Los científicos que vienen siguiendo la evolución del trayecto que cubre el cometa Elenin y que han descubierto un objeto que podría ser una nave que se acerca a la Tierra, se vieron sorprendidos cuando el mismo detuvo su marcha.
Los chinos habrían dicho que la nave está estacionada en el mismo lugar desde hace noventa días, antes ésta venía desplazándose a una velocidad continua, hasta que para sorpresa de los observadores se detuvo.
La supuesta nave se encontraría en estos momentos entre Marte y Júpiter.
Según el informe el cuerpo espacial se encontraría en la cola del cometa y se vio luego de que analizaron misteriosas señales que se desprendían de una desconocida formación “extraña y oscura”.
Este fenómeno fue corroborado por Rosie Redfiel, el nuevo director del Programa de Astrobiología de la NASA.
“Pero cuando la NASA comienza a hacer los cálculos y las proyecciones de órbita de este cometa, se dieron cuenta que algo no funcionaba bien y lo primero que hicieron fue eliminar la página web donde daban información sobre este tema”.
Por primera vez, una nave captó cómo una tormenta solar envolvía a la Tierra. La misión Solar TErrestrial RElations Observatory (STEREO) de la agencia espacial estadounidense (NASA) siguió el recorrido de la explosión hasta su llegada a nuestro planeta, lo que dio nuevos datos que ayudarán a facilitar las predicciones climáticas en la Tierra y conocer mejor la evolución de las explosiones solares, que pueden dañar satélites y causar fallos en las comunicaciones.
La sonda captó la tormenta cuando se encontraba a más de 104 millones de kilómetros de la Tierra en 2008, pero el equipo de la misión se tomó más de tres años procesar los datos que había captado, informó la NASA.
Con la información que captó la nave científicos de la Universidad de Standford diseñaron un nuevo método para detectar las llamadas «eyecciones de masa coronal» (CMEs, por sus siglas en inglés) causantes de las auroras boreales pero también de las interrupciones en las comunicaciones.
«Hemos visto CME antes, pero nunca como estas. STEREO nos ha dado una nueva visión de las tormentas solares», dijo Lika Guhathakurta del programa científico de la misión de la NASA.
Siguiendo el rastro
Según el estudio publicado en la revista Science, estas erupciones solares emergen del interior del astro rey como fuertes campos magnéticos, estallan hacia la superficie y arrojan una enorme burbuja de plasma magnético, lo que provoca una onda que se expande hacia el Sistema Solar.
Los campos magnéticos que forman manchas solares son generados al menos 65 mil kilómetros por debajo de la superficie y calcularon que la velocidad en la que emergen, es de 0.3 a 0.6 kilómetros por segundo y provocan manchas solares uno o dos días después de ser inicialmente detectados, con lo que se podrán predecir cuando uno de estos fenómenos se acerque a la Tierra.
La NASA asegura que las CME son fáciles de ver al salir el Sol, pero la visibilidad se reduce rapidamente porque las nubes expanden al vacío. Cuando una CME cruza la órbita de Venus, que es un millón de veces menos brillante que la superficie de la Luna llena, se van haciendo menos visibles. Al llegar a la Tierra se vuelven casi transparentes, por lo que son imperceptibles.
«Hasta hace poco, la nave podía ver las CME hasta que estaban cerca del Sol. Mediante el cálculo de su velocidad estimábamos cuánto tardarían en llegar a la Tierra. La capacidad de seguir una nube continuamente desde el Sol hasta la Tierra, es una gran mejora. En el pasado en todas las predicciones existía una incertidumbre de una a cuatro horas, las animaciones que hemos visto hoy, podría reducir significativamente los márgenes de error», dijo Alysha Reinard del Centro de Predicciones del Clima Espacial (NOOA).
La existencia de las tormentas solares está documentada pero los científicos siguen indagando cómo detectarlas antes de que se formen para poder evitar sus consecuencias, ya que además de las comunicaciones estas eyecciones son peligrosas para los astronautas en el espacio y pueden provocar apagones eléctricos en la Tierra.
Las CME son nubes de millones de toneladas de plasma solar, lanzado por las explosiones de las erupciones solares. Al barrer el pasado de nuestro planeta pueden provocar auroras, tormentas de radiación y en casos extremos, los cortes de energía. El seguimiento de estas nubes y la predicción de su llegada es una parte importante de la predicción del clima espacial.
STEREO es una de las dos naves espaciales lanzadas en 2006 para observar la actividad solar, la otra es el Observatorio Solar y Heliosférico (SOHO), misiones en colaboración con la Agencia Espacial Europea (ESA).
