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El tesoro mas valioso radica en nuestro corazón (Reflexion)

Una mujer sabia que viajaba por las montañas, encontró una piedra preciosa en un arroyo.

Al día siguiente se encontró con otro viajero que estaba hambriento, y la mujer sabia abrió su bolsa para compartir su comida.

El hambriento viajero vio la piedra preciosa y le preguntó a la mujer si se la daba.

La mujer lo hizo sin dudar.

El viajero partió, alegrándose de su buena fortuna.

Él sabía que la piedra valía lo suficiente para darle seguridad por toda la vida.

Pero unos días más tarde volvió a devolverle la piedra a aquella sabia mujer.

«He estado pensando en lo que vale la piedra», dijo

«pero te la devuelvo con la esperanza de que me puedas dar algo aún más precioso. Dame lo que tienes dentro de ti que te permitió darme la piedra

-Anonimo

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156 paises cantan unidos «All you need is LOVE»

El 7 de diciembre del 2009, la cadena Starbucks invito a todos los musicos de alrededor del mundo a cantar juntos desde cada rincon del planeta «All you need is love» (Todo lo que necesitas es AMOR).

Tan hermoso que quita el aliento…

¿Como lo hicieron?

 

Feliz fin de semana!! -AD

 

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Maestra: ¿QUÉ ES EL AMOR?

En una de las salas de un colegio había varios niños. Uno de ellos preguntó:

– Maestra… ¿qué es el amor?

La maestra sintió que la criatura merecía una respuesta que estuviese a la altura de la pregunta inteligente que había formulado. Como ya estaban en hora de recreo, pidió a sus alumnos que dieran una vuelta por el patio de la escuela y trajesen lo que más despertase en ellos el sentimiento del amor.

Los chicos salieron apresurados y, cuando volvieron, la maestra les dijo:

– Quiero que cada uno muestre lo que trajo consigo.

El primer alumno respondió:

– Yo traje esta flor: ¿no es linda?

Cuando llegó su turno, el segundo alumno dijo:

– Yo traje esta mariposa. Vea el colorido de sus alas: la voy a colocar en mi colección.

El tercer alumno completó:

– Yo traje este pichón de pajarito que se cayó del nido; ¿no es gracioso?

Y así los chicos, uno a uno, fueron colocando sobre el escritorio de la maestra lo que habían recogido en el patio.

Terminada la exposición, la maestra notó que una de las niñas no había traído nada y que había permanecido callada durante todo el tiempo. Se sentía avergonzada porque no había traído nada.

La maestra se dirigió a ella y le preguntó:

– ¿Y vos?. ¿No has encontrado nada?

La criatura, tímidamente, respondió:

– Disculpe, señorita. Vi la flor y sentí su perfume; pensé en arrancarla pero preferí dejarla para que exhalase su aroma por más tiempo. Vi también la mariposa, suave, colorida, pero parecía tan feliz que no tuve el coraje de aprisionarla. Vi también el pichoncito caído entre las hojas, pero… al subir al árbol, noté la mirada triste de su madre y preferí devolverlo al nido. Por lo tanto, maestra, traigo conmigo el perfume de la flor, la sensación de libertad de la mariposa y la gratitud que observé en los ojos de la madre del pajarito. ¿Cómo podría mostrar lo que traje?

La maestra agradeció a la alumna y le dio la nota máxima, considerando que había sido la única que logró percibir que sólo podemos traer el amor en el corazón.

Autor desconocido.

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El verdadero amor

Era una mañana agitada, eran las 8:30, cuando un señor mayor de unos 80 años, llegó al hospital para que le sacaran los puntos de su pulgar. El señor dijo que estaba apurado y que tenía una cita a las 9:00 am.

Comprobé sus señales vitales y le pedí que tomara asiento, sabiendo que quizás pasaría más de una hora antes de que alguien pudiera atenderlo. Lo ví mirando su reloj y decidí, que ya que no estaba ocupado con otro paciente, podría examinar su herida. Durante el examen, comprobé que estaba curado, entonces le pedí a uno de los doctores, algunos elementos para quitarle las suturas y curar su herida.

Mientras le realizaba las curaciones, le pregunté si tenía una cita con otro médico esa mañana, ya que lo veía tan apurado.

El señor me dijo que no, que necesitaba ir al geríatrico para desayunar con su esposa.

Le pregunté sobre la salud de ella.

El me respondió que ella hacía tiempo que estaba allí ya que padecía de Alzheimer.

Le pregunté si ella se enfadaría si llegaba un poco tarde.

Me respondió que hacia tiempo que ella no sabía quien era él, que hacía cinco años que ella no podía ya reconocerlo.

