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Las Vacunas

Las bacterias son el primer signo de vida en el universo. El ser humano, como se ha dicho, contiene una cantidad de bacterias diez veces superior al número de sus células: vivimos en simbiosis con ellas y las necesitamos para transformar la materia. Así pues, son indispensables para la vida, pero son las primeras en ser víctimas de los antibióticos.

Las vacunas impiden a las bacterias hacer su trabajo, y sin ellas algunos importantes procesos de transformación no pueden tener ya lugar. No tiene ningún sentido impedir a nuestros amigos colaborar. Con las vacunas lo que hacemos es crear el caos en nuestro cuerpo que no está en condiciones ya de distinguir entre lo útil y lo perjudicial: todo nuestro aparato de «reconocimiento» es puesto patas arriba y nuestro sistema inmunitario se debilita por dicha razón: de aquí a las enfermedades por inmunodeficiencia no hay más que un paso.

Cada uno de nosotros nace en un lugar y en una época que están impregnados de un cierto número y tipo de microbios, a los que nos adaptamos durante toda la existencia. Si tenemos la costumbre de trabajar en el huerto o de caminar con los pies descalzos, nos sucederá que nos haremos a menudo pequeñas heridas; cada vez el organismo, en fase de reparación, activará sus defensas en una especie de «antitetánica» espontánea, y poco a poco nos volveremos inmunes al tétanos y a sus toxinas, a las que nos habremos habituado de forma gradual. Es el famoso principio de Mitrídates: ¡unas pocas gotas de veneno todos los días para hacer que la dosis letal ya no lo sea! Pero si nos permitimos el lujo de no vivir nunca en medio de la naturaleza, de no caminar descalzos, de no pincharnos o cortarnos, entonces se volverá útil la vacuna antitetánica. Sigue siendo cierto, de todas formas, también en este caso, que cualquier reacción bacteriológica se produce en una fase de reparación (vagotonía) la que por tanto presupone la existencia de un conflicto al inicio.

No es menos cierto que cuando tomamos el avión para dirigirnos a tierras lejanas entramos en contacto con microbios que nuestro organismo no reconoce y a los que no está adaptado; entonces podemos contraer enfermedades a veces incluso mortales y en este caso se hacen necesarias las vacunas; los viajes en avión, en efecto, no están todavía previstos por nuestra biología; el «plano biológico» del hombre prevé únicamente lentos desplazamientos que le permiten adaptarse de forma paulatina a las nuevas condiciones ambientales.

En cuanto a las epidemias, presentan todas ellas una misma adaptación: un inicio, un apogeo y un decrecimiento; si consultamos las estadísticas de la O.M.S. (Organización Mundial de la Salud) resulta evidente que todas las campañas de vacunación han sido emprendidas en el momento en que la epidemia estaba en fase decreciente y que, inmediatamente después del suministro de la vacuna, la enfermedad ha rebrotado con fuerza en vez de disminuir; ¡sólo después de un cierto tiempo volvía a decrecer!

Cada cual es libre de sacar sus propias conclusiones…

Robert McNamara, ex presidente del Banco Mundial y ex secretario de Estado norteamericano, declaró un día:

«Hay que tomar drásticas medidas de reducción demográfica incluso en contra de la voluntad de la población. Reducir la tasa de natalidad se ha revelado imposible o insuficiente. Por tanto, hay que aumentar la tasa de mortalidad

¿Cómo? Con medios naturales: el hambre y la enfermedad

y las vacunas forman parte de este plan premeditado


Texto: «J’ai tour compris«, n. 2, febrero de 1987, Editions Machiavel, en: Guylaine Lanctót, La mafia de lla sanita Ediaioni Amrita y Marco Edizioni


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Simbologia en los Murales del Banco de America

Muy a la vista, en el vestíbulo del Banco de América hay frescos “escalofriantes”, llenos de símbolos ocultos.  

Aún más inquietante es el hecho de que las imágenes parecen predecir los acontecimientos de un cambio radical en el mundo en un futuro no muy lejano.

¿Se oculta en los murales la predicción de la llegada del Nuevo Orden Mundial? Vamos a ver el significado oculto de los símbolos que se encuentran en los frescos del Banco de América.

