El Poder del Ahora del libro de Eckhart Tolle
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Para huir de los chismes, cuando los demás se deleitan en ellos.
Para defender a una persona ausente a quien se crítica abusivamente.
Para ser verdaderamente hombre o mujer aferrándose a nuestros ideales, cuando esto nos hace parecer extraños o singulares.
Para guardar silencio, en ocasiones que una palabra nos limpiaría del mal que se dice de nosotros pero perjudicaría a otra persona.
Para vestirnos según nuestros ingresos y negarnos lo que no podemos comprar.
Para vivir según nuestras convicciones.
Para ser lo que somos y no pretender ser lo que no somos.
Para decir rotundamente y dignamente no, cuando los que nos rodean dicen sí.
Para vivir honradamente dentro de nuestros recursos y no deshonradamente a expensas de otros.
Para ver en las ruinas de un desastre que nos mortifique y humille, los elementos de un éxito futuro.
Para negarnos a hacer una cosa que es mala aunque otros lo hagan.
Para pasar las veladas en casa, tratando de aprender.
Creo difícil que en menos palabras puedan reunirse tan sabios conceptos y tan juiciosas advertencias.Pensar un instante nada más en cada una de ellas y procurar seguirlas, sería sin duda una gran enseñanza
Se necesita mas valor…
Autor: Jose Iriarte
¿Con qué frecuencia permites que las tonterías de otras personas cambien tu estado de ánimo? ¿Permites que otro conductor te haga enojar cuando vas manejando, o un mesero grosero, un jefe cortante o un empleado insensible arruinen tu día?
A menos que seas el Terminator, por un instante estás algo molesto.
Sin embargo, lo que distingue a una persona exitosa es lo rápido que puede enfocarse de nuevo en lo que realmente es importante. Hace 16 años que aprendí esta lección. La aprendí en el asiento trasero de un taxi en Nueva York.
Me subí a un taxi y partimos para la estación ‘Grand Central’. Íbamos en el carril derecho cuando de repente un coche negro brincó de un cajón de estacionamiento justo enfrente de nosotros.
El chofer frenó con fuerza, dio un patinazo, y por unos pocos centímetros evitó chocar con el otro carro. El conductor del otro coche, el que casi causó un accidente, volteó su cabeza y empezó a gritarnos con muchas palabrotas. El taxista sólo sonrió y le saludó amable. Así que yo le pregunté, ‘¿Por qué hizo eso?’ Ese tipo por poco destruye su auto y nos manda al hospital.
Entonces el taxista me dijo lo que ahora llamo ‘La Ley del Camión de Basura’. Muchas personas son como un camión de basura. Andan llenos de basura; llenos de frustración, enojo, y decepción. Ya que se les va amontonando la basura, necesitan un lugar en donde puedan tirarla. Si se los permites, te la echan a ti.
Cuando alguien quiere echar su basura sobre ti, no lo tomes en forma personal. Sólo sonríe, saluda, deséales lo mejor, y sigue adelante. Estarás feliz de que lo hayas hecho.
¡Así que esto era la Ley del Camión de Basura!
Empecé a pensar, ‘¿Cada cuánto permito que los camiones de basura me atropellen?’ Y ‘¿cada cuánto tomo la basura que llevan y la riego sobre otras personas… en el trabajo, en casa, en las calles?’
Fue ese día que dije, ‘Ya no voy a hacer eso.’ Empecé a ver muchos camiones de basura. Veía lo que llevaban. Veía cuando llegaban para vaciar la basura. Y como mi taxista, ya no lo tomo en forma personal. Sólo sonrío, saludo, les deseo lo mejor y sigo adelante.
Uno de mis jugadores favoritos de fútbol americano de toda la historia, Walter Payton, hizo esto todos los días en el campo de fútbol. Tan pronto como caía al suelo después de ser tacleado, se levantaba. Nunca se quedaba pensando en el evento. Payton estaba listo para hacer que la siguiente jugada fuera la mejor.
Los buenos líderes saben que tienen que estar listos para su próxima junta. Los padres buenos saben que tienen que recibir a sus hijos con abrazos y besos cuando regresan de la escuela. Los maestros y padres saben que tienen que estar totalmente presentes y dando lo mejor para las personas que les son importantes.
La gente exitosa no permite que los camiones de basura tomen el control de su día.
¿Y tú? ¿Qué pasaría en tu vida, empezando hoy, si permitieras que más camiones de basura pasaran sin que te afectaran?
Apuesto que estarías más feliz. Así que ama a las personas que te tratan bien. Olvídate de las que no lo hacen. Cree que todo sucede por una razón. Si se te presenta una oportunidad, tómala. Si algo cambia tu vida, deja que te cambie. Nadie dijo que sería fácil. Sólo prometieron que valdría la pena.
«Sé más amable de lo que es necesario, porque cada persona con la que te topas está peleando alguna batalla»
Autor: David J. Pollay
Un día, apareció una apertura en un capullo. Un hombre se sentó y observó la mariposa naciente.
Tratando durante horas de estallar su refugio y forzar el pequeño agujero a aumentarse.
