de comida. Mataron a sus propios hermanos. Olvidaron el testamento de los Dioses. La era de la sangre había comenzado.»

En el período anterior a la hora cero existía otra nación de dioses que era hostil a nuestros Maestros Antiguos. Según las imágenes del Gran Templo del Sol en Akakor, las extrañas criaturas parecían hombres. Tenían mucho pelo y eran de piel rojiza. Como los hombres, tenían cinco dedos en las manos y cinco en los pies; mas de sus espaldas crecían cabezas de serpientes, de tigres, de halcones y de otros animales… Las dos razas de dioses, comenzaron a disputar. Quemaron el mundo con calor solar y trataron de arrebatarse el poder la una a la otra.
[los mitos y textos de diferentes culturas antiguas hablan de esas dos naciones, una que habitaba en el continente de Lemuria o Tierra de Mu en el océano Pacífico y la otra en el continente de la Atlántida o Atlantis en el océano Atlántico]
«Este es el relato de cómo perecieron los hombres. ¿Qué es lo que le ocurrió a la Tierra? ¿Quién la hizo temblar? ¿Quién hizo bailar las estrellas? ¿Quién hizo salir a las aguas de las rocas? Numerosas fueron las calamidades que visitaron al hombre; varias las pruebas a las que estuvo sujeto. Hacía un frío terrible, y un viento helado soplaba sobre la Tierra; hacía un calor terrible, y las personas se quemaban con su propio aliento. Los hombres y los animales huían sobrecogidos por el pánico. Corrían desesperados de un lado a otro. Intentaban subir a los árboles, pero los árboles los rechazaban; intentaban llegar a las cavernas, pero las cavernas se desplomaban y los sepultaban. Lo que estaba abajo se puso arriba, y lo que estaba arriba se hundió en las profundidades. El sonido y la furia de los Dioses parecían no tener fin. Incluso los refugios subterráneos comenzaron a temblar.»
La forma del continente antes de la Primera Gran Catástrofe difería considerablemente de su forma actual. Era mucho más frío y la lluvia caía regularmente. Podían distinguirse con claridad los períodos de sequía y los de lluvia. Todavía no existían los grandes bosques. El Gran Río era más pequeño y afluía hacia los dos océanos. Los afluentes lo unían con el lago gigante en el que los dioses habían erigido el complejo religioso de Tiahuanaco sobre la costa del sur.
El curso de los ríos quedó alterado, y la altura de las montañas y la fuerza del sol cambiaron. Hubo continentes que quedaron inundados. Las aguas del Gran Lago retrocedieron hacia los océanos. El Gran Río fue desplazado por una nueva alineación montañosa y afluía ahora rápidamente hacia el Este. En sus orillas nacieron y crecieron enormes bosques. Un calor húmedo se extendió sobre las regiones orientales del imperio. En el Oeste, donde habían surgido unas gigantescas montañas, las personas se congelaron con el frío cerrado de las elevadas altitudes.

SEGUNDA GRAN CATÁSTROFE (3166 A.C.)

[Corresponde al Diluvio Universal que menciona la Biblia y tantos otros escritos antiguos. Según la descripción en la crónica, un objeto gigantesco, como un asteroide o meteorito, atravesó el cielo y provocó una lluvia que inundó todo el territorio. Posiblemente se trate del acercamiento del cometa Nibiru que mencionan los Sumerios]

LOS DOCUMENTOS DE LOS DIOSES

Los Maestros Antiguos dejaron documentos secretos que se guardan en el Gran Templo del Sol subterráneo. Estos se componen de grabados, de mapas y de dibujos misteriosos realizados por los Dioses y que hablan sobre la enigmática y oscura prehistoria de la Tierra.
Uno de los mapas muestra que nuestra Luna no es la primera y que tampoco es la única en la historia de la Tierra. La Luna que nosotros conocemos comenzó a acercarse a la Tierra y a girar en derredor de ella hace miles de años. En aquel entonces el mundo tenía otro aspecto. En el Oeste, allí donde los mapas de los Blancos Bárbaros solamente registran agua, existía una gran isla. Asimismo, en la parte septentrional del océano se encontraba una gigantesca masa de tierra.
Según nuestros sacerdotes, ambas quedaron sumergidas bajo una inmensa ola durante la Primera Gran Catástrofe, la de la guerra entre las dos razas divinas. Y añaden que esta guerra trajo la desolación a la Tierra y también a los mundos de Marte y de Venus, que es como los Blancos Bárbaros los llaman.
Basándose en los documentos dejados por los Dioses, nuestros sacerdotes conocen muchas de las cosas que siguen siendo desconocidas para los Blancos Bárbaros.
– Conocen las cosas más pequeñas y las más grandes, y la materia de la que todo se compone.
– Estudiaron el curso de las estrellas y las relaciones en la naturaleza.
– Exploraron las fuerzas espirituales del hombre, cómo gobernarlas y cómo aplicarlas.
– Nuestros sacerdotes han aprendido a hacer que los objetos puedan volar por el espacio, y a abrir el cuerpo del enfermo sin tocarlo.
– Saben cómo transmitir el pensamiento sin utilizar palabras. Esto les permite comunicarse con otras personas a través de las más largas distancias, no en detalle, sino que pueden transmitirse si sus corazones están alegres o tristes. Pero para esta comunicación son precisos el conocimiento del legado de los Dioses y un poder sobre las fuerzas mentales.

