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La Sabiduría de los Retiros Interiores

La existencia de Shambhala, ciudad matriz del reino subterráneo de Agartha, está más cerca de la ficción que de la realidad para el hombre común. Como en su momento se juzgó a Troya, o la existencia de tierras más allá de los mares en tiempos de Colón. Sin embargo, la existencia de esos túneles, e incluso de verdaderas ciudades intraterrenas abandonadas —como la misteriosa Cueva de los Tayos, en el Ecuador— ha venido reuniendo el interés de connotados científicos e investigadores. Son lugares que han podido ser visitados, fotografiados y estudiados. La leyenda es real.

Lo inquietante, no obstante, no es la propia existencia material de estas galerías artificiales, construidas por una civilización desconocida hace miles de años. El verdadero misterio se encuentra en los habitantes de aquellos laberintos del “mundo de abajo”: ¿Quiénes son? ¿Por qué no se muestran abiertamente? ¿Cuál es su relación con la humanidad? Desde los Nagas de los Himalayas, a la creencia del “Uku Pacha” o mundo subterráneo en el antiguo Perú, las referencias a aquellos esquivos maestros de largas túnicas blancas es abundante. En la actualidad, los acercamientos con ellos se han seguido produciendo, pero en un marco de discreción y silencio. Y hay más de una razón para explicarlo.

La leyenda cuenta que en tiempos muy antiguos existieron importantes civilizaciones, muy anteriores a Sumeria, Egipto o la cultura Maya. Me refiero a una verdadera humanidad perdida que se remonta a la época del llamado “diluvio universal”, un evento catastrófico que más de un mito menciona sin importar en que parte del mundo lo escuchemos. Lemuria, Hiperbórea o Atlántida, son algunos de los nombres que señalan aquellos tiempos “pre diluvianos”, en extremo desconocidos por el hombre. Esas civilizaciones prehistóricas habrían existido. Y al conocer su destrucción —reza la leyenda— un grupo de sabios maestros se establecieron en refugios previamente construidos bajo la superficie del planeta, en zonas de difícil acceso, como gigantescos desiertos, altas cadenas montañosas o selvas impenetrables. La leyenda sostiene, además, que en su nueva morada subterránea depositaron los anales de su cultura, un archivo inimaginable de conocimiento, y que sería puesto a disposición de la humanidad de superficie cuando ésta demuestre que se encuentra preparada para conocer su verdadero origen, destino y misión.

Así, sus moradas subterráneas se transformaron en templos, y desde aquel entonces se les llamó Retiros Interiores.

 

El Decadrón sintetiza parte de esa sabiduría espiritual que protegen y que recuerda la esencia de las más importantes enseñanzas filosóficas de todo el mundo antiguo.

Primera Ley
“El verdadero estudiante de la vida empieza estudiándose a sí mismo”

Este principio, el más importante de todos, afirma que el verdadero estudiante de la vida, de la Tierra, o del infinito Cosmos, al comprender la existencia y naturaleza de una gota de agua puede fundirse con el océano. Una criatura viviente y una estrella no están tan separadas como podrían aparentarlo. Cada existencia se encuentra interconectada y se rige bajo las mismas leyes. Según viejas enseñanzas esotéricas, la atenta observación de uno mismo puede transformarse en una herramienta poderosa para penetrar en los misterios de la naturaleza y sus mecanismos. De hecho, los Maestros de la Hermandad Blanca resaltan por su profundo conocimiento del planeta y el Universo. Su formula no sólo se basa en el importante archivo de información que custodian en sus Retiros Interiores, sino en la comprensión de ellos mismos como parte de aquel Todo. Por ello el primer principio de su código espiritual afirma que uno debe empezar investigando en su propia realidad interior.
Muchos se preguntarán: ¿Cómo?
Las formas no son lo importante, sino la intención de aquel que busca.

El silencio y la meditación son buenas consejeras para adquirir momentos de paz y claridad, instantes en donde nuestra mente “verá” claro y podrá evaluar, sentir e interpretar nuestro camino. Los Maestros dicen que la mente debe observar sin juzgar lo que ve. Entonces automáticamente nuestro sexto sentido —o intuición, si preferimos llamarla así— nos advertirá los pasos correctos para nuestra evolución y aprendizaje, y las circunstancias y acciones que en una próxima ocasión deberíamos evitar. Pero la atenta observación de uno mismo no sólo involucra la meditación en sí misma, sino un estado de conciencia de todo cuanto hacemos en nuestro desenvolver cotidiano.

