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El sonido angelical de los grillos

grillitoEl compositor Jim Wilson ha grabado el sonido de los grillos y luego al retrasar la grabación, esta revelo algo increíble. Los grillos parecen estar cantando el estribillo de una canción en perfecta armonía. Aunque suena como voces humanas, todo lo que se escucha en la grabación proviene de los mismos grillos.
La grabación contiene dos pistas que se reproducen al mismo tiempo: el primero es el sonido natural de los grillos jugado a una velocidad regular, y el segundo es la versión más lenta de las voces de los grillos.
“Al poner más lenta la grabación en diferentes niveles, esta sencilla canción comenzó a transformarse en algo místico y complejo… casi humano.”

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El nacimiento de un Arbol

growingEl siguiente video muestra el proceso de nacimiento de un roble desde el momento en que la bellota es plantada hasta que se transforma en una plántula que despliega sus primeras hojas.

Según cuenta Neil Bromhall, autor de este vídeo, la bellota fue plantada en septiembre. Para poder apreciar el crecimiento de la raíz hubo que esperar hasta enero, mientras que los primeros brotes aparecieron en febrero. En marzo la planta alcanzó la superficie y comenzaron a formarse las hojas que, finalmente, se desplegaron completamente en abril.

El proceso, que en la naturaleza se extendió durante ocho meses ha sido condensado en apenas tres minutos mediante un «time lapse». Esta técnica permite crear la ilusión de movimiento a partir de la reproducción consecutiva de imágenes fijas.

En este caso, cada fotograma del vídeo corresponde a una fotografía tomada con una diferencia de dos horas con respecto a la anterior, lo que nos permite apreciar un hermoso proceso que, de otra manera, pasaría totalmente desapercibido a nuestros ojos.

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Cuando la ciencia es arte

Seis fotógrafos contemporáneos con un hilo conductor: la flora. La exposición ‘Botánica. After Humboldt’ reúne obras de Manel Armengol, Alberto Baraya, Joan Fontcuberta, Juan Carlos Martínez, Rafael Navarro y Juan Urrios ¿La finalidad? Que el espectador se acerque a la ciencia a través del arte.

Esta muestra, organizada por Acción Cultural Española, el Centro de Arte y Naturaleza-Fundación Beulas de Huesca y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, permite que coincidan en el mismo espacio la fotografía contemporánea y los grabados originales provenientes de archivos y colecciones del siglo XVIII -los primeros que se hicieron en España- que aún se conservan en Calcografía Nacional.

Entrar a la sala es como internarse en un jardín botánico. Aproximaciones de flores ampliadas y dispuestas en cajas de luz se intercalan con los grabados originales de los primeros botánicos. Estos trabajos de Juan Urrios inauguran la visita. Una hoja, vista desde muy cerca, despliega su nervadura. “Son estructuras parecidas a los tejidos neuronales y a las carreteras. Es un patrón que se repite en la naturaleza y en las actividades humanas”. Quien habla es Rosa Olivares, comisaria de la exposición y para quien la botánica es la puerta de entrada a un conocimiento más amplio: “Esta ciencia se sigue desarrollando porque se aprende de ella. Un ejemplo es la disposición de los chips informáticos, que se crearon basándose en patrones vegetales. Pero también aprendemos de toxicología, medicina, morfología e, incluso, arte”.

Para ella, la ironía de la exhibición procede de la lectura que le otorgan los fotógrafos a la realidad a través de la lente de la cámara: “Los grabadores clásicos simplemente reproducían las características físicas de las plantas y las flores. Ahora, con las herramientas tecnológicas, se despliegan muchísimas posibilidades de interpretación”.

En este caso la ficción supera a la realidad. En un intento de transmitir lo que ocurre con la naturaleza en nuestros días, Joan Fontcuberta ha elaborado la serie ‘Herbarium’: fotografías de plantas que no lo son. El artista ha recolectado y dispuesto una serie de objetos -que no tienen nada que ver con el mundo vegetal- de tal manera que parecen retratos de flores y plantas. ¿El resultado? Un herbario inexistente, pues donde parece haber un espécimen natural, hay cualquier cosa menos eso.

Algo parecido propone el colombiano Alberto Baraya, quien ha clasificado, tipificado y reproducido una serie de flores… de plástico. En su obra, las protagonistas son plantas artificiales, por lo que Olivares ha denominado al artista un “científico irónico”. Esta muestra refleja cómo el mundo natural ha tenido que ir cediendo los espacios ornamentales a lo plástico y artificial.

Y como la botánica estudia el detalle de las plantas y no el conjunto, la obra de Juan Carlos Martínez, el más joven de los expositores, rompe la dinámica del recorrido. Su tratamiento del tema da un vuelco a la tónica pues el fotógrafo ha inmortalizado lugares (parques, terrenos, plazas) en los cuales las pícaras plantas se disponen creando refugios naturales para entablar relaciones furtivas. En un guiño descarado a la palabra ‘esperma’, la muestra se denomina ‘Subfilim spermopsida’ y, según Olivares, “plasma el lado hedonista, que también existe, de las expediciones botánicas”.

Fuente: El mundo

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Ayudas que Matan (Reflexion)

Un día, apareció una apertura en un capullo. Un hombre se sentó y observó la mariposa naciente.

Tratando durante horas de estallar su refugio y forzar el pequeño agujero a aumentarse.

Después de un tiempo le pareció al hombre que el insecto no progresaba.

Parecía que a pesar de haber avanzado un poco la mariposa casi no se movía ya.

Entonces el hombre tomó un par de tijeras y recortó delicadamente el capullo para ayudar a la mariposa a salir.

Así la mariposa surgió fácilmente. Pero tenía un cuerpo débil y sus alas arrugadas estaban atrofiadas.

– No es grave, va a desarrollarse – se dijo el hombre.

Y siguió observando la mariposa a la espera de que desplegara sus alas para volar.

Pero eso nunca llegó. La mariposa pasó el resto de su vida arrastrándose sobre su pequeño cuerpo, incapaz de utilizar sus alas desmadejadas.

Lo que el hombre, en su bondad precipitada, no había comprendido, es que el capullo demasiado apretado es un truco de la Naturaleza para forzar a la mariposa a taladrarlo, y a implicar sus alas.

A condición de sólo así … poder volar!

P.D.: Lindo Ser! A veces, de nuestras angustias, de nuestros fracasos, de nuestros duros golpes. Precisamente, se tiene necesidad. Si la naturaleza permitiera que se avanzara en la vida sin nunca encontrar ningún obstáculo, eso nos debilitaría, seríamos similares a la mariposa que hemos relatado.

Nacida demasiado deprisa, y por la fatalidad de una ayuda … le costó sus alas!

La libertad se adquiere cariñosamente…

¡Pero no se vuela sin implicarse un poco en la labor!