Después de que la semana pasada tres eyecciones de masa coronal dispararan las alarmas por sus posibles consecuencias en la Tierra, ayer martes se produjo una enorme llamarada de intensidad X6.9, la más fuerte detectada en años y tres veces más poderosa que la del pasado febrero (una X2.2), que hasta ahora era la mayor de este ciclo.
Por suerte, la enorme lengua de fuego no apuntaba directamente hacia la Tierra, aunque es un indicativo de lo que sucederá de aquí a 2013, cuando el actual ciclo solar (el número 24) alcance su máxima intensidad.
La espectacular llamarada fue detectada al mismo tiempo por el Observatorio de Dinámica Solar de la NASA (SDO) y por el satélite GOES, de la NOAA (La agencia Meteorológica de los Estados Unidos). Los datos de ambos ingenios coinciden en que, definitivamente, se trata del mayor evento de este tipo registrado por ahora en este ciclo solar y también el más fuerte desde la gran llamarada de 2003.
Afortunadamente para la Tierra, esta gran llamarada no apuntaba directamente hacia nosotros, por lo que no se espera que afecte negativamente a nuestro planeta. La NASA ha alertado de que en los próximos días podría haber problemas en las comunicaciones por radio aunque asegura que, por esta vez, la cosa no pasará de ahí.
Las llamaradas solares son gigantescas explosiones sobre la superficie del Sol que lanzan al espacio ingentes cantidades de energía y de partículas. Las llamaradas pueden producir eyecciones de masa coronal (CME), auténticas nubes de material ardiente que viajan a través del espacio a miles de km. por segundo y golpean a los planetas del Sistema Solar.
Todavía queda lo peor
El número y la intensidad de las llamaradas solares se incrementa de forma dramática aproximadamente cada once años (la duración de un ciclo solar), y actualmente el Sol se dirige hacia el periodo de máxima actividad del ciclo actual (el número 24) que se producirá alrededor de 2013. Lo cual significa que habrá más llamaradas como ésta e incluso mayores, y que algunas de ellas podrían ser lanzadas contra la Tierra.
Según su intensidad, las llamaradas solares se clasifican, de menor a mayor, con las letras A, B, C, M y X, que son las más potentes. Cada letra, además, va seguida por una escala numérica, del 1 al 9. Las tres primeras categorías (A, B y C) no pueden causar daños en la Tierra. Las llamaradas del tipo M, sin embargo, son capaces de producir cortes en las comunicaciones y de poner en peligro a los astronautas.
Y después están las llamaradas de clase X, que son las más fuertes. A pesar de que la máxima numeración es la de X9, se pueden producir llamaradas mucho mayores. Un buen ejemplo es la que tuvo lugar en 2003, durante el máximo solar del ciclo anterior, que llegó a colapsar la capacidad de los sensores que observaban al Sol en ese momento. Los instrumentos dejaron de funcionar cuando alcanzaron la intensidad de X28.
Miles de bombas de hidrógeno
Las llamaradas de la clase X son, de lejos, las mayores explosiones que se producen en todo el Sistema Solar y pueden llegar a tener varias decenas de veces el tamaño de la Tierra, liberando una energía equivalente a varios miles de millones de bombas de hidrógeno.
Cuando estas llamaradas apuntan a la Tierra, las eyecciones de masa coronal asociadas pueden causar auténticos problemas en nuestro planeta, afectando a satélites, redes de comunicaciones y centrales eléctricas. Un ejemplo reciente se produjo los pasados 5 y 6 de diciembre de 2006, cuando una eyección de masa coronal inutilizó las transmisiones de una parte de la red de satélites GPS
La NASA presentó el lunes la imagen más completa que se tiene hasta ahora de la Luna gracias a los datos transmitidos por la sonda ‘Lunar Reconnaissance Orbiter’ (LRO por sus siglas en inglés).
El LRO ha cambiado para siempre la visión de la Luna ya que con los 192 terabytes de datos, imágenes y mapas, recogidos por los siete instrumentos que conforman la sonda, ha logrado configurar la imagen más precisa hasta la fecha del satélite natural de la Tierra.
«Se trata de un gran logro», aseguró Douglas Cooke, director adjunto del Directorio de Misiones de Sistemas de Exploración (ESMD) de la NASA en una rueda de prensa en Washington.
Un gran logro
Como curiosidad, la NASA señala que esa cantidad de información equivale a cerca de 41.000 DVD corrientes de los que se utilizan para almacenar datos.
El orbitador LRO fue lanzado al espacio en junio de 2009 y desde que comenzó a enviar sus primeras imágenes ha permitido conocer mejor la cara oculta de la Luna y diseñar un mapa completo de sus cráteres. «Y eso ha sido sólo el comienzo», aseguró Cooke.