EL LEGADO DE LOS DIOSES

El testamento de los Dioses enseña cómo vivir y cómo morir. Afirma la existencia de una vida después de la muerte. Nos enseña cómo se crea el cuerpo, cómo se consume y cómo es constantemente modificado por el alimento. Por esta razón, el cuerpo no puede representar nuestra vida real. Nuestros sentidos dependen de nuestro cuerpo, y son albergados por él como la llama por una vela. Cuando la vela se extingue, los sentimientos de extinguen igualmente. Por tanto, tampoco los sentimientos pueden ser nuestra vida real. Dado que nuestro cuerpo y nuestros sentimientos están sujetos al tiempo, su carácter está compuesto de cambio. Y la muerte es el cambio completo. Nuestra herencia nos enseña que la muerte destruye algo de lo que en realidad podemos prescindir.
El yo real, la esencia de los humanos, la vida, está fuera del tiempo. Es inmortal. Tras la muerte del cuerpo, el yo regresa al lugar de donde provino. Así como la llama se sirve de la vela, el yo se sirve del hombre para hacer manifiesta su vida. Tras la muerte, regresa a la nada, al comienzo del tiempo, al primer comienzo del mundo. El hombre forma parte de un grande e incomprensible desarrollo cósmico que se desenvuelve y que está gobernado por una ley eterna. Nuestros Maestros Antiguos conocían dicha ley.
Así es como los Dioses nos enseñaron el secreto de la segunda vida. Ellos nos mostraron que la muerte del cuerpo es insignificante y que solamente importa la inmortalidad de la vida, liberada del tiempo y de la materia.
Las Pirámides eran símbolos de la vida y la muerte, un signo del sol, de la luz, de la vida. Hay un lugar entre la vida y la nada, que está sujeto a un tiempo diferente. Para ellos (Dioses), las pirámides suponían una conexión con la segunda vida.
«Todo existe y todo se consume. Así es como hablan los Dioses. Y así lo enseñaron a las Tribus Escogidas. Todos los hombres están sujetos a sus leyes, porque existe una relación interna entre el cielo que está arriba y la Tierra que está abajo.»

PROFECÍAS DE LOS UGHA MONGULALA

Según las profecías de los sacerdotes, en el año 12.462 (1981) sobre vendrá una tercera Gran Catástrofe que destruirá la Tierra. La catástrofe se iniciará allí donde Samón estableciera su gran imperio. En este país estallará una guerra que lentamente se irá extendiendo por toda la Tierra. Los Blancos Bárbaros se destruirán los unos a los otros con armas más brillantes que mil soles. Solamente unos pocos sobrevivirán a las grandes tempestades de fuego, y entre ellos, se encontrará el pueblo de los Ugha Mongulala que se ha refugiado en las residencias subterráneas.
«Un terrible destino le espera a la Humanidad. Una conmoción se producirá y las montañas y los valles temblarán. La sangre caerá desde el cielo y la carne del hombre se contraerá y se volverá fofa. Las personas estarán sin fuerza y sin movimiento. Perderán la razón. Ya no podrán mirar hacia atrás. Sus cuerpos se desintegrarán. Así será cómo los Blancos Bárbaros recogerán la cosecha de sus actos. El bosque se llenará de sus sombras, agitadas por el dolor y por la desesperación. Entonces regresarán los Dioses, llenos de pesar por el pueblo que olvidó su legado. Y surgirá un nuevo mundo en el que los hombres, los animales y las plantas vivirán juntos en una unión sagrada. Entonces comenzará la nueva Edad de Oro.»

Karl Brugger

Fue un periodista alemán que debió saber demasiado, pues fue asesinado «curiosamente» en 1981, no muchos años después que escribiera su célebre libro «Las crónicas de Akakor», donde se relatan hechos del todo interesantes y que podrían derribar varias creencias en torno a si somos la única humanidad, al origen del hombre americano, la posibilidad de vivir subterráneamente, etc.

LA CRONICA DE AKAKOR
(Die Chronik von Akakor)

KARL BRUGGER
Econ Verlag, Dusseldorf, 1976
Editorial Pomaire, España, 1978

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Origen de la Musica (Parte I)

La palabra Música se desprende del vocablo griego “Mousike” que significa “El arte de las musas.” Podemos definirla como el arte de unir  de manera lógica y sensible una combinación de sonidos y silencios.