Me sorprendió, y entonces le pregunté, ‘Y usted sigue llendo cada mañana, aun cuando ella no sabe quien es usted?’

El sonrió y me acarició la mano: ‘Ella no sabe quien soy, pero yo aún se quien es ella.’

Se me erizó la piel, y tuve que contener las lágrimas mientras él se iba, y pensé, ‘Ese es el tipo de Amor que quiero en mi Vida.’

El Amor Verdadero no es físico, ni romántico. El Amor Verdadero es la aceptación de todo lo que es, ha sido, será y no será. La gente más feliz no necesariamente tiene lo mejor de todo; ellos sólo hacen todo, lo mejor que pueden.

La vida no se trata de cómo sobrevivir a una tempestad, sino cómo bailar bajo la lluvia.

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Amor incondicional

Soy madre de tres hijos de 14, 12 y 3 años y recientemente terminé mi carrera universitaria. La ultima clase que tomé fue Sociología.

La maestra estaba muy inspirada con las cualidades que yo deseaba ver, con las cuales cada ser humano había sido agraciado.

Su último proyecto fue titulado «Sonríe». Pidió a la clase que saliera y le sonriera a tres personas y documentaran sus reacciones.

Yo soy una persona muy amistosa y siempre sonrío a todos y digo «hola», así es que pensé que esto seria «pan comido», literalmente.

Tan pronto nos fue asignado el proyecto, mi esposo, mi hijo pequeño y yo fuimos a McDonald’s una fría mañana de Marzo, era la manera de compartir un tiempo de juego con nuestro hijo.

Estábamos formados esperando ser atendidos, cuando de repente todos se hicieron para atrás, incluso mi esposo. Yo no me moví ni una pulgada y un abrumador sentimiento de pánico me envolvió cuando di
vuelta para ver que pasaba. Cuando giré percibí un horrible olor a «cuerpo sucio» y junto a mí vi que estaban parados dos hombres pobres; cuando miré al pequeño hombre que estaba cerca de mí, él sonreía, sus hermosos ojos azul cielo estaban llenos de la luz de Dios buscando aceptación.

Dijo «Buen día», mientras contaba las pocas monedas que traía. El segundo hombre manoteaba junto a su amigo -creo que era retrasado mental- y el hombre de ojos azules era su salvación.

Contuve las lágrimas. La joven despachadora le pregunto qué quería y él dijo:

«Café; es todo, señorita» porque era para lo único que tenían, ya que si querían sentarse en el restaurante para
calentarse un poco, tenían que consumir algo.

Entonces, realmente lo sentí, el impulso fue muy grande, casi alcanzó al pequeño hombre para abrazarlo, fue entonces que sentí todas las miradas en mí, juzgando mi acción. Sonreí y le pedí a la joven despachadora que me diera dos desayunos más en bandeja separada y caminé hacia la mesa donde estaban los dos hombres
sentados, puse la bandeja en su mesa y mi mano sobre la mano fría del pequeño hombre; él me miró con lágrimas en los ojos y dijo

«¡Gracias!». Me incliné dando palmaditas en su mano y le dije «No lo hice por ustedes, Dios está aquí actuando a través de mí para darles esperanza».

Comencé a llorar mientras caminaba para reunirme con mi esposo e hijo. Cuando me senté, mi marido sonrió y dijo «Es por eso que Dios te dio para mí, cariño, para darme esperanza». Nos tomamos de las manos por un momento y en ese instante supimos la Gracia con la que fuimos bendecidos para ser capaces de dar.

No somos fanáticos de la iglesia pero somos creyentes. Ese día me fue mostrada la luz dulce y amorosa de Dios.

Regresé a la universidad durante la última clase nocturna, con esta historia en mano. Entregué mi proyecto y la instructora lo leyó, entonces me miró y preguntó «¿Puedo compartir esto?» yo asentí lentamente mientras ella pedía la atención de la clase.

Comenzó a leer y me di cuenta que nosotros, como seres humanos y siendo parte de Dios, compartimos esta necesidad para sanar a la gente y ser sanados. A mi manera, se lo hice sentir a la gente en McDonald’s, a
mi esposo, hijo, a la maestra y a cada alma en el salón de clases, esa última noche como estudiante.

Me gradué con una de las lecciones mas grandes que jamás hubiera aprendido: Aceptación Incondicional. Mucho amor y compasión se envía a cada persona que lea esto y aprenda a amar a la gente y usar
lo material, no a amar lo material y usar a la gente.

Amor debería ser incondicional.

Amar debería ser inmortal.

El amor que regalamos es el único amor que conservamos.

Elbert Hubbard

 

El amor debería perdonar todos los pecados,

menos los pecados contra el amor mismo.

Y perdonar todas las vidas, menos las

vidas sin amor.

Oscar Wilde