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¿Está cambiando el tamaño de la Tierra?

Desde los tiempos de Charles Darwin, los científicos se han preguntado si la Tierra podía expandirse o contraerse. Esta era la creencia habitual hasta que fue aceptada, hace medio siglo, la teoría de la tectónica de placas, que explica los movimientos a gran escala de la capa terrestre más externa, la litosfera. Pero incluso así, siguió planeando la duda sobre el cambio de talla del mundo. Ahora, un nuevo estudio de la NASA ha terminado con esas especulaciones. Utilizando un grupo de herramientas de medición espacial y una nueva técnica de cálculo, los investigadores han confirmado que la parte sólida de nuestro planeta no se expande ni se contrae, a pesar de los movimientos de las placas, los terremotos o las explosiones volcánicas. De acuerdo con el estudio, publicado en la revista Geophysical Research Letters, el cambio en el radio de la Tierra es de 0,1 milímetros al año, aproximadamente el grosor del cabello humano.

Los científicos se interesan particularmente por el tamaño de la Tierra porque cualquier cambio significativo en su radio alteraría nuestra comprensión de los procesos físicos del mundo. Además, resulta fundamental para la rama de la ciencia llamada geodesia, que busca medir la forma y el campo de gravedad de la Tierra y cómo estos cambian con el tiempo.

Para realizar este tipo de mediciones, la comunidad científica mundial estableció el Marco de Referencia Terrestre Internacional, que se utiliza en la navegación terrestre, el seguimiento de las naves espaciales o para el estudio de muchos aspectos del cambio climático global, incluyendo el aumento del nivel del mar y los desequilibrios en las masas de hielo en los polos. Sin embargo, la medición de cambios en el tamaño del mundo no ha sido precisamente fácil para los científicos. Después de todo, no se puede envolver el mundo en una cinta métrica gigante. Por eso, se utilizan herramientas muy sofisticadas, como satélites de telemetría por láser -una red de observación mundial que mide, con milimétrica precisión, el tiempo que les lleva a pulsos de luz ultracortos viajar de estaciones terrestres a satélites especialmente equipados con retroreflectores-, interferometría de base muy larga -el uso varios telescopios para observar un objeto de forma simultánea-, GPS, etc.

Nuevo procedimiento
El equipo de investigadores encabezado por Xiaping Wu, del Laboratorio a Propulsión a Chorro de la NASA (JPL, por sus siglas en inglés) aplicó un nuevo procedimiento informático de cálculo para estimar la tasa de cambio en el radio medio de la Tierra sólida en el tiempo, teniendo en cuenta los efectos de otros procesos geofísicos. Estos datos, obtenidos con las técnicas citadas anteriormente, se combinaron con las mediciones del satélite GRACE de la NASA y los modelos de la presión del fondo oceánico, que ayudan a los científicos a interpretar datos de cambio en la gravedad sobre el océano.

¿El resultado? Los científicos estimaron que el cambio promedio en el radio de la Tierra es de 0,1 milímetros por año, o aproximadamente el grosor de un cabello humano, una tasa considerada estadísticamente insignificante. «Nuestro estudio proporciona una confirmación independiente de que la Tierra sólida no es cada vez más grande en la actualidad», dijo Wu

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Edad de la Luna

La teoría más aceptada sobre la formación de la Luna dice que, en los orígenes del Sistema Solar, hace unos 4.500 millones de años, un objeto del tamaño de Marte colisionó contra la Tierra. A causa del impacto salió disparada una gran cantidad de escombros que finalmente se fusionó y formó nuestro satélite natural. Pero, ¿cuándo se produjo? Un equipo de investigadores del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, en California, dependiente del Instituto Carnegie, una institución sin ánimo de lucro dedicada a la ciencia, considera que la Luna puede ser mucho más joven de lo que se creía hasta ahora. De esta forma, le atribuye 4.360 millones de años, más o menos 200 millones menos. Según el estudio, que aparece publicado en la revista Nature, o al satélite se le restan años o las teorías convencionales de su formación hacen aguas.

Los investigadores señalan que, después de la fusión de rocas que dio origen a la Luna, ésta se fue enfriando progresivamente, hasta que el magma se solidificó en diferentes composiciones minerales. Precisamente, el análisis de muestras de roca lunar que se cree que fueron derivadas a partir del magma original es lo que ha dado a los científicos una nueva estimación de la edad de la Luna.

De acuerdo con esta teoría de la formación lunar, un tipo de roca llamadaferroan anortosita (FAN), un silicato, es la más antigua de las rocas de la corteza de la Luna, pero los científicos han tenido dificultades para datar sus muestras. El equipo investigador utilizó nuevas técnicas más sofisticadas para determinar la edad de una muestra de FAN de la colección de rocas lunares del Centro Espacial Johnson de la NASA.

La Tierra y la Luna, al mismo tiempo
El equipo analizó los isótopos de los elementos de plomo y neodimio para situar la edad de la muestra de la roca en 4.360 millones de años, 200 millones de años después de la formación del Sistema Solar, y, por lo tanto, 200 millones de años menos de lo que hasta ahora se le atribuía a la Luna.

Esta edad es similar a la calculada para los minerales terrestres más antiguos, como el zircón del oeste de Australia, lo que sugiere que las capas más viejas de la Tierra y la Luna se formaron aproximadamente al mismo tiempo después del gran impacto.

«La extraordinaria juventud de esta muestra lunar también significa que o bien la Luna se solidificó mucho más tarde de lo que antes se estimaba o que necesitamos cambiar nuestra comprensión de su historia geoquímica», ha señalado Richard Carlson, de Instituto Carnegie.