Un lector de Infowars me envió fotos de algunos murales muy extraños del Centro Corporativo del Banco de América en Charlotte, Carolina del Norte. Ni que decir tiene que de inmediato me llamó la atención, ya que estaba asombrado por su simbolismo y su mensaje. Yo también no podía dejar de relacionarlos con los murales de la ominosa Aeropuerto Internacional de Denver.
Pintado por Benjamin Long, las pinturas giran en torno a temas como “hacer edificios, el caos, la creatividad, la planificación y el conocimiento en una” mezcla de audacia y realismo abstracto, resaltados con toques dorados “.
Los tres frescos sobre el vestíbulo del Centro Corporativo del Banco de América.
Aunque normalmente leemos de izquierda a la derecha, hay pistas dentro de los frescos que insinúan a los espectadores para que vean las pinturas del derecha a izquierda.
La “planificación” etapa (visualmente representado por el fresco de la derecha) es normalmente el primer paso de cualquier proceso por lo que tendría sentido que comenzara desde allí.
Hay también una alusión al simbolismo alquímico en la cronología de los frescos, así que vamos a empezar con el de la derecha:
Fresco de la derecha
El fresco de la derecha es denominado Planificación / Conocimiento. Una lectura esotérica de su simbolismo revela exactamente lo que se planea y lo que el conocimiento se refiere.
Joven masón en un suelo masónico
Vemos aquí un joven muchacho rubio de pie sobre un piso con el patrón estándar masónico de tablero de ajedrez. Sus pies se colocan en un ángulo de 90 grados, de acuerdo con el ritual de iniciación masónico:
“P. De regreso a la Logia, ¿donde estabas colocado como joven aprendiz? A. En la esquina noreste, mis pies formaban un ángulo recto, cuerpo erguido, a la diestra del Venerable Maestro en el este, un hombre de bien y Mason, y fui dado estrictamente a su cargo cada vez que camine y actúe como tal “. – Malcolm C. Duncan, ritual masónico de Duncan y el Monitor
Al parecer, debajo del niño hay personas vestidas con trajes de negocios, estrategias, aparentemente mientras señala al joven masón. ¿El niño representa la “nueva generación”?
Este chico rubio me recuerda al muchacho rubio que aparece en el centro de uno de los murales del Aeropuerto Internacional de Denver.
Chico rubio martilleando una espada en una reja de arado. Tenga en cuenta que el niño lleva un traje tradicional bávaro … ¿tal vez como los Illuminati bávaros?
Zarza ardiente, la mujer en el Cubo y la Pirámide
Sobrecarga de simbolismo
Detrás del niño hay un árbol en llamas, que es una referencia a la zarza ardiente del Antiguo Testamento. La zarza ardiente es de gran importancia en el ritual masónico, especialmente para el grado 33, cuyos miembros son considerados como “cercanos a la Zarza Ardiente”.
“En el tercer Éxodo hay constancia de que, mientras Moisés guardaba las ovejas de Jetro en el Monte Horeb,” el Señor se le apareció a él en una llama de fuego en medio de un arbusto, y le comunicó a él por la primera vez su Nombre. Este hecho se conmemora como la zarza ardiente del Royal Arch Degree.
En todos los sistemas de la antigüedad, el fuego es adoptado como un símbolo de la Deidad, y la zarza ardiente, o el monte lleno de fuego que no se consume, de donde salió el Tetragrammaton, es el símbolo de la Divina Luz y Verdad, se considera en los grados avanzados de la masonería, como el Oriente en la parte baja, como la gran fuente de la verdadera luz masónica, por que los Consejos Supremos del Grado Treinta y tres fechan su balustres o documentos oficiales, “cerca del PP” o zarza ardiente, para dar a entender que son , en su propio rito, la fuente exclusiva de toda la instrucción masónica “.
– Albert G. Mackey, Enciclopedia de la Francmasonería, Parte 1
En el fondo es una pirámide egipcia, el último símbolo de los Misterios en las enseñanzas ocultas.
Una extraña característica de la pintura es la mujer que aparece atrapada dentro de un cubo transparente, donde cuelga con hilos que viene del cielo. ¿Ella representa al hombre común, atrapado en los confines del mundo material (ocultamente representado por el cubo) y manipulados por las fuerzas invisibles desde arriba?
