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Escucha el extraño sonido de una lluvia de estrellas Perseidas

Las Perseidas, la lluvia de estrellas de agosto que el pasado fin de semana tuvo su mayor pico, no solo ha dejado hermosas imágenes, sino que también un rastro sonoro. Un radar de vigilancia espacial de la Fuerza Aérea de EE.UU. en Texas ha podido captar el sonido de la lluvia de meteoros cuando golpeaba la atmósfera de la Tierra. El valor del documento reside, además de en la rareza del sonido -parece una película de alienígenas-, en la extraordinaria oportunidad de escuchar un fenómeno que la mayoría de los observadores cree que, simplemente, se produce en silencio.

La estación de radar del lago Kickapoo forma parte de un programa norteamericano que consiste en detectar, rastrear, catalogar e identificar los objetos artificiales que orbitan la Tierra, como los satélites activos e inactivos, cohetes o restos de basura espacial, según explican en Universe Today. El radar puede detectar objetos de 10 centímetros, a una altura de hasta 30.000 km.

En esta ocasión, las Perseidas aparecieron en su objetivo. Las lágrimas de San Lorenzo, como también se las conoce, son en realidad los restos del cometa Swift-Tuttle, cuya órbita atraviesa la Tierra todos los años a mediados del mes de agosto. Al penetrar en la atmósfera, las partículas de polvo dejadas por el cometa se encienden y se consumen en pocos segundos, dejando su magnífica estela luminosa.

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Diseñan células asesinas antitumorales

Los resultados de un estudio, que se publica simultáneamente en The New England Journal of Medicine y en Science Translational Medicine, son la primera demostración de que el uso de la terapia de transferencia génica para crear células T que actúen como un «asesino en serie» dirigido exclusivamente a las células tumorales es una alterantiva válida para tratar algunos tipos de cánceres.

Según los editores de estas publicaciones, los resultados pueden considerarse como uno de los grandes avances en el tratamiento del cáncer generado en los últimos 20 años, ya que este tratamiento ha logrado una remisión sostenida de hasta un año entre un pequeño grupo de pacientes con leucemia linfocítica crónica avanzada.

Los pacientes fueron tratados con versiones genéticamente modificadas de sus propias células T. Previamente, los científicos del Centro del Cáncer Abramson de la Universidad de Pennsylvania y de la Escuela de Medicina Perelman (EE.UU.) habían extraído las células de los pacientes y éstas habían sido modificadas genéticamente; posteriormente, dichas células modificadas se introdujeron de nuevo en paciente después de que hubiera recibido quimioterapia. Además, los resultados, aseguran los autores, «ofrecen una hoja de ruta para el tratamiento de otros tipos de cáncer como pulmón, ovario, mieloma o melanoma».

«En tan sólo tres semanas, los tumores habían sido eliminados, de una forma mucho más potente de lo que esperábamos», explica el autor principal, Carl June. «Funcionó mucho mejor de lo que pensábamos».

Los resultados del ensayo piloto realizado en tres pacientes son un claro contraste de las terapias existentes en leucemia linfocítica crónica. Los sujetos que participaron en el estudio tenían pocas opciones de tratamiento; la única terapia curativa potencial habría implicado un trasplante de médula ósea, un procedimiento que requiere una hospitalización prolongada y tiene un riesgo de mortalidad del 20%, y una probabilidad de curación de tan solo el 50% en el mejor de los casos.

Ingredientes secretos

June habla de «ingredientes secretos» que marcaron las diferencias entre los resultados mediocres que se habían observado en estudios previos con células T modificadas y la respuesta observada en este ensayo. Se refiere June, según explica en Science Translational Medicine, a que una vez extraídas las células de los pacientes, se reprogramaron genéticamente para atacar a las células tumorales mediante un vector lentivirus. El vector, explica June, codifica para una proteína similar a un anticuerpo, denominado receptor de antígeno quimérico (CAR), que se expresa en la superficie de las células T y que está diseñado para unirse a una proteína llamada CD19.

Una vez que las células T comenzaron a expresar el receptor de antígeno quimérico centraron toda su actividad «asesina» en destruir las células que expresan CD19, que incluían las células tumorales de la leucemia linfocítica crónica y las células B normales. Todas las otras células del paciente que no expresan CD19 eran ignorados por las células T modificadas, lo que limita los efectos secundarios del tratamiento.

Pero, los investigadores diseñaron una molécula de señalización en el interior del receptor de antígeno quimérico que, cuando se une a CD19, además de iniciar la muerte de las células cancerosas, también le dice a la célula que produzcan citoquinas que activan a otras células T para que se multipliquen y fabricar así un «un ejército» cada vez más grande, hasta que todas las células diana tumorales son destruidas.

Miles de células
«Hemos visto un aumento de más de mil en el número de células T modificadas en cada uno de los pacientes. Los fármacos no hacen eso», señala June. Además de una amplia capacidad para la autoreplicación, «las células T modificadas son asesinos en serie; cada una de ellas es capaz de matar miles de células tumorales».