Hay cosas que pueden —y deben— modificarse. Y otras que son inherentes a nuestro aprendizaje. Ver nuestra vida desde afuera, como si fuésemos científicos que están pendientes de cada detalle, de cada paso de aquel ser humano que somos nosotros, es un buen ejercicio para comprender desde otra perspectiva el milagro maravilloso que es nuestra existencia, y desde la cual podemos ver el Universo entero.

Segunda Ley
“La luz verdadera alumbra o ciega según la actitud del estudiante”

La definición más aceptada de la luz sostiene que es una onda electromagnética capaz de ser percibida por el ojo humano. Su frecuencia determina su color. Si le pedimos a alguien que visualice un haz de luz, o una radiación lumínica, lo más frecuente es que imagine un resplandor blanco, brillante y muy claro. Es como si el color blanco reuniera o sintetizara los diferentes matices de la luz. La luz —sostiene la creencia Hindú— fue parte de la creación del Universo a través de la exhalación de Brahma o el “Big Bang” que sugieren nuestros actuales científicos. La Luz sería la información que todo lo impregna.

Los Maestros de la Hermandad Blanca afirman que existen “varios” estados en la naturaleza de la luz. Dicen que la luz puede ser alterada, modificada, y empleada a conciencia para distintos fines. Sin embargo, el segundo principio del Decadrón se refiere a la luz como una alegoría que va más allá de este concepto. Habla de la luz como conocimiento.

Sostiene que su real naturaleza es perfecta, y que depende enteramente del receptor el uso equilibrado de aquella revelación. En otras palabras, este principio enseña dos cosas concretas:

1. Que el conocimiento verdadero es por naturaleza inocuo. No va a izquierda o derecha, no pierde su balance. Sencillamente, “Es”.

2. Es de responsabilidad del estudiante hacer buen uso del conocimiento. Este puede “iluminar” —conciencia, crecimiento—, o “cegar” —confundir, desorientar— si se lleva a cabo un empleo indebido de lo recibido.

Por ello El Decadrón afirma que la luz verdadera alumbra o ciega según la actitud del estudiante. Es interesante constatar que el comportamiento de la luz que estudian los científicos no escapa a la enseñanza de este principio. Veamos un ejemplo sencillo: Todos sabemos que es peligroso mirar directamente al Sol, pues su radiación podría lesionar nuestros ojos. Ello no quiere decir que nuestra estrella —una enana amarilla— sea “negativa”, pues nos da calor, abrigo, y permite que la vida sea posible en el planeta. Sin embargo, en ciertos momentos sí se puede ver la figura solar, como en el amanecer. En otras circunstancias —como cuando el Sol se encuentra en el cenit— sería más que imprudente. Algo similar ocurre con el conocimiento.

El mal uso del conocimiento se ha registrado desde épocas muy antiguas. Grandes civilizaciones precipitaron su desaparición al perder la línea original de las enseñanzas recibidas. Por ello la “luz” alumbra o ciega de acuerdo a nuestra actitud.

Tercera Ley
“El verdadero soldado de la luz batalla amando a su enemigo”

Este principio sostiene que cada acción posee una energía. Desde el acto de la guerra a las más sublimes manifestaciones de amor. Por ejemplo, en experimentos científicos se ha demostrado que un pensamiento positivo tiene mayor energía que un conjunto de pensamientos negativos. Es decir, combatir el fuego con fuego, no es la mejor formula, y más aún cuando los principios universales —como el de causa y efecto— están operando constantemente. El Decadrón afirma que el verdadero “soldado de la luz” enfrenta las cosas con amor. Y se refiere al estudiante como “soldado” por cuanto el caminar humano se encuentra en el medio de una intensa pugna de fuerzas e influencias.

El sabio chino Lao Tse impartía una forma adecuada para hacer frente a ese conflicto: la quietud. El árbol manso y moldeable, era más resistente a las embestidas del viento, frente a un árbol duro y rígido, que corría el riesgo de romperse. Y es que, erróneamente, se ha pensado que una actitud calmada y pacífica es sinónimo de debilidad. Al contrario, es una muestra de poder y control interno. En un mundo donde es evidente la pugna de fuerzas, la paz interior es la espada que protege al guerrero de la luz. Un guerrero que comprende la naturaleza de su adversario. Por ello lo ama, no lo odia. Y he allí el secreto del tercer enunciado de El Decadrón.

El verdadero soldado de la luz batalla amando al enemigo porque su lucha no es un acto de resistencia, sino de no-resistencia, una actitud llena de paz, de quietud, de comprensión, de perdón y, por consecuencia, de control de la situación.