Escaleras y Sol Negro
La escalera de Jacob y un sol negro.
A la izquierda de la imagen las escaleras, al parecer, que conduce a los cielos, un símbolo clásico que representa el camino a la iluminación a través de los misterios de la Masonería.
Un grabado masónico que representa las escaleras que conducen desde la planta masónica al “exterior”
En el cielo hay un Sol Negro, otro símbolo de un significado esotérico.
Las tradiciones herméticas enseñan la existencia de dos soles, uno invisible y etéreo hecho de puro “oro filosófico” y por otra parte el material, el único que el profano puede percibir, conocido como Sol Negro.
En la alquimia, el Sol Negro (Sol niger) es el nombre del resultado de la primera etapa de la Magnum Opus.
La alquimia Magnum Opus (o Gran Obra) comienza con el “oscurecimiento” – la calcinación de los metales en bruto – y termina con su transmutación en oro puro.
Hoy en día, el símbolo del Sol Negro se asocia sobre todo con el nazismo esotérico y cultos como el Templo de Set. También se encuentra en lugares extraños, tales como:
Casa Bracken, Londres. El Sol Negro con la cara de Winston Churchill.
… Y, una vez más, el Aeropuerto Internacional de Denver.
En el diseño del suelo el DIA es representado con un sol negro que se mueve delante del sol de oro
El fresco de la derecha parece, pues, representar el primer paso de una “Gran Obra” que debe llevarse a cabo, simbólicamente representado por el sol negro.
Los hombres vestidos con trajes (uno de ellos curiosamente se parece a Adam Weishaupt), parecen estar preparando una nueva generación de jóvenes masónes. Mientras tanto, el “profano” parece estar estacionado en un cubo transparente, controlado por titiriteros invisibles.
Fresco de en medio
El fresco de en medio, Caos / Creatividad, representa un período de transición turbulenta. Muchos detalles dentro de la pintura describen esta crisis profunda, que parece estar afectando a toda la parte de la sociedad y la civilización.
Nos encontramos con figuras militares y religiosas, personas que protestaban y mucho más.
Cables, redes y soldados en las calles le dicen a los espectadores que este período de crisis es también de opresión. La monja no parece muy contenta tampoco.
A la izquierda de la pintura hay una persona que lleva un traje de riesgo biológico, haciendo alusión a una especie de guerra química.
Persona con un traje de gas
Por esta razón, y muchas más, creo que esta pintura es muy similar a uno de los murales del aeropuerto de Denver … la más infame.
Este mural retrata una figura militar con una máscara de gas y oprimiendo a una fila interminable de gente triste. La guerra química, la represión militar, los bebés muertos
Si nos fijamos en la parte superior del fresco, vemos seres translúcidos girar con el fuego, tal vez lo que implica que la crisis también está ocurriendo en un nivel metafísico, cósmico o astral.
Cuerpos desnudos girando en un vórtice de fuego
Esta forma redonda de fuego también se puede comparar a un sol. Su color dorado pálido y la transparencia de sus cifras pueden estar asociados con el paso intermedio de la obra alquímica gran llamado “blanqueamiento”.
Jung, en comparación con este paso la madrugada, la preparación para la siguiente etapa y final, que es la salida del sol, que se caracteriza por el color rojo. ¿Cuál es, por supuesto, el color más prominente del fresco SIGUIENTE?.
El fresco de la izquierd se centra en el tema de “Fabricar/construir”.
La figura principal del fresco es un trabajador sosteniendo una pala, contemplando el trabajo realizado. En su bolsillo trasero hay un trozo de tela roja, un detalle simbólico en el contexto de esta imagen. En efecto, existe un gran énfasis en el color rojo en este fresco, que, como se mencionó anteriormente, es también el color asociado con el último paso de la alquimia Magnum Opus: Rubedo, la “Red de trabajo”.
En las enseñanzas ocultas, la transformación alquímica puede ocurrir en varios niveles: a nivel material, donde metales en bruto se transmutan en oro puro, sino también a nivel espiritual y filosófico, donde el hombre profano se convierte en un “hombre regenerado”. 

