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Oración para iniciar la semana

Días atrás, leí esta plegaria y me llego al corazón. Creo que compartirla es el mejor regalo que puedo darles para iniciar esta semana… ¡Feliz lunes!
Amor y luz -AD

LOVE-COCO“Dios, ayúdame a decir la verdad en frente de los fuertes, y no decir la mentira para ganarme la aprobación de los débiles.
No me dejes acusar a mis adversarios por la traición porque estamos en desacuerdo.
Dios, si me das el dinero, no tomes mi felicidad, si me das la fuerza, no tomes mi sabiduría, y si me das el éxito, no tomes mi humildad, y si me das la humildad, no me prives de mi estimación propia.
Dios, enséñame a pedir cuentas de mí mismo como pido cuentas de gente, enséñame que la tolerancia es el más alto grado de la fuerza. Y que la venganza es el primer aspecto de la debilidad.
Dios, no me dejes estar orgulloso, si realizo un éxito; ni estar desesperado si fracaso. Acuérdame siempre que el fracaso es la experiencia que precede al éxito.
Dios, si me privas de dinero, dame la esperanza, si me privas del éxito, dame una voluntad fuerte para vencer el fracaso, y si me privas de la salud, dame fe.
Dios, si ofendo a la gente, dame el valor de disculparme, y si la gente me ofende, dame la capacidad de perdonar.
Dios, si te olvido, te ruego que no me olvides. Eres el más grande y el Omnipotente.” -Autor desconocido

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Ciencia y religión en ‘El árbol de la vida’

¿Por qué hay algo en vez de nada? ¿De dónde venimos? ¿Es nuestra existencia una fortuita carambola cósmica del azar o el diseño de una inteligencia superior? ¿Y es la muerte una aniquilación definitiva de la conciencia o la puerta a otra realidad? ‘El árbol de la vida’, la monumental película del enigmático Terrence Malick que se acaba de estrenar en España, es una ‘colosal sinfonía de imágenes’ que se enfrenta a estas inmensas, eternas preguntas del animal humano. Y lo hace con una ambición quizás sólo comparable, como ya se apuntaba el otro día en este periódico, al ‘2001’ de Stanley Kubrick. El resultado final puede gustar más o menos, pero parece incontestable que ésta no es una película cualquiera, sino una de esas obras que marcan época, y sobre la que se seguirá hablando y discutiendo durante mucho tiempo.

Este artículo no se enmarca en la sección de Cultura sino en la de Ciencia, y por lo tanto su objetivo no es hacer crítica de cine, sino poner sobre la mesa algunas reflexiones sobre el peso y la inspiración del conocimiento científico en la película de Malick, y su tensa relación con la fe religiosa.

Una oda a la belleza del cosmos

En primer lugar, la pretensión del filme es nada más y nada menos que vincular el microcosmos de una familia en un pequeño pueblo del Texas de los años 50 con el macrocosmos del origen y la evolución del Universo. La película salta continuamente de las alegrías y miserias de un padre, una madre y sus tres hijos al Big Bang, el nacimiento de las galaxias, las estrellas y los planetas, el surgimiento de la vida, la aparición de los dinosaurios y su extinción tras la caída de un meteorito… En este sentido, el filme es una oda cinematográfica a la belleza del cosmos, y expresa con una apabullante catarata de imágenes la inconmensurable cadena de acontecimientos fortuitos (¿o no?) que llevan al protagonista interpretado por Brad Pitt o a cualquier otro bípedo pensante de la especie ‘Homo sapiens’ a encontrarse de repente en su diminuto rincón del mundo, preguntándose “¿qué hago yo aquí?”.

Podría decirse, por tanto, que ‘El árbol de la vida’ bebe de todo lo que la investigación astronómica, geológica y biológica ha ido desvelando a lo largo de los siglos sobre el (minúsculo) lugar del ser humano en la inmensidad del Universo. Pero además, la ciencia no sólo ha inspirado a Malick desde un punto de vista filosófico, sino que muchas de las imágenes que utiliza para componer su impresionante himno a la creación son fotografías reales de galaxias, estrellas y planetas captadas por el mítico telescopio Hubble de la NASA, así como de sondas como la nave Cassini, también de la agencia espacial estadounidense.

