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Hubble a fotografiado la agonia de una estrella moribunda

El fantástico telescopio espacial Hubble ha obtenido una nueva e impactante imagen digna de encabezar un obituario cósmico.

La fotografía muestra la agonía de una estrella moribunda, la NGC 6210, localizada a 6.500 años luz de la Tierra, en la constelación de Hércules. La estrella, ligeramente menos masiva que nuestro Sol, se encuentra en la última parte de su vida, y sufre ya los estertores que preceden a la muerte.

Esos espamos han expulsado diferentes depósitos de materia que dan a la nebulosa que la rodea su extraña forma de bulbo. La estrella es tremedamente vieja. Podría tener alrededor de 10.000 millones de años, el tiempo de vida que se estima para una estrella similar a la que nos alumbra.

La imagen del Hubble muestra con un detalle sin precedentes la parte interna de la nebulosa planetaria NGC 6210, la cáscara de polvo y gas expulsada por la estrella al final de su existencia. La estrella, situada en el centro, está rodeada de una burbuja fina y azulada, entrelazada con gas rojizo donde los agujeros y filamentos son claramente visibles.

La vida de una estrella termina cuando se acaba el combustible de su motor termonuclear. Cuando está a punto de morir, se vuelve inestable y expulsa sus capas exteriores, lo que forma la nebulosa. Lo que queda es una pequeña enana blanca, una viejecita espacial con mucho que contar pero que no resistirá demasiado. Poco a poco, se enfriará y se desvanecerá lentamente. Produce escalofríos pensar que esta imagen puede parecerse mucho a lo que le sucederá en el futuro a nuestro Sol. Claro que eso no ocurrirá hasta dentro de unos 5.000 millones de años.

Fuente: ABC

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¿Y si Plutón, después de todo, sí es un planeta?

A 9.000 millones de km de distancia, en la última frontera del Sistema Solar, la “guerra de los mundos” continúa. Por ahora son datos preliminares, pero las observaciones de tres equipos diferentes de astrónomos realizadas durante este fin de semana en Chile podrían suponer que Plutón recupere su perdido título de ser el mayor objeto del cinturón de Kuiper, el helado y aún casi desconocido anillo de objetos más allá de la órbita de Neptuno.
Los científicos, en efecto, han aprovechado el paso del planeta enano Eris por delante de una pequeña estrella para determinar que, después de todo, ese objeto podría ser ligeramente más pequeño que el degradado Plutón.
Fue precisamente el descubrimiento de Eris lo que, en 2005, supuso que el “noveno planeta” del Sistema Solar dejara de ser considerado como tal.
El Sistema Solar
La ocultación de la estrella por Eris (ver vídeo) era algo que se esperaba. Y se sabía también que el fenómeno sería visible precisamente desde las montañas del norte de Chile, un lugar en el que abundan los observatorios. Por eso había tantos científicos pendientes durante la noche del 6 de noviembre. En concreto, tres observatorios chilenos, que el pasado sábado apuntaron sus telescopios hacia una pequeña estrella de magnitud 17 en la región central de la constelación Cetus.
Se trataba de medir la ocultación de esa estrella al pasar Eris por delante de ella. Lo que nadie podía imaginar es que el resultado de esas observaciones traería aparejada una sorpresa semejante. La ocultación, en efecto, fue mucho más breve de lo que se esperaba. En lugar de los cerca de dos minutos previstos, la estrella apenas desapareciò la mitad de ese tiempo, lo que es un claro signo de que el objeto que pasaba por delante (Eris) es más pequeño de lo que se pensaba.
Eris es más pequeño
El diámetro estimado de Plutón es de 1.172 km, con un margen de error de diez Km. Y las mediciones de Eris realizadas en 2005 por Mike Brown, su descubridor, arrojaban para el nuevo objeto un diámetro de cerca de 2.400 km. Si Eris era mayor que Plutón, no era lógico que este último siguiera considerándose como un planeta. Además, en aquella remota región de nuestro sistema planetario podría haber decenas de otros objetos del mismo tamaño de Eris, o incluso mayores.
Sin embargo, las mediciones de este fin de semana podrían devolver las cosas a su estado anterior. Eris, en efecto, no tendría, según los nuevos datos, más de 1.100 km de diámetro. Es decir, sería algo más pequeño que Plutón. Y se da la circunstancia, además, de que gracias a la ocultación las mediciones del tamaño de Eris pueden ser mucho más precisas que las obtenidas hasta ahora.
El hallazgo ha sido recibido con expectación por científicos de todo el mundo, que están ahora a la espera de confirmar los datos. Otras mediciones de Eris por parte de los telescopios espaciales Hubble y Spitzer también han arrojado, en los últimos años, valores que indicaban que ese objeto transneptuniano es mayor que Plutón.
Sin embargo, los astrónomos se han dado cuenta que el eje de rotación de Eris está apuntando hacia el Sol, un aspecto que mantendría el hemisferio iluminado por el sol más caliente que el valor promedio y esto sesgaría cualquier medición infrarroja hacia valores más altos.
La cuestión, por lo tanto, sigue abierta. Y un nuevo episodio de esta historia no ha hecho más que empezar. Un episodio que podría incluso terminar con la devolución a Plutón de su perdida condición de planeta.
Fuente: ABC