En la tradición secreta de la sociedad, el mundo entero se considera el tema de la transformación alquímica, sino que se dice que es un plano imperfecta que necesita ser “transmutados en oro”, a fin de reflejar los cielos, de acuerdo con el axioma hermético “como arriba, es abajo “.

¿Es un Nuevo Orden Mundial la “Gran Obra” de la élite oculta?

Gigante durmiendo
¿Está muerto o dormido? Y ¿qué significa “EQ”?
Un detalle curioso del fresco es esta mezcla de hombre con la tierra, al parecer en un sueño profundo … o está enterrado?
Esta es también una reminiscencia al pequeño niño dormido en los murales del Aeropuerto de Denver.
Un niño indefenso dormido (o muerto), bajo una manta roja
¿Cuál es el significado de los Frescos?
Como la mayoría del arte elitista, los frescos exhibidos en la sede de Banco de America, el mayor banco de los Estados Unidos, cuenta una historia destinada a ser descifrada por los que saben. Los frescos parecen representar tres etapas de la transformación del mundo – la planificación, el caos y los logros – y están codificados por color para ser análogos a las tres etapas de la alquimia hermética: Nigredo (negro), albedo (blancura) y Rubedo (enrojecimiento)
Los frescos tienen muchas semejanzas con los murales del Aeropuerto Internacional de Denver, que también representan las fases progresivas de una profunda transformación de la sociedad después de un período de intensa agitación.
El primer fresco muestra una amplia gama de símbolos ocultos, algunos se refieren directamente a la masonería.
Esto es bastante sorprendente que la pintura se encuentre en el vestíbulo de la sede del banco más predominante de los Estados Unidos y no en una logia masónica … pero quizás hay una cierta superposición.
Los que están “en el saber” y ha sido iniciado en los misterios son los que están cualificados para llevar a cabo el proceso de planificación, que en esta pintura parecen ser los hombres de traje, cuyos vínculos coincide con el piso en damero blanco y rojo, y que planes hacer para la futura generación, representada por el joven rubio masón.
En el segundo fresco, los disturbios civiles, disturbios, protestas y la represión están todos los que tienen lugar. Históricamente, las masas sólo suelen entrar en una revuelta pura y simple cuando sus condiciones de vida se deterioran de manera significativa o cuando las políticas enormemente impopulares son adoptadas. ¿Esta pieza se refieren a la pérdida de las libertades civiles y el surgimiento de un estado policial? También hay un aspecto metafísico de la imagen, representada por los cuerpos desnudos que parecen que giran alrededor del sol, lo que implica que el período de turbulencias también está ocurriendo a un nivel cósmico.
El último fresco da un sentido de “misión cumplida”, con la figura dominante de la obra, a la vez que transmite el mensaje de que “el trabajo nunca está totalmente hecho” como mano de obra siguen siendo difíciles en el trabajo en la clandestinidad. Esto es una reminiscencia de la película Metrópolis, donde una clase de trabajadores silenciosamente esclavos lejos del movimiento clandestino sostienen la utopía de la élite. Tampoco puedo dejar de recordar los 33 mineros chilenos , mientras miro a los trabajadores …
En conclusión

Los frescos del Banco de América son un ejemplo más de la agenda de la elite que se “oculta a la vista”. Estas imágenes gigantes, a la vista de todos, pero diseñado para ser entendido por pocos, describen la filosofía de los gobernantes de la élite, su conocimiento oculto y sus planes para el futuro. Como es el caso de todas las obras de arte, es posible interpretar estas obras en numerosos niveles y llegar a conclusiones diferentes.
Es, sin embargo, difícil de ignorar los temas recurrentes que se encuentran en ”Sitios Siniestros” que se describe en The Vigilant Citizen: simbolismo oculto frecuente, la que anuncia una “nueva era”, el desprecio por las masas lo profano, la celebración de la represión y la guerra, etc .
Al comparar los frescos del Banco de América con el arte en el Aeropuerto de Devenr y la Guias de piedara Georgia , podemos encontrar una consistencia definitiva en su simbolismo, su tono y su mensaje. Esto me lleva a creer que el mismo grupo está detrás de todos esos sitios y muchos más. Sean quienes sean, sabemos algunas cosas con certeza: son muy ricos, muy poderosos y no me gusta … porque no eres uno de ellos.
Fuente: The Vigilant Citizen
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Lo que el océano esconde

«Sí, Solón, hubo un tiempo, antes de la más grande destrucción por las aguas, donde la ciudad que es hoy de los atenienses era, de todas, la mejor para la guerra (…) En ese tiempo se podía pasar por este mar. Había una isla delante de ese pasaje que ustedes llaman las Columnas de Hércules (…). Ahora bien, en esta isla Atlántida, sus reyes habían formado un gran y maravilloso imperio (…).”Fragmento de El Timeo, de Platón.

Durante el verano del año 2000 el científico y explorador oceanógrafo Robert Ballard,  al frente de una expedición en el Mar Negro, encontró huellas de asentamientos humanos a más de 100 m. de profundidad. La noticia fue ampliamente difundida por los medios de comunicación pues constituía una constatación de que en el pasado, el nivel del mar se encontraba más bajo que en la actualidad.

Sin embargo los científicos tienen pocas dudas al respecto; durante los últimos 100.000 años, los niveles oceánicos han sufrido fuertes oscilaciones,  pero siempre por debajo de la cota actual. Debido a que el planeta se encontraba inmerso en la llamada Cuarta Glaciación,  el agua que se evaporaba de los océanos no volvía a ellos en la misma proporción pues se acumulaba en forma de hielo y nieve sobre las tierras emergidas. Al no recuperar estas aguas evaporadas, los mares bajaban de nivel, tanto más cuanto mayor fuera la bajada de las temperaturas. Se estima que en el periodo más frío de la glaciación, -que se conoce como “máximo glacial”-, el nivel del mar llegó a estar entre 120 y 140 m. más bajo que en nuestros días. Finalmente, hace entre 20 y 18 mil años, dio comienzo el periodo de desglaciación, que duró hasta hace 8 mil años y el nivel del mar aumentó hasta ser el que tenemos en la actualidad.