Cuarta Ley
“La verdadera protección radica en el control del miedo interior”

Los Maestros de la Hermandad Blanca son semejantes a los monjes orientales. Poseen una gran espiritualidad y sabiduría, pero no por ello dejan de ser fuertes y firmes. De hecho, una de sus principales tareas es equilibrar la pugna de fuerzas que hay en el mundo. Como vimos en el capítulo anterior, el caminante debe enfrentar las pruebas e influencias que no vibran en la luz con amor y tranquilidad espiritual. Este nuevo principio que tratamos explora un poco más allá estas situaciones de conflicto, hablando concretamente del miedo y la protección. ¿Qué significa la protección? ¿Por qué su efectividad depende del control de nuestros propios miedos?

Habitualmente, definimos como “miedo” a una intensa emoción desagradable, activada por la percepción de un peligro —sea este real o supuesto—, ante una situación no deseada, o de cara a una experiencia desconocida, desarrollándose en tiempo presente o con inquietud de que ocurra en el futuro. Para muchos estudiosos, el miedo es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural a la “amenaza”. En el caso humano, muchas veces puede ocurrir ante un evento que el individuo no desea por alguna u otra razón. O que, sencillamente, desconoce, y esa situación le hace sentir indefenso. Las explicaciones, desde luego, son diversas. Pero todas concluyen de alguna u otra forma en que el miedo no es contraproducente, sino que opera como un mecanismo natural de supervivencia y adaptación. Si éste se desborda ante situaciones que tienen control, se podría interpretar como un error de percepción. En otras palabras, muchas veces el miedo puede derivar de la “ignorancia”.

En todos los casos, el control del miedo es una herramienta fundamental para enfrentar las situaciones de riesgo o peligro. Es fácil de deducir que la iniciación en el conocimiento puede disminuir la tendencia al miedo irracional. Los grandes Maestros de la historia humana siempre hicieron énfasis en no temer, pues la verdad estaba viva y nada ni nadie podía hacerles daño. Cuando el caminante conoce cómo operan las leyes universales, el miedo irracional empieza a desaparecer. La verdadera protección radica en el control del miedo interior porque de nada sirve conocer las leyes y ser asistidos por fuerzas superiores, si es que en la misma medida tenemos miedo y aprensión. La mayor protección del caminante es el dominio de sus propios fantasmas y temores.

Quinta Ley
“El verdadero maestro enseña con el ejemplo”

La sencillez y contundencia de este principio fundamental, no requiere mayor explicación. Es un consejo antiguo, lleno de sabiduría, y que ha pervivido a través de las edades de la historia. Hoy en día, se ha convertido prácticamente en un adagio popular: “La acción determina cómo pensamos”. El Decadrón afirma —sumándose a otras tantas filosofías de antiguo— que el verdadero Maestro enseña con el ejemplo; es decir, que el poder de su sabiduría se encuentra en la acción, en la obra, como reflejo de sus pensamientos. Un Maestro es vehículo de conocimiento. Y lo debe inspirar primordialmente con su propia vida.

En estos años, aprendí de la Hermandad Blanca estas cuatro verdades sobre la maestría espiritual:

1. Un verdadero Maestro no procura generar dependencias. Procura formar nuevos maestros y no más discípulos permanentes. Su misión no está en formar seguidores, sino conciencias libres.

2. Un verdadero Maestro es humilde por naturaleza. No es perfecto, a pesar de su conocimiento. Puede equivocarse en su sana intención, pero también reconoce el error y lo enmienda con amor y tranquilidad.

3. Un verdadero Maestro no obliga a aceptar sus enseñanzas. Ni impone su punto de vista. Sólo lo expone con amor y sabiduría. Otorga sin juicio alguno el conocimiento y deja que los oídos que están listos para escuchar, escuchen.

4. Un verdadero Maestro es coherente en sus actos con lo que dice y enseña. Si no es así, algo no está marchando bien.

Básicamente, estas cuatro verdades que aprendí armonizan perfectamente en el conocimiento que encierra El Decadrón: El verdadero Maestro enseña con el ejemplo.

Sexta Ley
“El verdadero mensajero es aquel que solo transmite el mensaje”

Un mensajero es puente de una información. Un instrumento del Universo para hacer llegar determinado conocimiento o enseñanza. Por ello el Decadron sugiere que su participación en esa importante tarea no altere la real naturaleza del mensaje que se debe entregar. De lo contrario, podría afectar la esencia de lo recibido. En otras palabras, un mensajero debe evitar cualquier tipo de contaminación del mensaje que debe compartir.

