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Ganímedes ¿Hogar, dulce hogar?

¿Llegó la vida a la Tierra desde el espacio exterior? La Panspermia asegura que sí. Sostiene esta hipótesis que semillas de vida están repartidas a lo largo y ancho del Universo, y que una de estas muestras llegó desde el espacio hace miles de millones de años al planeta para poblarlo. Precisamente, esta semana se anunció el hallazgo de compuestos de ADN en una docena meteoritos que chocaron contra la corteza terrestre, lo que ha devuelto a la actualidad una teoría que se ha mantenido tradicionalmente a la zaga del evolucionismo darwiniano y el creacionismo divino.

Anaxágoras ya defendió en el siglo V a. C. que la esencia de la vida se encuentra diseminada por todo el mundo conocido. En 1865, el biólogo alemán Hermann Richter retomó la idea del filósofo griego y argumentó que la vida está presente en todo el Universo en forma de gérmenes de microorganismos, a los que denominó ‘cosmozoarios’. Aún iría más lejos el premio Nobel de Química Svante August Arrhenius, que en 1906 acuñó el término Panspermia para explicar cómo las bacterias viajan por el Universo y colonizan todos aquellos lugares que presentan unas condiciones aptas para la vida. Uno de ellos habría sido la Tierra, afirmó Arrhenius.

En base a esta teoría, un meteorito impactó contra la Tierra -inhabitada en aquel entonces- y depositó en ella las bacterias que portaba consigo. Una de las principales incógnitas que surgen es cómo estos bacterias sobrevivieron al viaje espacial o a las altas temperaturas a las que estuvieron sometidas durante su entrada en la atmósfera terrestre. Los defensores de la Panspermia se justifican en ciertos tipos de microorganismos, denominados extremófilos, capaces de subsistir en ambientes carentes de agua o expuestos a un calor y una radiación de grandes magnitudes. Ejemplo de estas formas de vida son las que habitan en el onubense Río Tinto en unas condiciones que se consideran muy similares a las que habría ofrecido Marte hace miles de años.

La Panspermia Dirigida
Una corriente de esta teoría considera que los microorganismos que llegaron desde el espacio para colonizar la Tierra no lo hicieron por una cuestión azar, sino que fueron enviados intencionadamente por una civilización extraterrestre para originar a la vida.

Uno de los máximos defensores de esta teoría fue Francis Crick, premio Nobel de Medicina en 1962 como codescubridor de la estructura molecular del ADN, uno de los hallazgos más importantes del siglo XX en el mundo de la Biología. Junto al químico Leslie Orgel desarrolló el concepto de Panspermia Dirigida a través de varios artículos y libros. “Parece ahora improbable que los organismos vivos extraterrestres pudieran haber alcanzado la Tierra ya sea como esporas conducidas por la presión de la radiación de otra estrella o como organismos vivos incrustados en un meteorito. Como alternativa a estos mecanismos del sigloXIX, hemos considerado la Panspermia Dirigida, la teoría de que los organismos fueron deliberadamente transmitidos a la Tierra por seres inteligentes de otro planeta. Concluimos que es posible que la vida alcanzó a la Tierra de esta manera”, afirmaron en 1973.

Crick y Orgel apuntaron a que pequeñas semillas fueron lanzadas a bordo de cohetes en distintas direcciones. Sería, según ellos, una estrategia planificada para ampliar la vida a otros planetas o, incluso, asegurar que esta sobreviviera ante un inminente apocalipsis. Dos formas, en definitiva, de perpetuar la especie.

Creacionismo divino, evolución darwiniana o Panspermia. ¿Cuál fue el origen? Si fue la Panspermia, ¿desde dónde o por decisión de quién llegaron esos primeros organismos? Y, por último, ¿enviará el ser humano sus semillas de vida a otros planetas?

Fuente: ABC

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El instituto SETI continuará buscando vida extraterrestre

La búsqueda de inteligencia extraterrestre, estancada actualmente, será retomada a mediados de septiembre gracias a nuevas donaciones privadas, según informó el instituto de investigación privado SETI (Search for Extraterrestrial Intelligence) de Mountain View, en California.

El Allen Telescope Array (ATA), un telescopio con 42 grandes antenas receptoras de ondas de radio cuyo objetivo es captar posibles mensajes extraterrestres funcionó hasta finales de abril. El fin de los subsidios estatales puso fin a esa búsqueda.

Ahora, las donaciones privadas alcalzaron hasta hoy los 219.793 dólares (más de 150.000 euros), lo que permitirá continuar con los trabajos. Entre los conocidos como ‘estrellas del SETI’ están la actriz Jodie Foster, protagonista de la película de ciencia ficción sobre vida extraterrestre ‘Contact’, o el astronauta de la NASA Bill Anders.

 

Donaciones de milloanrios

Ese dinero permitirá continuar al menos durante un tiempo con el proyecto. El presidente del SETI, Tom Pierson, señaló que desde abril se necesitarán unos cinco millones de dólares (unos tres millones y medio de euros) en los próximos dos años para mantener vivos los trabajos.