Nivel del mar durante los últimos 140.000 años, según las terrazas de coral de Huon (Nueva Guinea). El descenso del nivel del mar provocó la emersión de vastas extensiones de plataformas marinas. (El grosor de la línea de variación indica la incertidumbre en el análisis) La tabla aparece en el libro «Historia del clima de la Tierra» del profesor Antón Uriarte Cantolla.

Dado que se estima que nuestra especie surgió en el sureste de África hace entre 130 y 150 mil años, no es de extrañar que existan vestigios de asentamientos humanos a las profundidades en las que los halló Ballard, no sólo en el Mar Negro, si no en otros muchos lugares del planeta. Mientras se extendían por todos los continentes, nuestros ancestros sufrieron los rigores de un clima sensiblemente más frío, en unas tierras con unas líneas de costa más bajas que las actuales.

El problema, la controversia, surge cuando se encuentran estructuras sumergidas cuya construcción requiere de unos conocimientos, unas herramientas, una organización social, en definitiva un nivel de civilización que la Arqueología ortodoxa no otorga a pueblos que vivieron como poco hace 10.000 años.

Ahora, si al lector le place, emprenderemos un viaje a la búsqueda de restos de antiguas construcciones,  vestigios de pretéritas y desconocidas civilizaciones que vivieron a orillas de un mar más bajo que el actual.

 

Yonaguni

Situada en el océano Pacífico, a apenas 70 millas de la costa oriental de Taiwán y a 300 millas al suroeste de Okinawa, la isla japonesa de Yonaguni  constituía hasta hace unos años un destino turístico menor para aficionados al buceo japoneses. Sin embargo, en 1985 tuvo lugar un descubrimiento en sus fondos marinos que ha hecho que el nombre de la pequeña isla sea conocido en todo el mundo. Aquel año, el guía de buceo local Kihachirō Aratake, cuando buscaba nuevos lugares donde poder practicar buceo, se topó con lo inesperado. En plena inmersión en una zona conocida como Iseki Point, ante sus ojos aparecieron unas espectaculares estructuras líticas que parecían los restos de un antiguo y majestuoso monumento hecho por el hombre.

 

Poco tiempo después, el Dr. Masaaki Kimura, profesor del Departamento de Ciencias Físicas y Terrestres en la Universidad de Ryukyus, Okinawa, se interesó por el descubrimiento y desarrolló un proyecto para cartografiar la estructura hallada por Aratake. Aunque se ha especulado mucho acerca de si se trata de una formación geológica natural o de una obra hecha por el hombre, el Dr. Kimura, tras más de 15 años de investigación en los que él y su equipo han efectuado más de 140 inmersiones en  la zona, ha llegado a la conclusión de que el  Monumento Yonaguni, (como se le conoce en Japón), es, en su totalidad, una construcción artificial, tallada en la roca viva por manos humanas. Además de la estructura principal, se han encontrado otras en sus alrededores. Una de ellas es un  curioso recinto llano rodeado de rocas que quizás fueran talladas a modo de gradas y que ha recibido por parte del equipo del Dr. Kimura, el nombre de “El Estadium”, por su semejanza con un lugar destinado a albergar ceremonias o incluso algún tipo de espectáculo.
Teniendo en cuenta su antigüedad y que toda la zona ha sufrido a lo largo de la historia numerosos y fuertes seísmos, el estado de conservación de estos conjuntos es asombroso.

Es probable que el Monumento Yonaguni fuese tallado aprovechando la configuración natural de las rocas donde se encuentra y esto hizo que tuviera ese aspecto “escalonado”. Pues bien, si tenemos en cuenta su antigüedad y la procedencia de los grupos humanos que poblaron el continente americano, ¿serían construcciones como la de Yonaguni inspiradoras de las pirámides escalonadas que luego se construyeron en América?…

Esculpidos en la piedra viva, estos escalones recuerdan a los de Yonaguni pero… se encuentran en los Andes, en Quenko, cerca de Cuzco, Perú.

Y estos, también en América del Sur, pertenecen a la fortaleza Inca de Sacsahuamán.