La importancia de esta aproximación se ilustra en el estudio que publica The New England Journal of Medicine, donde se describe la respuesta de un paciente, un varón de 64 años. Antes del tratamiento con células T estaba invadido de células tumorales y, aunque en las dos primeras semanas de tratamiento nada había cambiado, a partir de la segunda semana el paciente comenzó a experimentar síntomas como escalofríos, náuseas y fiebre. Cuando se analizó su sangre en este periodo se descubrió un brutal incremento en el número de células T que provocó un síndrome de lisis tumoral, que ocurre cuando un gran número de células cancerosas mueren a la vez. A los 28 días, el paciente ya se había recuperado del síndrome y no había muestras de la enfermedad, ni en su sangre ni en su la médula.

A largo plazo
A pesar de que se desconoce la viabilidad a largo plazo del tratamiento, los médicos han encontrado pruebas de que meses después de la infusión, las nuevas células se habían multiplicado y eran capaces de continuar su misión de eliminar las células cancerosas a través del organismo de los pacientes.

En el futuro, los investigadores quieren probar el tratamiento en otros tumores CD19-positivo, incluyendo el linfoma no Hodgkin y la leucemia linfocítica aguda. También planean estudiar el enfoque en pacientes con leucemia pediátrica que han fracasado la terapia estándar.

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La princesa de Fuego

Hubo una vez una princesa increíblemente rica, bella y sabia.

Cansada de pretendientes falsos que se acercaban a ella para conseguir sus riquezas, hizo publicar que se casaría con quien le llevase el regalo más valioso, tierno y sincero a la vez. El palacio se llenó de flores y regalos de todos los tipos y colores, de cartas de amor
incomparables y de poetas enamorados. Y entre todos aquellos regalos magníficos, descubrió una piedra; una simple y sucia piedra.

Intrigada, hizo llamar a quien se la había regalado. A pesar de su curiosidad, mostró estar muy ofendida cuando apareció el joven, y este se explicó diciendo:

– Esa piedra representa lo más valioso que os puedo regalar, princesa: es mi corazón. Y también es sincera, porque aún no es vuestro y es duro como una piedra. Sólo cuando se llene de amor se ablandará y será más tierno que ningún otro.

El joven se marchó tranquilamente, dejando a la princesa sorprendida y atrapada.

Quedó tan enamorada que llevaba consigo la piedra a todas partes, y durante meses llenó al joven de regalos y atenciones, pero su corazón seguía siendo duro como la piedra en sus manos.

Desanimada, terminó por arrojar la piedra al fuego; al momento vio cómo se deshacía la arena, y de aquella piedra tosca surgía una bella figura de oro. Entonces comprendió que ella misma tendría que ser como el fuego, y transformar cuanto tocaba separando lo
inútil de lo importante.

Durante los meses siguientes, la princesa se propuso cambiar en el reino, y como con la piedra, dedicó su vida, su sabiduría y sus riquezas a separar lo inútil de lo importante.

Acabó con el lujo, las joyas y los excesos, y las gentes del país tuvieron comida y libros. Cuantos trataban con la princesa salían encantados por su carácter y cercanía, y su sola presencia transmitía tal calor humano y pasión por cuanto hacía, que comenzaron a llamarla cariñosamente «La princesa de fuego».

Y pasó como con la piedra, su fuego deshizo la dura corteza del corazón del joven, que tal y como había prometido, resultó ser tan tierno y justo que hizo feliz a la princesa hasta el fin de sus días.

Autor: Pedro Pablo Sacristán

Esta post va dedicado a mi mejor amiga Crystal, que es una princesita de fuego 🙂  Te quiero mucho brujita!!

Bonito Jueves para todos!! -AD

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El elixir de la eterna juventud, ¿hallado en la isla de Pascua?

Investigadores de la Escuela Médica de Harvard están convencidos de haber encontrado, en la isla de Pascua, el elixir de la eterna juventud. El hallazgo, que se publica en la revista Science Translational Medicine, se produjo por casualidad mientras desarrollaban un fármaco para reducir el rechazo del organismo a órganos trasplantados.

El compuesto, llamado rapamicina, fue desarrollado a partir de la bacteria Streptomyces hygroscopicus, descubierta en la isla de Pascua y que parece ser capaz de revertir con éxito los daños que el envejecimiento causa en el ADN.

Según los investigadores, el nuevo fármaco podría ser extraordinariamente eficaz a la hora de tratar el síndrome de Hutchinson-Gilford, una grave forma de progeria, enfermedad causada por un defecto en los genes y que se manifiesta en alteraciones en la piel y los órganos internos debidas a un brusco y prematuro envejecimiento del organismo.