El sonido es generado por una vibración de cuerpos sonoros, propagada por medio de ondas en el aire y  que al llegar a nosotros podemos percibir con ayuda de nuestros oídos. A la ausencia de sonido le llamamos silencio.

¿Como y cuando comenzó la música? No sabemos a ciencia cierta, algunos hallazgos revelan que los conceptos de la armonía (ejecución de dos o más notas simultáneas) están presentes desde los inicios del ser humano y que durante la prehistoria formaba parte de las celebraciones y rituales.

Con el transcurso del tiempo algunas formas musicales resultaron dominantes y estas comenzaron a marcar épocas.

Mundo Antiguo

En Egipto (5000 a.C.), la música tuvo un gran papel muy a pesar de que los conocimientos musicales eran reservados para el uso exclusivo de sacerdotes en ceremonias, que utilizaban instrumentos de cuerda como el Arpa y el aboe de viento.

Los griegos le dieron un enfoque moral, educativo y filosófico. Años mas tarde aparece en Atenas el “Ditirambo”, cantos dirigidos a Dionisio, los cuales se acompañaron de danzas y el aulos (Instrumento parecido a la flauta), también surgen las comedias, dramas, tragedias todas en combinación con la danza, música y poesía.

Cuando Roma conquista Grecia, ambas culturas se funden, sin embargo Roma no aporta nada a la música Griega, y estos en un intento por imitar las artes de los Ludiones (actores que bailaban al ritmo de las tibae) añaden el elemento de la música vocal y bautizan estos nuevos artistas como”histriones.”

En China desde sus inicios todas las dinastías le dedican un apartado especial a la música; y hasta el día de hoy, esta prevalece empapada de la tradición legendaria y misteriosa de una de las filosofías más antiguas del mundo.

Edad Media

En un inicio, la música medieval, que comprende toda la música Europea compuesta durante la edad media, era monofónica y monorítmica, donde aparecía un texto cantado al unísono sin ningún tipo de acompañamiento instrumental.

 Hacia el año 325 d. C. el emperador Constantino impuso el Catolicismo en Roma, esto impulso a esos primeros cristianos a alabar a Dios por medio de cánticos.  Ellos buscaban no utilizar el estilo musical pagano, y por ello San Pedro introdujo las  melodías Orientales.

 Los cristianos comenzaron a reunirse en días específicos, entonando cánticos alternos, que conocemos como Antífona.

 El canto antiguo (canto llano) forma sagrada monódica, representa la música más temprana conocida de la Iglesia Cristiana. La tradición del canto de los salmos en las sinagogas, fue una fuerte influencia del Canto Cristiano. Recordemos que “Los Salmos” del Antiguo Testamento, son de origen hebreo y no son más que canciones de alabanza de la tradición helénica (cultura griega).

 La evolución de las formas musicales adentradas al culto finalizo con la llegada del “Canto Gregoriano” canto litúrgico de La Iglesia Católica, utilizado como expresión religiosa y mensaje dentro del culto. Obtiene este nombre en honor al papa Gregorio I, quien comienza una reforma de la liturgia romana y también recopila y ordena todas las melodías religiosas existentes.

 Renacimiento

 El periodo que comprende entre los años 1400 y 1600 la instrumentación comienza a tornarse más compleja. La música de esta época fue una culminación de todos los estilos anteriores, donde se  busco naturalidad, proporción y armonía entre texto y melodía. En esta época encontramos mayor equilibrio en las voces y por supuesto una unión entre la música religiosa y la profana.

En los países bajos, la escuela flamenca adopta la polifonía (muchas voces), y recibió gran impulso debido a su desarrollo económico. Entre los siglos XV y XVI los músicos de Flandes reflejaron una gran influencia en casi todos los centros musicales de Europa.

En el caso de la música francesa, su música “La Chanson” de tipo cordal que desemboco en “La Madrigal” con una gran fuerza rítmica y realismo expresivo describía la naturaleza y  resaltaba la expresión del texto.

En menos de un siglo, la música italiana reemplazó la de Flandes y transplantaron el estilo polifónico Holandés. Sus principales formas musicales fueron la “Lauda” que se cantaba en reuniones religiosas a capella y la “Frottola” y consistía en canciones eutróficas silbicamente musicalizadas a cuatro voces. Italia fue también un centro de innovación en música instrumental, improvisaron sobre teclados y muchos instrumentos musicales como el violín, fueron inventados o perfeccionados en esta época.

La música Inglesa se distinguió por la música de clave, la española fue fuertemente influenciada por la árabe y la alemana tuvo un desarrollo lento debido a la guerra de los 30 años y la represión existente por parte del clero, que no permitía componer en alemán.  -AD✩