Por otro lado, los geólogos admiten la posibilidad de que durante la era glacial quedase al descubierto una basta extensión de terreno que, a modo de puente, llegó a unir Okinawa con Yonaguni, continuando hasta Taiwán que, a su vez, formaba parte de las tierras continentales. Junto con el hecho de que en aguas de Okinawa también se hayan encontrado restos sumergidos, lo encontrado en Yonaguni daría nuevos pábulos a las leyendas sobre un continente perdido en el Pacífico llamado Mu. En cualquier caso, dada su antigüedad, el Monumento Yonaguni constituiría una de las construcciones humanas más antiguas, anterior en varios miles de años a las pirámides egipcias, (según su datación oficial) y representaría tener que admitir que el pueblo que lo construyó poseía niveles de civilización inesperados para la época.

Por el momento la arqueología ortodoxa no se ha pronunciado con claridad sobre este descubrimiento.

El Monumento Yonaguni 1 es una estructura tallada en la roca viva hace como poco 10.000 años, que es cuando los geólogos estiman que estaba por encima del nivel del mar. Tiene una longitud aproximada de 120 m. una anchura de 40 m. y una altura de 20 m. Su base descansa a una profundidad de 25 m. y su parte superior se encuentra a 5 m. de la superficie. Se especula sobre  si era una especie de templo o tenía funciones defensivas.

En esta especie de Moai, el equipo del Dr. Kimura cree encontrar la tosca representación de un rostro humano.

 

 

 

 

La Atlántida… Siempre la Atlántida

Es de suponer que cuando Platón recogió en sus diálogos, (en el Timeo y en el Critias), el mito de la Atlántida, no pensó en los ríos de tinta que tal hecho iba a hacer correr en el futuro. Pero así ha sido. Mucho se ha escrito sobre la Atlántida y mucho se la ha buscado. La idea de una utópica civilización que floreció en una isla situada “más allá de las Columnas de Hércules”, alrededor del año 10.000 a.C. nada menos, que fue tragada por el océano, ha fascinado desde siempre a las imaginaciones inquietas. Se la ha supuesto situada en las islas Canarias, en las Azores, en la península Escandinava, en Groenlandia… Incluso se la ubicó en una isla griega en el mar Egeo llamada Thyra, (sepultada por una erupción volcánica alrededor del año 1500 a.C.), cuando no en la mismísima isla de Creta. Pero en ninguno de estos lugares se han encontrado restos arqueológicos que puedan ser prueba irrefutable de su presencia.

Otros investigadores han defendido la idea de que la Atlántida pudo asentarse en el continente antártico y que sus restos se hallan bajo su grueso manto de hielo. Para ello, sostienen  que, antes del final de la última glaciación, la Antártida se ubicaba en una latitud más al norte de la actual, con un clima menos frío, que hubiera permitido el desarrollo de asentamientos humanos. La enorme acumulación de hielo en los polos durante esa época, habría producido un relativamente rápido deslizamiento de la corteza terrestre hasta situar a la Antártida en su emplazamiento actual. Sin embargo, no existen evidencias geológicas de que esto se halla producido. No existe rastro de ello en los registros paleomagnéticos de las rocas, ni en la Antártida, ni en los fondos oceánicos, ni en los otros continentes. Así mismo, estudios geológicos sobre la datación de la apertura del Estrecho de Drake, (entre la Antártida y el cono sur americano),  sitúan este hecho hace 41 millones de años, lo que coincide con la datación del origen de la placa de hielo antártico. Para los científicos, la idea de que la Antártida se desplazó hasta su ubicación actual hace unos miles de años es, sencillamente, un disparate.

También hay quien ha querido identificar a la Atlántida con el continente americano. En 1968, fueron encontrados bajo las aguas de Bimini, en las islas Bahamas, unas formaciones rocosas cuyas características hicieron pensar a algunos que podrían tratarse de evidencias arqueológicas, pero esto no se confirmó.

Formaciones rocosas en el fondo marino de Bimini, Bahamas. Aunque se ha especulado sobre su posible origen artificial, no se han producidos otros hallazgos que confirmen esta idea. La opinión más generalizada es que se trata de una formación geológica natural.

Recientemente el hallazgo de estructuras de piedra, de posible origen artificial, sumergidas a 650 m. de profundidad cerca de la costa sur occidental de la isla de Cuba, ha vuelto a poner de actualidad esta idea. (Véase recuadro adjunto).