Después de un tiempo le pareció al hombre que el insecto no progresaba.
Parecía que a pesar de haber avanzado un poco la mariposa casi no se movía ya.
Entonces el hombre tomó un par de tijeras y recortó delicadamente el capullo para ayudar a la mariposa a salir.
Así la mariposa surgió fácilmente. Pero tenía un cuerpo débil y sus alas arrugadas estaban atrofiadas.
– No es grave, va a desarrollarse – se dijo el hombre.
Y siguió observando la mariposa a la espera de que desplegara sus alas para volar.
Pero eso nunca llegó. La mariposa pasó el resto de su vida arrastrándose sobre su pequeño cuerpo, incapaz de utilizar sus alas desmadejadas.
Lo que el hombre, en su bondad precipitada, no había comprendido, es que el capullo demasiado apretado es un truco de la Naturaleza para forzar a la mariposa a taladrarlo, y a implicar sus alas.
A condición de sólo así … poder volar!
P.D.: Lindo Ser! A veces, de nuestras angustias, de nuestros fracasos, de nuestros duros golpes. Precisamente, se tiene necesidad. Si la naturaleza permitiera que se avanzara en la vida sin nunca encontrar ningún obstáculo, eso nos debilitaría, seríamos similares a la mariposa que hemos relatado.
Nacida demasiado deprisa, y por la fatalidad de una ayuda … le costó sus alas!
La libertad se adquiere cariñosamente…
¡Pero no se vuela sin implicarse un poco en la labor!
Un joven de hermosas ideas que solía buscar los consejos del jardinero fue a su cabaña en una noche fría y lluviosa.
Como si hubiera estado esperando su visita, el jardinero le invitó a pasar nada más al abrir la puerta; le ayudó a quitarse el abrigo mojado y le invitó a sentarse frente al fuego del hogar.
Cuando se hubo calentado un poco las manos, el joven le dijo:
Buen amigo, siento una profunda desazón en mi pecho. Desde que dejé de ser niño y comencé a pensar como hombre he venido observando el mundo que me rodea y he encontrado buenas y hermosas cosas entre los hombres y en la naturaleza que me rodea, pero cada vez más he encontrado otras que desgarran mi alma y me entristecen.
He visto que en el mundo hay injusticia y desamor, he visto la desesperanza en los ojos de los pobres y los enfermos, he visto la garra de la avaricia hacer presa en el corazón de los hombres y las brumas del odio nublando la razón entre hermano y hermano.
Y cada vez que veo estas cosas mi corazón confundido llora, y grita mi alma a los cielos buscando la razón de tanta desdicha. Y pienso que me gustaría cambiar este mundo, que todos pudieran vivir en el gozo y la armonía pero … ¿Qué puede hacer un solo hombre ante tanta aflicción y desolación?
El joven calló, ocultando su cara entre las manos.
Tú puedes cambiar el mundo, le dijo el jardinero con una voz suave.
El joven levantó la cabeza y miró al hombre desde sus ojos cansados. ¿Cómo puede cambiar el mundo un solo hombre? preguntó.
Cambiándose a sí mismo, fue la respuesta del jardinero.
No entiendo. Si cambia un solo hombre, ¿cómo puede cambiar la humanidad?
Cada hombre es la humanidad entera, lanzando su reflejo a las ardientes profundidades del cosmos, dijo el jardinero mirando al fuego. Cuando un hombre se sumerge en el océano de la luz, todos los hombres son alcanzados por la bondad de su fulgor.
Sigo sin entender, jardinero, dijo el joven con la inocencia de un niño.
No es necesario que entiendas. El pájaro no entiende los mecanismos del vuelo y, sin embargo, vuela. Está en su naturaleza volar, como está en la naturaleza del hombre alcanzar el amor.
El fuego crepitó con intensidad con la última palabra del jardinero y ambos guardaron silencio durante un momento, extasiados con la danza de las llamas en el hogar.
El joven miró al jardinero y, dudando, volvió a mirar las llamas. Giró su cabeza de nuevo hacia al hombre y por fin se decidió: ¿Y qué debo hacer para cambiarme?
No intentarlo, respondió el jardinero con una sonrisa.
Un gesto de asombro cruzó la cara del joven que abriendo la boca no atinaba a pronunciar palabra.
Si no lo intentas lo conseguirás, continuó el jardinero. Has de desear el cambio en ti, estar abierto a que la transformación tenga lugar en tu interior.
Pero si intentas provocarla comenzará una guerra en tu corazón que te dejará maltrecho y herido. Simplemente abre tu corazón y deja que la transformación tenga lugar cuando la vida lo considere oportuno. Al pájaro nadie le explica cómo debe volar. Al pez nadie le explica cómo debe nadar.
Sencillamente, un día se lanzan al viento y a la marea, y su propia naturaleza hace el resto.Es el amor el que traerá la transformación en tu alma, y con ella vendrá la transformació n del mundo. Y ensimismado en sus pensamiento, el jardinero terminó diciendo en voz muy baja:
!Cuando un hombre alcanza el AMOR, el Universo entero se estremece en su gloria!