Fuente ABC

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La Historia de las cosas

Desde su extracción hasta su venta, uso y disposición, todas las cosas que hay en nuestras vidas afectan a las comunidades, y sin embargo la mayoría de todo esto se oculta.

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7 productos cotidianos que están vinculados al cáncer

Los principales responsables del cáncer son el tabaquismo, la obesidad y la exposición al sol. Pero, ¿conoces los demás? Te decimos cuáles son para que puedas tomar precauciones.

Existen una gran variedad de productos comunes, algunos de ellos bastante sorprendentes, que también pueden actuar como desencadenantes de la enfermedad, según la Agencia Internacional de la Organización Mundial de la Salud para la Investigación del Cáncer (IARC). He aquí una guía de siete probables agentes cancerígenos.

Café: Desde hace años se viene gestando entre la comunidad científica un acalorado debate acerca de los efectos saludables del café, ya que por un lado eleva el riesgo de algunos tipos de cáncer mientras que reduce las posibilidades de padecer otros. Según un informe de la IARC  vinculado el consumo de café, un consumo excesivo podría favorecer la aparición del cáncer de vejiga, mientras que un estudio publicado en mayo reveló que los hombres que consumen seis o más tazas al día tenían un 60 por ciento menos de probabilidades de desarrollar cáncer de próstata. Y bebiendo dos o más tazas al día aumenta el riesgo de cáncer de pulmón en un 14 por ciento, según una revisión de 2010. ¿En qué quedamos pues? Parece que aún no hay consenso y que tendremos que esperar a un estudio más definitivo.

Clasificación: Probable cancerígeno.

Polvos de talco: Utilizado para mantener la piel seca y prevenir erupciones, los polvos de talco pueden causar cáncer de ovario si se aplican en los genitales femeninos. Las partículas del papel higiénico, diafragmas, condones y las aplicaciones de talco pueden viajar a través de la vagina, el útero y las trompas de los ovarios. Tras analizar los datos resultantes de 16 estudios diferentes de algunos de estos productos, se comprobó que los usuarios de polvos de talco tenían un 30 por ciento más de probabilidades de padecer cáncer de ovario. Una alternativa segura, el polvo de almidón de maíz, que no está relacionado con el cáncer.

Clasificación: posible cancerígeno.

Alcohol: Casi el 10 por ciento de los cánceres en hombres y el 3 por ciento en las mujeres son provocados por un consumo excesivo de alcohol, según afirma un equipo de investigadores alemanes. En los ocho países europeos estudiados, más del 54 por ciento de los casos de cáncer relacionados con el alcohol -tales como los cánceres del tracto digestivo superior, colon, hígado y mama- se habría evitado si las mujeres se hubieran limitado a tomar una sola bebida alcohólica al día y los hombres a dos bebidas.

Clasificación: cancerígeno conocido.

Terapia hormonal sustitutiva (THS): Se utiliza para aliviar los síntomas de la menopausia y se presentan como una píldora, parche o anillo vaginal. La terapia de reemplazo hormonal puede incluir solo estrógeno o una combinación de estrógeno y progesterona. Según un informe de Women’s Health Initiative study, el uso diario aumenta el riesgo de las mujeres de padecer cáncer de mama entre un 5 y un 6 por ciento. Aquellas terapias que contienen únicamente estrógeno quintuplican el riesgo de cáncer de útero. Los médicos aconsejan reducir al máximo la THS y someterse a ella el menor tiempo posible.

Clasificación: cancerígeno conocido.

Pescado salado. Comer pescado salado, un alimento popular en países nórdicos y asiáticos, aumenta el riesgo de cáncer de nariz, estómago y colon. Los estudios también vinculan el consumo de alimentos muy salados con  la amenaza de desarrollar cáncer de ovario y cáncer de próstata. Además, los expertos recomiendan el consumo moderado de caviar. En 2010 un estudio japonés reveló que 77,500 hombres y mujeres que comían huevas de pescado salado con frecuencia poseían la mayor tasa global de cáncer.

Clasificación: cancerígeno conocido.

Cabinas de rayos UVA. Los dermatólogos no aceptan como tal el término ‘bronceado saludable’, utilizado como reclamo publicitario sobre todo por el sector de la cosmética, ni lo asocian a ningún tipo de producto o alimentos. Especialmente polémico ha sido el caso de las cabinas de rayos UVA, muy populares hace unos décadas y cada vez más en desuso.  Algunas de estas ‘camas solares’ emiten de 10 a 15 veces más radiación UV que el sol del mediodía. Según un estudio de 2010, los jóvenes que han utilizado alguna vez estas cabinas tienen más probabilidades de contraer melanoma, la forma más mortal de cáncer de piel, y aquellos que las han usado 10 veces o más tienen el doble de riesgo. Los índices de melanoma en las mujeres jóvenes se han triplicado en los últimos 30 años, en gran parte debido al uso de estas cabinas.

Clasificación: cancerígeno conocido.

Retardantes del fuego en productos para bebés: En la década de los 70, se retiraron del mercado algunos productos con propiedades ignífugas (retardantes Tri) utilizados en la ropa de cama de los niños al considerarlo un posible cancerígeno. En mayo, un estudio encontró  Tri clorado en más de un tercio de los productos para bebés con espuma de poliuretano probados, incluyendo almohadas, asientos de coche, sillitas de paseo y tronas. Un programa de la EPA no solo ha identificado la sustancia como una amenaza de cáncer,  también informa de que los estudios en animales han revelado defectos del desarrollo, anemia, insuficiencia hepática y problemas reproductivos.

Clasificación: Probable cancerígeno.

Fuente: Yahoo