El objetivo principal de la misión era buscar posibles sitios de descenso para las naves tripuladas que pudieran viajar en el futuro y permitir una exploración de la Luna «segura» y «efectiva» pero esta misión «ha cambiado nuestra comprensión científica de la Luna», dijo Michael Wargo, jefe científico de investigaciones de la Luna del ESMD.
Explorar la Luna
El Altímetro Láser del Orbitador Lunar (LOLA) ha realizado más de 4.000 millones de mediciones, cien veces más que todos los datos enviados hasta ahora por todos los artefactos empleados por la NASA para investigar la Luna, y que abren «un mundo de posibilidades para el futuro de la exploración y para la ciencia».
Otro de sus instrumentos, la Cámara del Orbitador de Reconocimiento Lunar (LROC) reveló detalladas imágenes de casi 5,7 millones de kilómetros cuadrados de la superficie de la Luna durante la fase de exploración.
A pesar de que anteriores misiones también tomaron imágenes de la Luna, la nitidez de las imágenes transmitidas por la LROC permite distinguir detalles nunca antes vistos.
«Con esta resolución, el LRO fácilmente podría detectar una mesa de picnic en la Luna «, dijo el científico del proyecto LRO Richard Vondrak, del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland.
Los datos presentados hoy son el resultado de la fase de exploración de la misión, pero todavía quedan dos años más. «Dos años más de ciencia maravillosos están por venir», aseguró Vondrak.
La NASA advierte que para octubre del año próximo las Dracónidas, una lluvia de meteoritos que ocurre cada otoño, serán catastróficas para la flota de satélites, sondas y construcciones humanas que orbitan alrededor de la Tierra. Se tiene previsto que serán bombardeadas con tal intensidad que podría afectar seriamente a la mayoría de dispositivos que circulan por el espacio. Será un bonito espectáculo desde nuestra casas pero un peligroso avatar para los satélites, según público Neoteo, en su página web.
Para nosotros, el espectáculo de observar una lluvia de meteoritos representa una oportunidad única de admirar la fascinante belleza del espacio exterior. Sin embargo, el año 2011 se convertirá en una época de alto riesgo para todos los artefactos de diseño humano que pululan por la órbita de nuestro planeta. Normalmente, los bólidos no pasan de ser una maravilla visual para aquellos que los admiramos desde la superficie del planeta, pero cada cierto tiempo, la cantidad de meteoritos que sobrevienen hacia nosotros aumenta de modo dramático y pueden ser una incómoda fuente de problemas para los satélites que permanecen expuestos al impacto de estos pequeños misiles interestelares.
El calendario de lluvias de meteoritos nos sitúa en el 8 de octubre del 2011, que será el día que las Dracónidas caigan sobre el planeta como una lluvia de balas incendiarias, muy bonitas desde nuestra perspectiva de observadores, pero muy dañinas desde el punto de vista de los aparatos en órbita. Esta lluvia de meteoritos nos visita cada otoño, pero el año que viene toca una de las gordas, similares a las ocurridas en 1985 y en 1998. La intensidad de esta lluvia se prevé tan fuerte y que podría durar 7 horas. La NASA ya está pensando en reorientar la Estación Espacial Internacional para resistir la brutal acometida que se le viene encima. La plataforma cuenta con un escudo protector para evitar este tipo de bombardeos siderales, pero la potencia de las próximas Dracónidas hace temer que no va a ser suficiente para detener los letales impactos de los bólidos.
William Cooke, del Centro de Vuelo Espacial Marshall de la NASA (Huntsville, Alabama) dijo que los expertos predicen un fortísimo estallido de las Dracónidas, en forma de una gran tormenta y que se espera un pico de varios cientos de “moscardones” espaciales por hora.
Efectos de las Dracónidas
Las Dracónidas normalmente son muy débiles pero en 2011 arrasarán aparte de la estación espacial, telescopios tan frágiles como el Hubble también se podrían ver afectados por la riada de partículas asesinas que se le avecina. Las caminatas espaciales también podrían ser prohibidas hasta que la amenaza desde el río de partículas de roca haya pasado. Para los satélites, incluidas las que proporcionan servicios vitales como las comunicaciones, navegación vía satélite y la televisión, se piensa en cómo capear el temporal. Aparte del peligro físico que puede provocar el bombardeo, las descargas electrostáticas pueden freír sus componentes electrónicos vitales. El caos que provocaría esta lluvia de bólidos puede llegar a ser enorme. Solo hay que imaginar que sucedería si los GPS se quedan sin funcionamiento, los teléfonos sin línea o las televisiones sin emisión.