En los grupos de contacto muchas veces los mensajes recibidos son alterados inconscientemente por nuestra particular forma de entenderlos y procesarlos, por nuestro carácter y opinión previa sobre ciertos asuntos, e inclusive bajo la influencia de intereses personales. La enseñanza de los Maestros hace hincapié en que todo aquello que vivamos en el contacto, debe ser transmitido tal y cual ocurrió, sin juzgarlo, sin resistencia, sin intentar interpretar la real esencia de las cosas que se nos dieron. Un verdadero mensajero transmite sólo el mensaje, sin alterarlo bajo ninguna circunstancia. Y comprendiendo, desde luego, que el mensaje es más importante que el mensajero.

Séptima Ley
“La fe verdadera se sustenta en el conocimiento”

Nos encontramos ante una de las fuerzas más poderosas del Universo. Una fuerza que puede ser empleada por el ser humano para cambiar el rumbo de los acontecimientos, modificar su vida, entorno, o al propio planeta. Podría decirse que es una energía, capaz de hacer cualquier cosa. Pero nadie sabe exactamente qué es la fe. Habitualmente se la define como “la convicción de lo que uno no puede ver”. También podría traducirse como creer. Y aquí empiezan a accionar los principios universales, el “secreto” que yace detrás de la fe.

¿Qué quiso decir Jesús al afirmar que si tuviéramos fe del tamaño de un “grano de mostaza”, podríamos desplazar montañas? ¿Fue sólo un símbolo aquel ejemplo? ¿O encierra una verdad antigua?

La fe, en realidad, no es un acto ciego o irracional. La razón de ser de la fe puede hallarse en un conocimiento que la sustente, que expliqué por qué y cómo actúa. ¿Esto quiere decir que podríamos mover físicamente las montañas, tal como señalaba Jesús? Sin duda. Se puede. Pero para lograr aquellas cosas “increíbles” debemos generar una cantidad importante de energía. Por lo menos, del volumen de un grano de mostaza. Este principio enseña que la fe no mueve montañas sólo por los sentimientos o anhelos humanos, por más poderosos que sean. Habla de leyes espirituales poderosas que podrían explicar cómo opera lo que llamamos fe. Si sumamos ese conocimiento a nuestra poderosa capacidad de crear lo que creemos, habremos cruzado la línea que separa el discipulado de la maestría. He allí el secreto y sabiduría de esta ley.

Octava Ley
“La sagrada doctrina se torna aun más sagrada si se es consecuente con ella”

Hasta aquí, hemos analizado el mensaje de los primeros siete principios de el Decadrón. De acuerdo a los Maestros, los siete enunciados iniciales se concentran de manera especial en el caminante. En la persona o ser que siente vivir y realizar la luz. En los siguientes tres principios —que empezamos a tratar desde este momento— hallaremos un conocimiento orientado principalmente a la mística de grupo.

Para explicarlo de otra forma, el discipulado para convertirse en parte consciente de la Hermandad Blanca, requiere de siete pasos, que como vimos consisten en:

1. Conocerse a uno mismo para conocer al Universo.
2. Comprender la naturaleza de la luz y el conocimiento verdaderos.
3. Saber enfrentar las adversidades a través del amor y la no resistencia.
4. Controlar nuestras emociones para hacer efectiva nuestra propia protección.
5. Ser ejemplo de lo que hemos aprendido.
6. Comprender que el mensaje es más importante que el mensajero.
7. Fortalecer nuestra fe en el conocimiento.

Una vez que cruzamos estas siete “puertas”, nos hallamos ante la octava ley. Un enunciado que vibra más en la labor de grupo o hermandad. ¿Qué significa este nuevo principio?

Habla de la “doctrina”. Pero no en la acepción que muchas veces se relaciona a las religiones organizadas, sino como un conjunto de enseñanzas o principios. Ser consecuente con las enseñanzas espirituales significa no traicionar nuestro compromiso con nosotros mismos y con la Luz. Servir amorosamente a los principios que nos inspiraron e iluminaron. En suma, al propósito superior de nuestra misión. Así, en cada acción y esfuerzo, los designios superiores serán santificados, envueltos de una energía de voluntad y servicio. Se harán fuertes y adquirirán vida propia. Se transformarán en el alma colectiva de un grupo que trabaja en la luz. Y esa energía protegerá y asistirá al caminante, y le ayudará en la consecución de la obra.