En el año 2001, cuando se realizaban trabajos de prospección del fondo marino con un sonar de barrido lateral, en aguas de la isla de Cuba, se encontraron unas sorprendentes estructuras sumergidas a más de 600 m. de profundidad que, por su aspecto y en palabras de Manuel Iturralde, uno de los geólogos más reputados de Cuba, “no formaban parte de la geología de su entorno”. En Marzo de 2003, el periodista e investigador Luis Mariano Fernández viajó a Cuba en donde se entrevistó con Iturralde y con Paulina Zelinsky, la oceanógrafa que se encontraba al frente de la expedición que dio con el hallazgo. La Dra. Zelinsky confirmó al periodista español que se habían observado enormes bloques de piedra con formas geométricas perfectas, que parecían cortados y encajados unos con otros por manos humanas. Luis Mariano Fernández regresó a España con imágenes del descubrimiento que la propia Dra. Zelinsky le facilitó y que fueron dadas a conocer por primera vez en España.
Algunas de esas imágenes y las entrevistas fueron publicadas en su día por la revista Enigmas.

En la actualidad estos asombrosos hallazgos se encuentran en fase de exploración.

Impresionante imagen sonar de las estructuras. Su grado de simetría es sorprendente.

La Dra. Zelinsky entrevistada por Luis Mariano Fernández

 

De confirmarse este descubrimiento, aún en investigación, quizás habría que revisar los cimientos de la Historia, pero no parece lógico situar la Atlántida en un lugar geográfico tan alejado del mar Mediterráneo, teniendo en cuenta que las crónicas de los antiguos griegos nos hablan de que los atlantes comerciaron y mantuvieron guerras con pueblos de la rivera mediterránea.

Entonces, ¿existió realmente la Atlántida o se trata de un mito del mundo antiguo? Para algunos investigadores no hay dudas respecto a que civilizaciones antiguas poseyeron niveles de desarrollo y conocimientos técnicos superiores en algunos aspectos a los que se tuvieron en tiempos posteriores. Se ha querido ver en esto la influencia de una civilización superior anterior, desconocida aún para la Arqueología. Sin embargo el problema surge cuando se piensa en la cronología que otorga Platón a la Atlántida: 10.000 años a.C. Veamos por qué.

Tradicionalmente historiadores y antropólogos, han vinculado la aparición de las primeras civilizaciones humanas al descubrimiento de la agricultura. Cultivar la tierra acabó con la necesidad de la vida nómada que llevaban los grupos de cazadores-recolectores anteriores a las primeras sociedades agrícolas. También produjo excedentes de alimentos, con lo que no todos los miembros válidos del grupo tuvieron que dedicarse a su obtención. Esto permitió la existencia de artesanos, de una incipiente clase dirigente y del inicio de actividades de intercambio comercial con otros pueblos. En algunos lugares, como en Mesopotamia, el valle del Indo y el valle del Nilo, las inundaciones anuales de sus ríos ocasionaban una fertilización natural de las tierras adyacentes, que producían por ello abundantes cosechas. Fue en estos valles donde aparecieron las primeras civilizaciones humanas conocidas. Podemos inferir por tanto, la siguiente proposición: para que se produzca una civilización, deben existir excedentes de producción de alimentos. Pero, aunque existen algunas evidencias de que en ciertos lugares la agricultura empezó a utilizarse en fechas próximas al año 10.000 a.C., no es hasta varios milenios después que su uso comienza a generalizarse. Por tanto los historiadores son reacios a admitir la posibilidad de que una cultura alcanzase el grado de “civilización” con anterioridad a estas fechas.

Pues bien, ya tenemos las pistas necesarias para tratar de ubicar la Atlántida.

Debemos buscar un lugar “más allá de la Columnas de Hércules”, pero no lejos del Mediterráneo, en donde, en torno al año 10.000 a. C., sin mediar la agricultura, pudieran producirse excedentes de alimentos.

Y ése lugar existió.

 

La Carta Náutica del Estrecho de Gibraltar
del año 10.000 a.C.

Como hemos visto en la tabla cronológica de los niveles oceánicos, 12.000 años antes del presente, el nivel del mar se encontraba alrededor de 100 m. más bajo que en la actualidad y llevaba muchos miles de años por debajo de esa cota. Si dibujamos una carta náutica del Atlántico con estos datos, nos aparecen algunas islas que hoy día se hallan sumergidas, como es el caso de la dorsal conocida como “Gorringe Ridge”, a poco más de 100 millas al Este-Sureste del actual Cabo de San Vicente. Pero es, en mi opinión, más interesante lo que ocurre en las inmediaciones del propio Estrecho de Gibraltar. Nos aparece un paso más largo y más angosto, si cabe, con algunas islas en medio y una gran extensión de terreno que hoy está bajo el mar.