Al ver las secuencias de la película que plasman ese contraste entre la majestuosidad del cosmos y la ridícula irrelevancia de la criatura humana, me vino a la cabeza una de esas inolvidables sentencias de Stephen Hawking: “Sólo somos una especie avanzada de mono en un planeta menor, que orbita una estrella de tamaño medio, pero podemos comprender el Universo, y eso nos hace muy especiales”.

‘Diseño inteligente’

Sin embargo, Malick -a diferencia de Stephen Hawking y no digamos ya de científicos de radical militancia atea como Richard Dawkins- no se resigna a aceptar que sólo seamos primates evolucionados debido al azar puro y duro, en un Universo ciego e indiferente a la miseria humana, donde después de la muerte sólo nos espera la nada. Al contrario, su película apuesta claramente por la hipótesis de Dios como una explicación más convincente para la belleza cósmica, y en este sentido algunos podrían acusarle de haber forjado una parábola cinematográfica en defensa de la polémica teoría del ‘diseño inteligente’.

Pero en cualquier caso, independientemente de si al final uno se identifica con la metafísica de Malick o acaba irritado por su dimensión mística, me parece innegable que ‘El árbol de la vida’ ofrece un banquete de eso que los ingleses llaman ‘food for thought’ (alimento para la reflexión), sobre nuestro lugar en el Universo, y la cadena cósmica que ha llevado a una circunstancia tan extraordinaria como la posibilidad de que yo ahora mismo pueda escribir estas palabras, y usted pueda leerlas.

Fuente: El mundo y Youtube

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Mensajes subliminales de Lady Gaga

Aqui les tengo un video super interesante y bien detallado, donde explican los mensajes subliminales tras los videos de Lady Gaga. En este caso se enfoca basicamente en “Alejandro”.

No se si han notado, pero sus videos musicales no tienen ninguna lo:ica aparente. Estan llenos de situaciones extrañas, desagradables y tontas. Sin embargo todo el mundo celebra su excentrismo como si fuera algo muy especial.

Antes criticaban a Madonna por sus polemicos videos, pero por favor, ella nunca paso la raya entre lo casi vulgar a lo terrorifico y oscuro.

Pongan atencion:

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La obligacion de Rezar -Osho

Durante un tiempo fui profesor en un instituto de sánscrito. Como no había dependencias para los profesores y yo era el único, me albergaron en la residencia de los estudiantes.

Era un instituto de sánscrito de la vieja escuela; los estudiantes tenían que levantarse todas los días a las cuatro de la mañana, darse una ducha fría y prepararse para los rezos de las cinco.

Desde hacía muchos años solía despertarme espontáneamente muy temprano, antes del amanecer. Ellos todavía no habían comprobado que yo era un profesor porque todavía no había empezado a impartir las clases.

De modo que no podía trabajar y los estudiantes no tenían la menor idea de que yo era un profesor… Una vez que rezaban tenían que ducharse con agua fría en mitad del invierno obligatoriamente.

Yo les oía y pensaba: «Es curioso, pues es muy probable que cuando lleven seis en este colegio no vuelvan a rezar ni a madrugar en toda su vida».

Le dije al director:

—No está bien que los obliguen a rezar. No se puede obligar a alguien a rezar, no se puede obligar a alguien a amar Y me respondió:

—No es una cuestión de obligación. Aunque suspenda la obligación de rezar, seguirán haciéndolo.

Inténtalo —le dije.

Retiró la orden y, excepto yo, no se levantó nadie a las cuatro de la mañana. Llamé a la puerta del director y él también estaba durmiendo; siempre dormía y no participaba en la oración.

—Levántate y mira lo que ocurre —le dije—. No se ha levantado ni uno de los cinco mil estudiantes que hay y ni uno solo se ha ido a rezar.

Los pájaros no cantan por obligación. El cucu no es porque haya recibido una orden presidencial o porque halla una emergencia; simplemente canta porque disfruta con el sol con los árboles. La existencia es una celebración constante. Las flores no abren sus pétalos porque alguien se lo ordene, no es una obligación. Es una respuesta… una respuesta al sol, una muestra de respeto, de oración, de gratitud.

-OSHO