Por ello El Decadrón afirma que la doctrina “se torna aún más sagrada”, pues es nutrida de la energía de quienes vibran en ella y la realizan. No es sólo un símbolo. Hay allí un poderoso fluir de fuerzas. Este es un secreto que ha sido practicado desde épocas muy antiguas: Cuando un grupo de personas se une bajo el amparo de un principio en el cual vibran y creen, dan forma a un elemento, denominado por los Maestros “La Ley del Núcleo”. Todo grupo humano, espiritual o bélico, religioso o político, trabaja con la Ley del Núcleo, independientemente de que lo sepan o no. La energía que generan al reunirse bajo ciertos ideales y objetivos, y trabajar decididamente por ellos, va dando forma a este elemento que se transforma en el “alma” o “Cuerpo Místico” de aquel grupo. Aquel “Núcleo” o “Templo Espiritual”, si es construido sobre la base de ideales elevados y amorosos, en proyección al servicio y la ayuda a los demás, se podría convertir en un foco de irradiación positiva en su momento de maduración. Esta verdad nos lleva directamente a la Novena Ley.

Novena Ley
“El verdadero templo es aquel que se construye sobre la base de sentimientos, pensamientos y actitudes”

Habitualmente definimos a un templo como un lugar para oración. El término proviene del latín templum, que designa un edificio sagrado. En la antigüedad, se le asociaba al cosmos —como si el cielo tuviese su reflejo en la Tierra—, y muchas culturas irguieron maravillosas construcciones para comunicarse con aquellos secretos de la bóveda celeste. Antes del cristianismo, Sumeria, Egipto, Grecia o las culturas americanas —entre ellas los mayas e incas— poseían importantes templos, en donde no sólo se consagraban al Sol o las estrellas, sino también a la propia naturaleza. Sin embargo, templo no sólo designa una construcción humana para las prácticas místicas y la oración. Como vimos en la octava ley de El Decadrón, un conjunto de ideas o principios pueden ser santificados si creemos en ellos y empezamos a trabajar decididamente en esa dirección. La novena ley nos dice ahora que luego de ese proceso, estamos creando un templo “espiritual”. Por ello advierte que el templo verdadero “…se construye sobre la base de sentimientos, pensamientos y actitudes”.

Esotéricamente, se conoce este fenómeno con el nombre de “Egrégor”, voz verbal del griego clásico que significa “vigilar”, “velar”, “estar despierto”. Otra interpretación se desprende de la contracción de las palabras árabes “eg” y “gregen”, que significan “eso que reúne” o “lo que reúne”. En otras palabras, el Egrégor sería aquel cuerpo místico que logramos crear gracias a la Ley del Núcleo que agrupa el aporte psíquico. Este principio nos dice que todo lo que sentimos pensamos y hacemos nutre, alimenta y construye nuestro Templo Verdadero que es el espiritual.

Décima Ley
“El verdadero místico es aquel que pone en práctica los principios del Cielo y que muere constantemente por amor al prójimo”

Es difícil describir la belleza y verdad que encierra este principio. Sintetiza el espíritu de todo verdadero caminante de la luz. Es, sencillamente, la consigna y misión de la Hermandad Blanca: poner en práctica los principios que rigen el Universo y aplicarlos en el servicio a los demás. Y casi siempre en silencio. No hay mayor misterio, pues “los principios del Cielo” no son otra cosa más que las leyes universales. Un verdadero místico vive y acciona en total conocimiento de estas leyes.

Pero, ¿qué significa morir constantemente por amor al prójimo?
Es una alegoría que señala el sacrificio por amor a los demás. El “sacro-oficio” o nuestro trabajo santo por el próximo, al que tenemos más cerca. Esto quiere decir que nuestra vida debe ser una labor de servicio sin esperar nada a cambio. Una tarea que puede requerir en ciertas circunstancias de grandes pruebas y esfuerzos para purificar nuestras intenciones y el alcance de la obra. “Morir constantemente” expresa constancia en esa misión.

El servicio es el mensaje de la Décima Ley de El Decadrón.

NOTA: Este artículo es una adaptación del libro “Designios Superiores: El Decadrón” de Ricardo González (ECIS Publicaciones, Buenos Aires, 2007). Imágenes del artículo: Pinturas de Nicolas Roerich y portada del libro.

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Las cuatro leyes de la espiritualidad

En la India se enseñan las «Cuatro Leyes de la Espiritualidad»

La primera dice: «La persona que llega es la persona correcta», es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.

La segunda ley dice: «Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido». Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el: «si hubiera hecho tal cosa…hubiera sucedido tal otra…». No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.

La tercera dice: «En cualquier momento que comience es el momento correcto». Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará.