El instituto rastrea las ondas de radio del cosmos en búsqueda de señales creadas artificialmente.

Paul Allen, fundador junto con Bill Gates de la empresa Microsoft y uno de los hombres más ricos del mundo, donó en 2004 más de 13 millones de dólares para la construcción del radio telescopio ‘Allen Telescope Array’ (ATA) y apoyó el proyecto anteriormente con más de 11 millones de dólares.

 

Críticas al proyecto SETI

Pero la búsqueda de vida extraterrestre tiene también sus detractores: los críticos creen que de existir, otras formas de vida no necesariamente se comunicarían con ondas de radio y también alegan que la probabilidad de captar señales a una distancia muy grande son escasas.

El investigador Frank Drake presentó en 1961 una ecuación que lleva su nombre con la que se calcula la probabilidad de determinar la existencia de otro tipo de vida. Sin embargo, no se conocen muchos de los factores introducidos en la ecuación.

También las dos sondas Voyager de la NASA que se encuentran en las fronteras del Sistema Solar llevan a bordo mensajes para posibles receptores.

Fuente: ElMundo

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Astrónomos buscan señal de vida inteligente en 86 planetas

En cincuenta años no ha habido una sola señal, con la excepción del famoso «Wow!», el 15 de agosto de 1977, cuando un científico del Observatorio Big Ear de la Universidad Estatal de Ohio (EE.UU). detectó una extraña frecuencia que, al parecer, no podía haber sido emitida desde la Tierra. Un pobre resultado sin confirmar -todavía se desconoce qué o quién la transmitió-, pero que no ha impedido que los planes de búsqueda de vida inteligente más allá de la Tierra sigan su curso, a pesar de los inevitables recortes presupuestarios. Una potente herramienta, el radiotelescopio dirigible Robert C. Byrd Green Bank, el mayor del mundo, se ha sumado a este esfuerzo. Se trata de una instalación ubicada en una zona rural de Virginia Occidental, en Estados Unidos, que agudizará sus antenas para encontrar signos de vida extraterrestre en 86 planetas que pueden ser similares a la Tierra. Todo para responder a la pregunta de si estamos solos en el Universo.

Astrónomos buscan una señal de vida inteligente en 86 planetas

El gigantesco instrumento comenzó la semana pasada a apuntar a cada uno de los 86 mundos, seleccionados de una lista de 1.235 posibles planetas identificados por el telescopio espacial Kepler de la NASA. Cada uno de ellos será seguido durante las 24 horas, para que nada de lo que ocurra pueda escapar a sus agudísimos oídos. Después, los datos serán analizados por investigadores de la Universidad de California en Berkeley, para ver si, por segunda vez, aparece otro «Wow!». «No estamos absolutamente seguros de que todas estas estrellas puedan tener sistemas planetarios habitables, pero sí son muy buenos lugares para buscar vida extraterrestre», ha explicado Andrew Siemion, uno de los científicos que participa en el proyecto.

La misión es parte del proyecto SETI (Search for Extra Terrestial Intelligence), un programa de búsqueda de vida inteligente extraterrestre, que ya ha cumplido cincuenta años. El mes pasado, el Instituto SETI anunció que estaba echando el cierre a una parte importante de sus esfuerzos -un proyecto de 50 millones de dólares con 42 platos de telescopio conocidos como el Allen Telescope Array (ATA)- debido a un déficit presupuestario de cinco millones de dólares. Con estos instrumentos en hibernación, los astrónomos esperan sacar provecho del telescopio de Green Bank.

Planetas templados

«Vamos a buscar en un rango mucho más amplio de frecuencias y tipos de señal de lo que antes había sido posible», asegura Siemion. La superficie del telescopio es de 100 por 110 metros y puede grabar casi un gigabyte de datos por segundo. Los planetas que van a ser

escudriñados se encuentran en lo que se llama la zona de habitabilidad, lo suficientemente cerca de su estrella, pero no demasiado, para que su superficie tenga una «temperatura agradable» – entre cero y 100 grados centígrados – y pueda mantener agua líquida. Con estos requisitos, tienen más probabilidades de albergar vida. «Nunca antes nos habíamos fijado en planetas como estos», apunta el investigador.

El telescopio de Green Bank puede escanear 300 veces el rango de frecuencias de lo que puede hacer, por ejemplo, el famoso telescopio de Arecibo en Puerto Rico, lo que significa que, en un solo día, puede obtener la misma cantidad de datos que Arecibo conseguiría en un año.

El proyecto tardará aproximadamente un año en completarse, y recibirá la ayuda de un equipo de un millón de astrónomos desde sus propias casas, conocidos como los usuarios SETI@home, que ayudarán a procesar los datos en sus ordenadores personales.

SETI home http://setiathome.berkeley.edu/index.php

Fuente: Abc.es