El Estrecho 10.000 años a.C. (En color marrón oscuro, las tierras emergidas en la actualidad). Las rocas de Gibraltar (antigua Calpe) al norte y de Jebel Musa (antigua Abila) al sur, eran consideradas en el mundo antiguo como “Las Columnas de Hércules”. Se aprecia la aparición de una isla de 5 Km. de largo por 3 Km. de ancho, con lo que pudo ser un pequeño puerto natural abierto al Este. Este emplazamiento, hoy sumergido, recibe en la actualidad el nombre de “Bajo Majuan”. A poco más de 20 Km. de este lugar, existe una localidad gaditana que tiene un nombre tan evocador como “Atlanterra”

Pues bien, podemos considerar que  aquellas aguas debieron ser extraordinariamente ricas en especies marinas, especialmente en atunes, pues el Estrecho constituye un paso obligado hacia el Mediterráneo, lugar de desove natural para esa especie. Hoy día lo sigue siendo, exportándose parte de las capturas de atunes a Japón. Es fácil suponer que cualquier pueblo asentado en la zona, dejase de necesitar dedicarse al nomadeo como medio de obtención de alimentos y que, a poco que dominase métodos de conservación del pescado, podría obtener ingentes cantidades de excedentes con los que comerciar y prosperar. Si a esto le unimos que la zona es también rica (y lo fue aún más en aquella época por estar las aguas más frías), en un tipo de alga marina llamada laminaria, que en la antigüedad se consumió por ser una importante fuente de yodo y sodio,  tenemos los ingredientes necesarios para que se diera una “civilización pre-agrícola”. Pero, ¿por qué en el Estrecho y no en otro lugar? Pues porque el Estrecho actuaría a modo de cuello de botella natural, donde la densidad de paso de los atunes sería enorme, produciendo facilidad y abundancia en las capturas, sin que las embarcaciones tuvieran que alejarse peligrosamente de la costa para obtenerlas.

 

“En el país de los ciegos, el tuerto es el Rey”

En un mundo en el que el modo de vida usual era la caza y recolección de alimentos y los grupos humanos se veían obligados a cambiar periódicamente de asentamiento, la aparición de un pueblo que pudo asentarse permanentemente en una zona, que poseía los recursos suficientes como para mantener a artesanos, sacerdotes, dirigentes, incluso un ejercito, debió  ser determinante. Esta cultura del Estrecho, que podríamos llamar también “del atún”,  predominaría sobre las demás, extendiendo su área de influencia, militar y comercial, con facilidad por la rivera mediterránea -tal y como nos cuenta Platón- haciendo que los otros pueblos la vieran con admiración y respeto.

¿Hasta donde llegó esa civilización? No lo sabemos. Quizás fueran aquel pueblo de navegantes que extendieron su influencia por los litorales de muchos lugares. Quizás por eso las culturas megalíticas se dieron preferentemente junto a las costas…

Pero esto, de algún modo, acabó. Con el fin de la cuarta glaciación, el nivel del mar subió y sumergió las islas del Estrecho así como bastas extensiones de tierras continentales. Las condiciones para la pesca del atún debieron endurecerse y los niveles de prosperidad bajaron, iniciándose la decadencia de esta civilización marítima. Pocos milenios después, surgieron otras civilizaciones en el Mediterráneo Oriental, basadas ya en la agricultura, que extendieron su influencia por donde antaño lo hicieran los “atlantes”, quedando su recuerdo idealizado en la memoria, en la transmisión oral y después escrita de ésta,  de muchos pueblos mediterráneos. Quizás su herencia fuera recogida por reinos posteriores, como Tartessos y más tarde por los turdetanos, en un mundo diferente, donde ya existían otras civilizaciones que pugnaban entre sí por la hegemonía comercial y militar.

De lo que aquel viejo sacerdote egipcio contó a Solón y que recogió Platón en su obra, solo habría un detalle por encajar: la extensión de la isla en donde se asentaría la Atlántida. “…una isla tan grande como Asia Menor y Libia, juntas…” Pero esta historia es narrada muchos miles de años después de ocurridos los hechos que relata. Es fácil suponer el alto grado de idealización que para entonces la leyenda atlántica tendría.

Pero entonces, ¿dónde se hallan los restos arqueológicos de esta remota y quizás primigenia civilización? ¿Por qué no se han descubierto? Sencillamente, porque se encuentran cubiertos por capas de sedimentos y arena, bajo decenas de metros de agua salada.

Porque el océano los ocultó…

 

Fuente: http://www.joserafaelgomez.com