Y la cuarta y última: «Cuando algo termina, termina». Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia. Creo que no es casual que estén leyendo esto, si este texto llegue a nuestras vidas hoy; es porque estamos preparados para entender que ningún copo de nieve cae alguna vez en el lugar equivocado!

Vive Bien, Ama con todo tu Ser y se Inmensamente Feliz!  -Sai Babá

«Si un día tienes que elegir entre el mundo y el amor, Recuerda: Si eliges el mundo quedarás sin amor, pero si eliges el amor, con él conquistarás al mundo»  -Albert Einstein 

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Viaje Astral

Este fenómeno es conocido desde antiguo como bilocación, la facultad de estar presente en dos lugares a la vez y en el mismo tiempo. En la historia de algunos santos católicos, como San Francisco Javier, nos encontramos casos demostrativos.

Se desdobla aquel que sale su alma, o se proyecta, fuera del cuerpo (aunque sigue conectado a éste) siempre en el mismo contexto de espacio-tiempo. Dicho de otra forma, el desdoblamiento se produce tanto en cuanto el sujeto sigue estando en su propio tiempo, si se desplaza fuera de ese contexto a otro espacio-tiempo ya estaríamos hablando de un viaje astral.

Sirva de ejemplo para entenderlo mejor: cuando se produce el fenómeno de salida del alma del cuerpo, si se comprueba de que se sigue estando en la habitación donde comenzamos la experiencia,  podemos afirmar que se ha producido un desdoblamiento, sin embargo, si nos vemos en la Roma de los césares de hace dos mil años es obvio que se trata de un viaje astral.

Los desplazamientos del cuerpo astral por el espacio traen en consecuencia el conocimiento de una nueva óptica del conjunto que nos rodea. No se debe confundir nunca el concepto de desdoblamiento con el de viaje psíquico, que es una forma de viaje telepático que tiene el individuo en trance profundo y que normalmente sirve para extraer visiones de lugares, personas y acontecimientos sin haber estado allí.

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El Templo Universal

Ya sea religión, ciencia filosófica, psicología o metafísica, todo tiene el mismo fin: «Conocimiento sobre su propia persona»  asi lo encontramos bajo el epitafio de Sócrates «Conócete a ti mismo»

Aquello que da al hombre un conocimiento de sí mismo, puede ser inspirado solamente por el Ser -y Dios es el que todo lo ES.

El hombre está sobre la tierra para quitar el velo de la ilusión a la personalidad material y dejar que la luz del espíritu transmute su naturaleza animal. Así como David, rey de Israel, dejó en las manos de su hijo Salomón la tarea que él no podía realizar, así cada generación de la familia humana hereda a la siguiente, la tarea de construir el Templo o más bien de reconstruir la Mansión de Dios -que es el Hombre.

El hombre está sobre la tierra para cumplir el propósito; construir de acuerdo con el Plan del Gran Arquitecto del Universo. El hombre nace con ojos y sólo tras largos años de penas y sufrimientos, aprende a ver claramente, en armonía con el Plan. El hombre, en verdad, nace entre las sombras de la ignorancia, pero también tiene capacidad para aprender.

Tiene voluntad, mente, corazón y manos fuertes y capaces para la Gran Obra en la vida; transformando la piedra bruta de su ser en la piedra perfecta de la fraternidad con la que construimos el verdadero Templo Humano.

¿Que más puede pedir el hombre que la oportunidad de demostrar lo que es, la idea que le inspira, la visión que le guía? Las religiones, credos, organizaciones, sociedades, clubes y logias de la tierra, son grupos de seres humanos reunidos en la tarea de aprender. La tierra es una escuela gigantesca. Estamos aquí para aprender y nuestra presencia demuestra nuestra necesidad de instrucción.

Todo miembro de la familia humana, como toda criatura viviente, está luchando por romper los asfixiantes lazos de la limitación -física, material, emocional e intelectual -que detiene a la visión espiritual y dejan a la vida un ideal.

Cada vida es un lapso de tiempo dedicado al mejoramiento. Cada segundo que pasa es una oportunidad, y son sólo los iluminados espiritualmente los que han reconocido que la vida es una oportunidad para Servir en todas sus actividades diarias, y que no se «retiran» del trabajo de construir el Templo dentro de sus personalidades humanas.
El templo es una universidad, enseñando las artes liberales y las ciencias del alma para todo el que atienda a sus palabras. Es una representación de la Infinita y Eterna Morada del Gran Arquitecto del Universo.