Contra los síntomas del envejecimiento
A través de esa misma vía, los científicos están convencidos de que el compuesto podría servir también para fabricar un «elixir de la juventud» capaz de paliar, e incluso de anular, los síntomas del envejecimiento, uno de los mayores objetivos de la Ciencia actual.

Francis S. Collins, uno de los autores de la investigación, estudió los efectos de la rapamicina en células epiteliales (de la piel) de niños afectados por el síndrome de Hutchinson-Gilford. El compuesto logró suprimir la proteína dañada causante de la enfermedad y revertir sus efectos nocivos. Todas las células tratadas vivieron, además, durante más tiempo de lo normal.

Dimitri Krainic, otro de los firmantes del artículo, explicó que, con el paso de los años, las células de nuestro cuerpo van perdiendo paulatinamente su capacidad para librarse de los desechos que producen. El compuesto parece devolver al organismo la fuerza necesaria para seguir cumpliendo con esta importante función, algo que aumenta tanto la duración de las propias células como la de los órganos a los que pertenecen.

A pesar de ser muy prometedor, el hallazgo es solo un primer paso. Los propios investigadores afirman que son necesarios más estudios, así como desarrollar nuevas formas de rapamicina más específicas y seguras.

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Ganímedes ¿Hogar, dulce hogar?

¿Llegó la vida a la Tierra desde el espacio exterior? La Panspermia asegura que sí. Sostiene esta hipótesis que semillas de vida están repartidas a lo largo y ancho del Universo, y que una de estas muestras llegó desde el espacio hace miles de millones de años al planeta para poblarlo. Precisamente, esta semana se anunció el hallazgo de compuestos de ADN en una docena meteoritos que chocaron contra la corteza terrestre, lo que ha devuelto a la actualidad una teoría que se ha mantenido tradicionalmente a la zaga del evolucionismo darwiniano y el creacionismo divino.

Anaxágoras ya defendió en el siglo V a. C. que la esencia de la vida se encuentra diseminada por todo el mundo conocido. En 1865, el biólogo alemán Hermann Richter retomó la idea del filósofo griego y argumentó que la vida está presente en todo el Universo en forma de gérmenes de microorganismos, a los que denominó ‘cosmozoarios’. Aún iría más lejos el premio Nobel de Química Svante August Arrhenius, que en 1906 acuñó el término Panspermia para explicar cómo las bacterias viajan por el Universo y colonizan todos aquellos lugares que presentan unas condiciones aptas para la vida. Uno de ellos habría sido la Tierra, afirmó Arrhenius.

En base a esta teoría, un meteorito impactó contra la Tierra -inhabitada en aquel entonces- y depositó en ella las bacterias que portaba consigo. Una de las principales incógnitas que surgen es cómo estos bacterias sobrevivieron al viaje espacial o a las altas temperaturas a las que estuvieron sometidas durante su entrada en la atmósfera terrestre. Los defensores de la Panspermia se justifican en ciertos tipos de microorganismos, denominados extremófilos, capaces de subsistir en ambientes carentes de agua o expuestos a un calor y una radiación de grandes magnitudes. Ejemplo de estas formas de vida son las que habitan en el onubense Río Tinto en unas condiciones que se consideran muy similares a las que habría ofrecido Marte hace miles de años.

La Panspermia Dirigida
Una corriente de esta teoría considera que los microorganismos que llegaron desde el espacio para colonizar la Tierra no lo hicieron por una cuestión azar, sino que fueron enviados intencionadamente por una civilización extraterrestre para originar a la vida.

Uno de los máximos defensores de esta teoría fue Francis Crick, premio Nobel de Medicina en 1962 como codescubridor de la estructura molecular del ADN, uno de los hallazgos más importantes del siglo XX en el mundo de la Biología. Junto al químico Leslie Orgel desarrolló el concepto de Panspermia Dirigida a través de varios artículos y libros. «Parece ahora improbable que los organismos vivos extraterrestres pudieran haber alcanzado la Tierra ya sea como esporas conducidas por la presión de la radiación de otra estrella o como organismos vivos incrustados en un meteorito. Como alternativa a estos mecanismos del sigloXIX, hemos considerado la Panspermia Dirigida, la teoría de que los organismos fueron deliberadamente transmitidos a la Tierra por seres inteligentes de otro planeta. Concluimos que es posible que la vida alcanzó a la Tierra de esta manera», afirmaron en 1973.

Crick y Orgel apuntaron a que pequeñas semillas fueron lanzadas a bordo de cohetes en distintas direcciones. Sería, según ellos, una estrategia planificada para ampliar la vida a otros planetas o, incluso, asegurar que esta sobreviviera ante un inminente apocalipsis. Dos formas, en definitiva, de perpetuar la especie.

Creacionismo divino, evolución darwiniana o Panspermia. ¿Cuál fue el origen? Si fue la Panspermia, ¿desde dónde o por decisión de quién llegaron esos primeros organismos? Y, por último, ¿enviará el ser humano sus semillas de vida a otros planetas?

Fuente: ABC