Sus sillas son asientos de cultura; sus pilares sostienen el arco de la educación universal, no solo en las cosas materiales, sino en las cualidades que son del Espíritu. Sobre sus muros están inscritas las sagradas verdades de todas las naciones y de todos los pueblos y sobre aquellos que se reúnen dentro de sus portales con comprensión de la UNIDAD de la Única Ley de la Vida tal como fue enseñada por los Grandes Maestros Espirituales. El Templo es, en verdad, aquello perdido por tanto tiempo, que todos han buscado durante edades; para encontrarlo, todos los Grandes Maestros Espirituales han dado indicios:

-«A menos que seais como pequeños niños, no veréis el Reino de Dios

-«El Reino de Dios está dentro de Vosotros»

-«¿Queréis conocer a Dios? Primero conoceos vosotros mismos»

-«¿Queréis amar a Dios? Primero ama a tu hermano»

-«Si un hombre dice: Amo a Dios y odia a su hermano -ese hombre miente»

El Templo de Dios es una filosofía-religiosa que no tiene ningún credo. Sus tempalrios se inclinan solo ante la Verdad Absoluto sin importarles quién la lleva; sirven a la luz en vez de discutir sobre el que la trae. En esta forma demuestran que tratan de conocer mejor a la Voluntad y a la Ley, el Propósito y el Plan del Gran Arquitecto de la Creación, visible e invisible. Ninguna religión más verdadera hay que la Camaradería Universal y la Fraternidad, con el propósito de glorificar a Dios y de construir un Templo con una actitud constructiva, positiva y noble; impersonal y unificadora.

Fuente: Joyas Espitituales

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Cuerpo de Luz

LA ACTIVACIÓN DEL CUERPO DE LUZ

Para los habitantes de la Tierra el proceso de activación del “Cuerpo de Luz” no es una opción. Si la Tierra cambia, todos sus habitantes tendrán que cambiar con ella. Algunos están más avanzados en el proceso, otros vienen atrás; pero aclaramos que llevar un ritmo más rápido no significa ser más evolucionado espiritualmente. Es el espíritu el que determina el nivel de activación del cuerpo de luz, de acuerdo al diseño divino y a las necesidades planetarias.

En marzo de 1988 todos los humanos recibieron su primera activación del cuerpo de Luz. Se realizó por medio de una emisión masiva de tonos, color y patrones geométricos. Desde entonces algunos de ustedes comenzaron a experimentar molestias físicas, como: dolor de espalda del lado derecho: a nivel de la cadera, en la parte posterior del corazón y en la base del cerebro; exactamente los tres puntos de encaje de estas energías. Simultáneamente todas las toxinas acumuladas, los viejos traumas, miedos, y las emociones guardadas comenzaron a surgir en cada uno, para ser limpiadas.

Con cada activación del cuerpo de luz, la mitocondria, que es sensible a la luz, absorbe la energía tono/color, e incrementa, en ráfagas, la producción de ATP. El ATP se convierte en ADP y el metabolismo se acelera dramáticamente. Si lo desean, pueden conocer físicamente el grado de activación que ya han alcanzado, midiendo el incremento de Trifosfato de Adenosina (ATP) en sus células.

Con el segundo nivel de activación cambia el giro de las geometrías en los cuerpos emocional, mental y físico. Es posible que experimenten oleadas de intensa fatiga.

En el tercer nivel se comienza a formar el sistema circulatorio axial, que poco a poco se extiende y activa puntos de giro en cada célula. Frecuencias de sonido y color cambian el giro atómico, especialmente de los átomos de hidrógeno. Sonido y color realinean la sangre, y los sistemas linfático, endocrino y nervioso.

El cuarto nivel de activación involucra el nivel mental. Comienza un cambio masivo en la química y el electro-magnetismo del cerebro. Es posible que experimenten dolores de cabeza, embotamiento, presión en el pecho, y arritmia cardiaca. La visión y la audición pueden alterarse, conforme su cerebro cambia. Se comienza a sentir como si una corriente eléctrica, o vibración, fluyera desde el cráneo hasta el final de su espina dorsal.

En el quinto nivel de activación comienza un cuestionamiento de todos los conceptos. Es el tiempo de cerrar y abrir muchos procesos. Lo que en este nivel necesitan hacer es rendir el control al espíritu, ese control que hasta ahora ejercía su cuerpo mental.

El sexto nivel es muy doloroso, porque conlleva la reestructuración del sentido de identidad y cambia el propósito de la vida.

En el séptimo nivel entra en juego el plano emocional, si tienen bloqueos, estos comenzarán a surgir. Se sentirán en una montaña rusa emocional, experimentando llanto y depresión sin motivo, y momentos de éxtasis. Los apegos se disuelven y aquí muchas relaciones terminan.

En el octavo nivel las glándulas pineal y pituitaria comienzan a crecer y a cambiar de forma, el cerebro se expande. Se siente presión y dolor en la frente, y en la parte posterior derecha de la cabeza (la nuca). Es posible que internamente comiencen a percibir figuras geométricas y tonos (el lenguaje de luz). En esta etapa muchos creen que están sufriendo de Alzheimer, porque la memoria comienza a fallar seriamente. La explicación es que para ganar el 95% del cerebro, tienen primero que perder el 5%. Simplemente las conexiones, que estaban acostumbrados a usar, se han vuelto inaccesibles; mientras que otras nuevas están siendo creadas. En esta etapa también ocurren mutaciones en el sistema nervioso.

Cuando se activa el noveno nivel sienten intenso dolor a la altura de la columna lumbar y lascaderas y molestias en la zona pélvica. Al final de esta etapa se alcanza la neutralidad y las emociones ya no interfieren. Comienza la rendición completa al espíritu, y con ello el despertar. Cuando se ha completado la entrega del ego, surge el amor incondicional. Entonces el espíritu desciende masivamente para tomar residencia en el cuerpo y comenzarán a asumir su rol como los maestros multi-dimensionales que realmente son.

En este momento hay una gran necesidad de información acerca del proceso de Ascensión. Hay mucho miedo, y para disolverlo, necesitan saber lo que está ocurriendo, con ustedes y con el planeta. Así comprenderán que están en medio de un proceso que es perfecto y coherente. Si observan la aceleración del factor “tiempo”, que cada día se incrementa, podrán saber que les estoy hablando de algo real. Comprendan, están acostumbrados al tiempo lineal, que ahora está colapsando, y evolucionan hacia una estructura de tiempo simultáneo, “el eterno ahora”.

La Ascensión del planeta Tierra empezó oficialmente en marzo de 1988, en esa época simultáneamente se dispararon los cambios planetarios y las mutaciones en el cuerpo de los humanos. A niveles subatómicos, tanto el planeta, como ustedes mismos entraron entonces en un proceso de elevación de frecuencia. Comenzaron a sincronizar sus ondas electro- magnéticas de realidad, con las ondas de los planos astrales superiores, y luego con aquellas procedentes de dimensiones más elevadas. El proceso es gradual, así la transición dimensional no llegará como una experiencia de choque, la buena noticia es que no habrá Apocalipsis. Además en este momento no queda la menor duda de que la reunificación con “Todo lo que Es” será del todo exitosa. Les aseguramos que en los planos superiores de existencia ya estamos celebrando este grandioso reencuentro.

En 1988 el espíritu activó una serie de códigos latentes en el ADN de los humanos, mediante la infusión de unas secuencias determinadas de tono/color, y patrones geométricos. Cuando los códigos estuvieron ya activados, dieron señal al cuerpo de comenzar las mutaciones a nivel del ADN. Cuando el proceso esté completo, habrán alcanzado una profunda alteración de la forma como las células incrementan su habilidad de metabolizar la luz. A esta mutación se le llama “La activación del Cuerpo de Luz”.

Parte del juego de la separación consistió en que fueron cortados los meridianos axiatonales del humano, que hacían posible la conexión directa con el Ser Superior y con otras poblaciones estelares. Este corte les creó una atrofia del cerebro, y desencadenó los procesos de vejez enfermedad y muerte. Esas líneas axiatonales intergalácticas son el equivalente a los meridianos de acupuntura del hombre. Al volverlas a activar, los habitantes de la Tierra tendrán la posibilidad de conectarse con el cuerpo de su galaxia, donde los planetas y las estrellas constituyen las células y los órganos de ese gran ser cósmico.

Las líneas axiatonales están hechas de luz, sonido y patrones geométricos. Para volverlas a conectar al cuerpo mayor, simplemente se trasmiten las frecuencias apropiadas para regenerar su cuerpo físico y transformarlo en cuerpo de luz. El sistema axial pulsa energía, igual que el sistema circulatorio pulsa sangre. Pero el sistema axial es eléctrico por naturaleza, igual que su sistema nervioso. En el curso de las mutaciones, por las que está pasando el cuerpo humano, todo un sistema circulatorio de quinta dimensión está siendo construido. La regeneración celular se alcanzará mediante puntos de giro axiatonales, que tienen como objeto la reconstrucción de sus cuerpos, a niveles moleculares.

Fuente: Consejo Ein Soph

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